RSS

Archivo de la categoría: Derechos humanos

El salario digno

¿Qué es un salario digno? ¿Cuál es su cuantía adecuada? Aquí tenéis una breve reflexión sobre este debatido tema.

https://www.ivoox.com/salario-digno-audios-mp3_rf_19783974_1.html

salario-digno

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en julio 24, 2017 en Derechos humanos, trabajo

 

Etiquetas:

II Encuentro ética y sociedad

Los próximos días 24 y 25 de Noviembre tendrá lugar en Madrid el II Encuentro ética y sociedad dentro del IX Seminario Internacional de Biomedicina, Ética y Derechos Humanos.

programaseminario-boetica-2016_pagina_1

programaseminario-boetica-2016_pagina_2

Participaré en él en una mesa redonda y creo que puede ser interesante para muchos de vosotros. Tenéis más información en: http://biomedicinayetica.org/

Además, tenéis este vídeo donde explican más cosas sobre este encuentro.

https://canal.uned.es/mmobj/iframe/id/52610

 
 

Etiquetas:

Economía y emigración

Artículo publicado en la revista SENDAIMAG, nº 12, Abril, Mayo y Junio 2016. Pág  28-29

El fenómeno de la emigración es algo que ha existido durante toda la historia. Las personas buscan otro sitio para vivir cuando consideran que el lugar en el que habitan no les permite cumplir sus expectativas de vida (ya sea por guerras, por falta de libertad, por problemas económicos, por cuestiones climáticas, por asuntos personales…). En estos cambios de residencia se combinan dos efectos, el expulsión, que se da porque las condiciones del lugar de origen son muy malas (en el sentido que sea) y el efecto atracción (cuando el lugar de destino tiene unas condiciones mucho mejores). Cuando en el punto de partida de la emigración alguno de estos problemas se desborda o la diferencia entre las condiciones de vida entre el destino y el origen son abismales (en cualquiera de los sentidos que hemos nombrado), los flujos migratorios dejan de ser residuales para pasar a ser masivos. Ello produce lo que se vienen a denominar crisis migratorias, debido a la llegada exagerada de personas que buscan una vida mejor en una tierra que no es la suya de origen.

Es evidente que esto trae una serie de problemas añadidos a quienes reciben el flujo de personas que huyen de unas malas condiciones de vida o ansían tener unas mejores. Los países más ricos y más libres, suelen ser los principales receptores de estos flujos migratorios (aunque no los únicos) y allí es donde se muestran los problemas. Europa lleva mucho tiempo siendo receptora de estas personas que huyen de la pobreza y de las guerras. Si en otros momentos fueron España e Italia las principales vías de acceso de estas personas, ahora es Grecia la que concentra el principal número de entradas. La cuestión es la misma, aunque los caminos y las nacionalidades de aquellos que vienen son diferentes. Se está debatiendo mucho estos últimos meses (y sobre todo a raíz del acuerdo de la Unión Europea con Turquía) sobre el respeto o no al derecho internacional y sobre todo al derecho de asilo, pero opino que el debate está desenfocado ya que la cuestión está más centrada en el tema económico que en la cuestión legal.

Fueron muy claras las palabras que oí hace unos días en boca de uno de los representantes políticos españoles con puestos de responsabilidad en una de las puertas de entrada de la inmigración en España, Melilla: “no podemos acoger a todos los que quieren venir porque eso pone en peligro nuestro nivel de vida”. Es decir, la cuestión clave de la inmigración no es si se tienen derechos o no, sino lo económico. En unas sociedades en las que lo económico no solo está sobrevalorado, sino que actúa como un auténtico ídolo, como un Dios al que hay que subordinar todo lo demás, cualquier cosa que pueda sospecharse que va en contra del crecimiento económico, de la renta per cápita de la que gozamos en este momento, debe ser evitada. Lo primero es mantener nuestras condiciones de vida, todo debe ser subordinado a ello.

Por ello, el nivel económico de los países ricos es puesto por encima de todo y lo que supone el principal objetivo de una sociedad rica, se contrapone a las personas, a los seres humanos que pueden comprometer su bienestar a los que se deja morir o que vivan en unas condiciones poco dignas. Se plantea entonces un dilema que está en el fondo de todo el debate: si llegan los refugiados o los inmigrantes, nuestras condiciones de vida bajan. Como esto último es lo prioritario, nuestra política debe basarse en rechazar esos flujos de personas, en que no entren. Los países ricos tiene esto como eje principal de actuación y como criterio prioritario a la hora de elegir su política migratoria.

