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Archivo de la categoría: Actualidad económica

La precariedad laboral

En este programa de radio podéis aprender qué es la precariedad laboral, cómo se da esta precariedad y por qué esta lleva a la pobreza laboral.

https://www.ivoox.com/33516299

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A vueltas con el Brexit

Aquí tenéis un breve programa de radio en el que hablamos del Brexit y sus implicaciones económicas

https://www.ivoox.com/32700684

Britain votes for Brexit, declares BBC
 
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Publicado por en febrero 25, 2019 en Actualidad económica

 

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Cada vez más endeudados

Artículo publicado en la revista Noticias Obreras, de Septiembre de 2018, nº 1609 Pág: 12 y 13

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Una de las estrategias que han servido para salir de la crisis en la que estamos ha sido el endeudamiento. Endeudarse puede producir crecimiento económico y este parece que ha sido el camino elegido por las principales autoridades económicas mundiales para lograr la recuperación de la senda de crecimiento mundial. Las bajadas de tipos de interés propiciadas por los bancos centrales no hacen más que confirma resta afirmación.

Si alguien se pregunta cómo es posible que el endeudamiento produzca crecimiento, el mecanismo para lograrlo se puede entender con un ejemplo sencillo. Supongamos que alguien quiere montar una actividad económica en su barrio como una casa de comidas para llevar, que permita a sus vecinos no tener que cocinar y al inversor ganarse la vida con un trabajo honrado. Consideremos que esta persona no tiene el suficiente ahorro para poder alquilar el local, adecuarlo, comprar la maquinaria adecuada y asumir todos los gastos que supone la puesta en marcha de la actividad, por lo que recurre a un banco que le presta el dinero para hacerlo. Ya tenemos el endeudamiento y la posibilidad real de montar su casa de comidas preparadas y asumir todos los gastos que esta puesta en marcha genera.

Si, siguiendo con nuestro ejemplo, esta persona acierta y hace unas buenas comidas que comienzan a ser apreciadas por sus vecinos que, poco a poco, dejan de cocinar algunos días para comprar los magníficos menús que prepara nuestra emprendedora, el endeudamiento ha creado una nueva actividad, tal vez algún puesto de trabajo, y ha generado un crecimiento económico en el barrio ya que dinero que antes, probablemente, se iba a comprar fuera de él o al ahorro, pasa a ser gastado en producción del lugar. Si a esto añadimos que el dinero que entra en circulación se mueve donde antes no lo había, vemos como esa nueva inversión proveniente de un endeudamiento no solo produce crecimiento gracias a esta actividad, sino gracias a lo que compran sus dueño y sus trabajadores que no hubiesen ganado si no hubiesen montado esta casa de comidas.

En este caso el cuento acaba bien, porque la actividad ha sido un éxito y esto le permite a la persona endeudada devolver el préstamos recibido y al mismo tiempo pagar los intereses que le ha cargado el banco. Cuando lo hace ya no genera crecimiento, pero seguro que habrá otro que lo haga con el dinero que devuelve. Este proceso entra dentro del funcionamiento normal de cualquier economía desarrollada y es necesario que existan estas posibilidades de crédito para permitir que las personas puedan adquirir bienes caros (como una casa o un automóvil) o para que puedan tener actividades en las que ganarse la vida.

Sin embargo, lo que estamos observando ahora es que el endeudamiento a nivel mundial está creciendo de una manera constante. En estos momentos tenemos una deuda acumulada a nivel mundial que supone un 318% del tamaño de la producción anual mundial (es decir, por cada euro que se produce en todo el mundo, se deben 3,18). Para tener una referencia, hace 15 años (antes de la crisis) este porcentaje era de un 248% y hay que recordar que durante la crisis el endeudamiento decreció. Cuando todos se endeudan al mismo tiempo el efecto de promoción del crecimiento a corto plazo es considerable pero puede convertirse en un parón a medio o a largo plazo. Si todos pedimos prestado para construir carreteras, comprar bienes, montar negocios, enviar a nuestros hijos a estudiar, etc. En el momento en el que esto está sucediendo, el crecimiento económico es elevado ya que se producen muchos bienes y servicios que no se harían si no hubiese existido este endeudamiento. Ahora bien, si igual que todos se endeudan al mismo tiempo para poder provocar este crecimiento, todos devuelven sus deudas coordinadamente, cuando esto está sucediendo ya no se da tanto crecimiento económico, porque los agentes económicos tienen que utilizar fondos para devolver en lugar de para adquirir otros bienes y servicios.