Independientemente de que la afirmación inicial sea cierta, es decir, de que la llegada de inmigrantes tenga que suponer una bajada de la renta per cápita de los receptores (conocemos experiencias históricas en las que esto no ha sido así como los inmigrantes republicanos en México, la inmigración en EE.UU., en Argentina o en Australia, etc.) esta es la sensación que se transmite y es la que lleva a que en la política migratoria de los países más ricos predomine la idea económica de protección.

Esta política migratoria es un ejemplo claro de cómo la preponderancia de la economía en nuestras economías provoca un descuido de valores humanos o de humanismo en nuestras sociedades. El poner la economía por encima de cualquier otro valor u objetivo, provoca que la política migratoria esté concentrada en detener flujos y no en mejorar la vida de aquellos que tienen que huir de sus países. Esto hace que las personas que emigran no sean vistas como tales, sino como un problema, que su vida deje de tener valor, que su muerte no sea importante. Como en muchos otros casos, la preponderancia de la economía nos deshumaniza y nos lleva a que la gestión económica, en lugar de servir para mejorar a todas las personas, acabe perjudicando a una parte de ellas.

 

Etiquetas: , ,

Paz en el África Subsahariana

El pasado lunes 9 de Mayo se presentamos en la Universidad CEU Cardenal Herrera en Valencia el documental 30.000, producido por Misiones salesianas y dirigido por Raúl de la Fuente. A la presentación de este documental siguió una mesa redonda en la que tuvimos representantes cualificados de los medios de comunicación, de las ONGs y del Ejército.

Los puedes ver en este vídeo que nos resume alguna de las ideas que se hablaron allí:

Si queréis ver este magnífico vídeo podéis hacerlo aquí:

Para leer dos resúmenes de lo que allí se habló tenéis estos enlaces:

https://medios.uchceu.es/actualidad-ceu/la-paz-en-africa-subsahariana-a-debate-en-el-ceu/

http://www.misionessalesianas.org/noticias/201605/presentacion-valencia-documental-30000-mesa-redonda-paz-africa-1005/

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 11, 2016 en Derechos humanos

 

Etiquetas: ,

Construcción de la paz en el África Subsahariana

El próximo lunes 9 de Mayo a las 18:30 de la tarde en el palacio de Colomina tendremos una interesante mesa redonda en la que se hablará sobre la construcción de la paz en el África Subsahariana. Se tratarán en ella temas políticos, económicos y sociales por tres ponentes de distintos ámbitos de trabajo (ONGs, medios de comunicación, ejército) que tienen una amplia experiencia en esta zona de África.

Además, el debate comenzará con el estreno en Valencia del documental 30.000 dirigido por Raúl de la Fuente, ganador de un premio Goya.

Encontraréis más información en: https://www.uchceu.es/actividades/2016/mesas-redondas/debate-construccion-de-la-paz-en-africa-subsahariana-estreno-del-documental-30000

INVITACION-VALENCIA 30.000.png

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 3, 2016 en Derechos humanos

 

Etiquetas: ,

La ética del cuidado y mayores

Os presento el nuevo Cuaderno de Ética en Clave Cotidiana que hemos publicado en Funderética.

En esta ocasión se titula “LA ÉTICA DEL CUIDADO Y MAYORES. Los cuidados a las personas mayores desde un horizonte ético y en la búsqueda de la calidad de vida”. Ha sido escrito por Rosario Paniagua Fernández. portada cuaderno

Si queréis acceder a este y a los otros cuadernos, podéis hacerlo en: http://funderetica.org/cuadernos/ y si queréis descargaros directamente el cuaderno: http://funderetica.org/wp-content/uploads/2016/01/numero-5.pdf

 
Deja un comentario

Publicado por en enero 3, 2016 en Derechos humanos

 

Etiquetas:

A propósito del hecho diferencial

Artículo publicado en el periódico Las Provincias el Viernes 11 de diciembre en su página 32

A proposito del Hecho Diferencial

Vivimos tiempos en los que el Hecho Diferencial se está esgrimiendo como justificación para reivindicaciones de un trato también diferencial: somos distintos, debemos ser tratados de manera diferente. La idea que subyace a esta argumentación es que tratar igual a aquellos que son distintos puede resultar injusto. Por ello, una verdadera justicia parece que requiere ese trato desigual a quienes realmente lo son. Voy a analizar con algo más de profundidad esta idea, que si bien tiene una parte cierta, es necesario matizarla para darse cuenta de cuándo es este trato diferencial “justo” y cuándo no.