Además, si la parada del crecimiento es acusada, puede darse que algunos tengan problemas para devolver esos préstamos, ya que, como en el caso del ejemplo con el que abríamos el artículo, para poder devolver y pagar los intereses, necesitamos que nuestra inversión funcione bien y genere ingresos suficientes. No hay más que recordar como muchas de las empresas que quebraron en la anterior crisis eran compañías que funcionaban bien, que tenían más ingresos que gastos, pero que debido a un elevado endeudamiento adquirido durante los años de bonanza, tenían unos beneficios insuficientes para hacer frente a los pagos de sus respectivas deudas y finalmente tuvieron que cerrar por no poder pagarlas.

Lo que estamos viendo es que la necesidad de crecimiento nos lleva a un círculo vicioso que genera ciclos económicos. Por un lado, para crecer necesitamos endeudarnos constantemente y que este endeudamiento sea cada vez mayor. Solo la movilización de nuevos recursos permite ese crecimiento que ansiamos. Por otro, para que ese endeudamiento sea sostenible precisamos que exista crecimiento económico, porque sin él no podemos devolver lo que hemos pedido prestado. Entramos así en una doble adición. Por un lado tenemos una economía adicta al endeudamiento porque sin este no podemos crecer, y por otro tenemos una adición al crecimiento porque sin este entraríamos en otra crisis financiera por la imposibilidad de devolver los créditos pedidos.

La salida de nuestra anterior crisis está realizándose a través de los mecanismos que la provocaron, es decir, entrando en una espiral de endeudamiento y crecimiento, que se retroalimenta ya que ambos se necesitan para poder mantener esta dinámica. Si el endeudamiento tiene como finalidad principal actividades realmente productivas, podremos tener unos años en los que el crecimiento se mantenga. Pero si este endeudamiento se destina, no a actividades de producción, sino a actividades financieras que produzcan inflación en el precio de algunos activos financieros (tal y como sucedió en las crisis precedentes), no debemos albergar dudas de que volveremos a tener otra crisis más pronto o más tarde, o una recaída de la que tenemos tan reciente.

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El parche fiscal de las tecnológicas

Artículo publicado en la revista Noticias Obreras nº 1307 de Junio de 2018, pág: 12-13

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Creo que todos hemos oído hablar de la propuesta de nuestro ministro de economía y hacienda de gravar a algunas empresas tecnológicas para ajustar el déficit añadido que se puede generar por el incremento de las pensiones que se ha previsto en el nuevo presupuesto para este año (hay que recordar que en el momento que escribo este artículo, mayo de 2018, todavía no se ha aprobado el presupuesto de 2018). La solución puede parecer una idea genial que intenta conciliar intereses aparentemente encontrados y probablemente aquellos que la han pensado crean que han encontrado la cuadratura del círculo con ella. Por un lado permite subir las pensiones y acallar la voz de muchos pensionistas que han visto como sus ya de por si reducidas pensiones han ido perdiendo poder adquisitivo durante los últimos años debido a que están congeladas al mismo tiempo que los precios no han dejado de subir. En segundo lugar permite cumplir los objetivos de déficit que nos vienen marcados por la Unión Europea. Esos mismos que impedían hasta hace cuatro días incrementar el valor de las pensiones, permiten ahora que este aumente gracias a que se logra una fuente adicional de ingresos. Por último, se intenta paliar un escándalo económico como es la ventaja comparativa que tienen las empresas tecnológicas sobre las normales debido a su facilidad para eludir el pago de impuestos y no tener que abonar estos a los Estados de la UE en los que realizan su negocio.

Sin embargo, esta aparente idea genial que parece conciliar lo imposible de compatibilizar, no es más que un parche fiscal que pretende salir del paso sin abordar a fondo y con valentía tres aspectos de la realidad económica que precisan ser repensados y que están más relacionados entre si de lo que pueda parecer a primera vista. El primero de los tres es el de las pensiones. En nuestro sistema de pensiones conviven pensionistas que tienen unos ingresos superiores a los salarios de muchos de los jóvenes que están trabajando en estos momentos (y que financian con su aportación las pensiones de sus mayores) con otros que tienen unas pensiones tan reducidas que no les da para tener una vida digna. Estas desigualdades en las pensiones tienen, además, el problema de que la cantidad de pensionistas y el volumen de las pensiones se ha incrementado estos últimos años, lo que unido a que la recaudación se ha reducido hace que la financiación de las pensiones corra peligro. Esta bajada de ingresos por cotizaciones a la seguridad social no solo se da por la bajada del salario medio, sino también porque a partir de un determinado salario ya no se cotiza más a la seguridad social. Esto supone que las subidas de salarios a quienes los tienen más altos no suponen incrementos de ingresos a la seguridad social mientras que subir la remuneración a los asalariados que menos reciben sí que lo hace.

La envergadura del desafío del sistema de pensiones no puede ser abordado con frivolidades como un impuesto a las tecnológicas, necesita un replanteamiento global en el que, a mi juicio, dos de las cuestiones más importantes a tener en cuenta son, por un lado preguntarse acerca de si no habría que reducir las diferencias entre las pensiones más altas y más bajas aumentando las más reducidas y bajando las más altas para que al final la media fuese la misma pero no hubiese pensionistas pobres. Por otro lado habría que repensar si es justo que haya límites superiores al pago de las cotizaciones a la seguridad social, de modo que incrementos de los salarios altos supusiese también un incremento de las cotizaciones a pagar. Todo ello resultaría en una relación más difuminada entre pagos realizados y pensión recibida, pero solucionaría de una manera más adecuada los profundos problemas financieros que tiene el sistema.

El segundo problema involucrado en esta medida es el del déficit público. El estado español se gasta constantemente más de lo que ingresa. Tenemos un problema estructural que no se soluciona solamente con una nueva fuente de ingresos. Aunque tenemos una estructura fiscal similar a la de otras naciones de la UE, nuestra recaudación está varios puntos por debajo de la media. Esto hace que aunque nuestro gasto público también está por debajo de la media europea (aunque en menor medida que los ingresos) tengamos siempre unos déficits más elevados que la media. Habría que hacer tomarse en serio las causas que provocan que a pesar de tener una estructura fiscal similar, nuestra Hacienda Pública recaude tan poco y estemos tan lejos de lo que recaudan otras haciendas similares a las nuestras. Tanto las causas de esta realidad como las posibles soluciones han sido sugeridas por hacendistas que se dedican a trabajar estos asuntos ¿Por qué no se hace un programa a medio plazo para lograr corregir la baja recaudación que tenemos y así poder trabajar con superávit y no tener que hurtar fondos a las políticas públicas para pagar año tras año los intereses de la deuda a aquellos que tienen lo suficiente como para prestar al Estado?

Por último nos encontramos ante unas empresas tecnológicas que no solo aprovechan sus conocimientos tecnológicos para competir con otras empresas tradicionales y poder tener más y más beneficios año tras año, sino que consiguen eludir el pago de impuestos en los países en los que generan sus beneficios, para hacerlo en aquellos lugares en los que tienen unas condiciones más ventajosas que les permiten pagar menos impuestos. La existencia de paraísos fiscales (algunos de los cuales están dentro de la misma Unión Europea aunque esta no quiera reconocerlos como tales) y la libre circulación de capitales hacen que sea sencillo eludir el pago de impuestos y que empresas con unos altísimos beneficios paguen por este motivo una cantidad ridícula de impuestos. Este tema se tiene que abordar de una forma global y coordinada con, al menos, los otros países de la Unión Europea.

Como se puede observar, las cuestiones que se debaten aquí son de envergadura y precisan de soluciones a medio y a largo plazo que van más allá de lo propuesto por el ministro. Sabemos que es más fácil poner un parche fiscal que intente conciliar todos los intereses encontrados, pero creemos que lo que hay que hacer es abordar estos temas con valentía y buscar soluciones a largo plazo, no parches para salir del paso.

 

 

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La sostenibilidad del sistema de pensiones

Aquí tenéis un breve programa de radio en el que hablo sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones.

http://bit.ly/2FWkh2h

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Sostenibilidad ¿del sistema o de las pensiones?