La idea principal que hay que tener en cuenta es que todos somos diferentes pero iguales. La percepción de que todos somos diferentes es tan clara que parece que no requiere de mucha explicación. En esencia, no hay dos personas iguales en este mundo. Enrique Lluch Frechina solamente hay, ha habido y habrá uno en la historia de la humanidad, yo. Además de que soy y seré único, todos las amables personas que en estos momentos tienen el gusto de seguir leyendo mi artículo, son distintas a mi, son diferentes entre ellas y son únicas como yo. No habrá ni ha habido nunca nadie como usted, puede tener la seguridad de que esto es así.

Sin embargo, junto a esta diversidad, junto a esta diferencia, convive la realidad de que todos somos iguales. Esto es más difícil de demostrar, pero cualquier humanismo (ya sea de origen religioso o laico) considera que todos participamos de la misma naturaleza humana y ello nos lleva a que seamos iguales en dignidad. Todos somos diferentes pero nadie es más que el otro. Con frecuencia les comento a mis alumnos que hay varios datos objetivos que marca nuestras diferencias. Dos de ellos son la edad y que sé más economía que ellos (por eso son mis alumnos y yo el profesor). Pero que esto no me hace ser más que ellos, no me pone en otra categoría. Ellos pueden saber más que yo en otros campos (seguro) pero esto tampoco les hace a ellos más que yo. Nuestra dignidad como personas es la misma seamos más o menos tontas, más o menos gordas, más o menos altas… Esta igualdad, intenta reflejarse en nuestros sistemas legales a través de la igualdad de derechos, somos iguales en dignidad y por ello tenemos los mismos derechos.

De hecho, el trato diferente a quienes son distintos está justificado precisamente por esta igualdad en la dignidad de las personas. Vamos a tratar de una manera desigual a quienes son diferentes para que sean iguales en dignidad. El Hecho Diferencial justifica una actuación distinta en la medida que esta es necesaria para igualar a todos. Para lograr que aquellos que están peor puedan ponerse a la altura de quienes, por el motivo que sean, están en una situación más favorable. El trato desigual de necesario para igualar y así se pone al servicio de la persona y de la sociedad para evitar que haya personas de primera y de segunda, para evitar los privilegios y las prebendas. Por ello, parece bastante clara la necesidad de este reconocimiento del Hecho Diferencial cuando este lleva a un colectivo a estar peor que el resto de la población, a tener menos derechos, a no poder alcanzar la igualdad en dignidad que se anhela desde una visión humanista de la sociedad.

Pero ¿Qué sucede cuando esta demanda de un trato distinto se realiza para poder mantener, precisamente, la diferencia? ¿Qué pasa cuando la reclamación de una excepción se hace para lograr mantener un privilegio o unos derechos por encima de los demás? Desgraciadamente, con frecuencia esto es lo que estamos acostumbrados a escuchar. Con justificaciones políticas (normalmente ligadas al nacionalismo), económicas (con frecuencia ligadas a lo que se denomina la cultura del mérito) o de otra clase, nos encontramos con colectivos que reclaman un trato diferente argumentado el Hecho Diferencial, no para igualarse a los demás, sino para mantener la diferencia, para seguir siendo tratados de una manera distinta y conservar o conseguir unos privilegios propios que a los que los otros no tienen derecho.

Se repite así algo que se ha dado a lo largo de la historia, cuando determinados colectivos han tenido privilegios y han sido tratados de manera diferente porque eran nobles, o clérigos, o blancos, o… Se reclaman privilegios por tener una historia diferente, más capacidad o suerte para ganar dinero, una nacionalidad determinada, etc. Además, esta reclamación de prebendas supone que si yo soy digno o acreedor de una serie de derechos que deben ser siempre mayores que los de otros, estoy discriminando de algún modo a esos colectivos que no son como yo. No solo les estoy diciendo que yo tengo otra categoría, sino que les confirmo que la alcanzarán, que las diferencias son tan profundas que yo siempre tengo que estar por encima. Esta actitud enmascara un racismo, clasismo o segregacionismo. En el fondo, en la forma y en la realidad, estamos discriminando a los otros porque son diferentes y eso les hace acreedores de menos derechos o privilegios de los que creemos justos para nosotros. Justificar el mantenimiento de las diferencias y los privilegios arguyendo un Hecho Diferencial va totalmente en contra de un sano humanismo que cree en la igual dignidad de todas las personas. Desgraciadamente, esta manera discriminatoria de ver nuestra sociedad es una actitud más extendida en estos tiempos de lo que sería deseable.

 

Etiquetas: , ,