Artículo publicado en el periódico Levante el 15 de Marzo de 2018 en su página 3

Pensiones o sistema sostenible

Las palabras sostenibilidad y pensiones se escuchan conjuntamente con mucha frecuencia. Creo que es menester una reflexión desapasionada sobre estas dos palabras que nos permita ver más allá de la actualidad y reflexionar sobre este tema con la mirada puesta en el largo plazo. Vale la pena comenzar con los hechos. La práctica totalidad de los analistas están de acuerdo en que el sistema de pensiones tiene problemas. Como sabemos, se trata de un sistema de reparto en el que los pagos de las pensiones actuales se realizan a partir de las cotizaciones que realizan los trabajadores en este momento. Eso significa que quienes trabajamos ahora estamos financiando a los pensionistas de ahora. El sistema funciona bien mientras hay varios trabajadores por cada pensionista, ya que así las cotizaciones de varios sirven para pagar a un beneficiario. Sin embargo, el número de personas que cotizan por pensionista estuvo en 2017 en 2,3 y los ingresos no se recuperan. Dos son los factores que afectan de una manera directa a esta circunstancia. Por un lado la mayor longevidad de las personas mayores que incrementa el número de pensionistas, por otro lado que los nuevos cotizantes tienen salarios más bajos lo que reduce los ingresos y que los nuevos pensionistas reciben pensiones más altas lo que aumenta el gasto. Los problemas económicos del sistema no son algo nuevo y no hay perspectivas de cambio en las cifras si todo sigue igual. Por ello, parece necesario hacer algo para que esto no acabe repercutiendo en un colapso del sistema.

Voy a hablar aquí de dos alternativas que tenemos a la hora de abordar esta realidad. La diferencia entre ambas no está tanto en los intrumentos o medidas que pueden utilizar ambas, sino en la prioridad que se plantean cada una de ellas que puede determinar tanto las soluciones que se pretende dar como la manera de utilizar unos mismos instrumentos. Solo acercándonos a este análisis desde las prioridades, podemos entender el porqué de esa incomprensión entre quienes tienen una prioridad y quienes tienen otra. La primera posición tiene como objetivo principal la sostenibilidad del sistema. Quienes están en esta postura no quieren afrontar una reforma en profundidad del sistema porque o bien les gusta y creen que es bueno, o bien lo ven tan difícil que prefieren no ponerse las manos a la obra en esta cuestión. Si la prioridad es mantener lo que hay y garantizar sus sostenibilidad, las soluciones giran alrededor del los gastos y los ingresos, esto es, solucionar el problema que tenemos de un déficit creciente de funcionamiento aplicando una política de bajada de los gastos, de subida de los ingresos o de ambas cuestiones al mismo tiempo. Si (como sucede con frecuencia) subir los impuestos parece algo no aceptable y que no debe realizarse, la única solución es recortar por la vía de gastos reduciendo los pagos de pensiones. Esto repercute en consecuencias negativas sobre todos los pensionistas, pero afecta en especial a aquellos que cobran pensiones más bajas que son insuficientes para llevar una vida digna. La insuficiencia de sus pensiones se va acrecentando en la medida que sube el nivel de vida y ellos ven como la cuantía de sus pensiones está congelado.p

La segunda posición es aquella que lo que quiere es sostener las pensiones. Es decir, aquella que piensa que el principal objetivo debería ser, mantener un nivel de vida adecuado a aquellas personas que por su edad, ya no pueden desarrollar un trabajo remunerado que les permita vivir con dignidad. Para quienes así piensan mantener o incrementar (en el caso de las pensiones más bajas) la cuantía de las pensiones es el objetivo prioritario y la viabilidad del sistema debe ponerse al servicio de este. Esta es la idea que subyace en muchos de los pensionistas que se manifiestan en nuestro país, que saben que el sistema debe ser viable, pero que la prioridad debe ser garantizar la existencia pensiones dignas y para eso habrá que cambiar el sistema si es necesario, pero sin comprometer el objetivo final de unas pensiones que ofrezcan una vida digna para los mayores. Esta segunda idea precisa de un cambio del sistema que afecte tanto a ingresos como a gastos, pero esta modificación del sistema se pone al servicio del mantenimiento de unas pensiones dignas.

Como se podemos observar, la fijación de la prioridad es clave para ver cuáles son las medidas que se quieren aplicar y que resultados van a tener estas. En el sistema de pensiones se vuelve a poner de relieve uno de los grandes dilemas que aparece en la discusión económica actual ¿Debemos de poner como prioridad los asuntos meramente económicos como es el déficit de la Seguridad Social y subordinarlo todo al objetivo de acabar con este para garantizar la sostenibilidad del sistema? O por el contrario ¿Debemos poner la técnica, es decir, la necesaria sostenibilidad al servicio del objetivo primordial del sistema de pensiones que no es otro que garantizar una vida digna a las personas mayores que no pueden obtenerla por sus propios medios debido a su edad avanzada? La respuesta a esta pregunta es la que va a hacer que se tomen unas medidas u otras y que se sigan unas políticas u otras.

 

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Grandes empresas y Estados

Programa emitido en Radio Popular de Bilbao sobre los grupos de presión que intentan influir en las decisiones estatales (en inglés lobbies)

http://bit.ly/2EHiWws

lobbies

 
 

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