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Archivo de la etiqueta: Derechos humanos

Los actores de la cooperación internacional al desarrollo. Una mirada ética.

Ha salido ya nuestro Cuaderno de ética en clave cotidiana número 8. En esta ocasión tratamos el tema de los agentes de la cooperación internacional al desarrollo y está escrito por Patricia Rodríguez González.

portada 8

Tenéis toda la información disponible en: http://funderetica.org/cuadernos/

y podéis descargar gratuitamente el cuaderno en: http://funderetica.org/wp-content/uploads/2017/03/eticaencooperacion8.pdf

 

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Conferencia “Análisis y propuestas frente a la pobreza en el mundo”

El 14 de Octubre impartí una conferencia en Las Palmas de Gran Canaria sobre “Análisis y propuestas frente a la pobreza en el mundo”

Aquí tenéis el archivo de audio de esta conferencia que podéis escuchar si queréis saber más cosas sobre este tema

http://www.ivoox.com/playerivoox_ee_9024042_1.html

conferencia canarias

Y si os conformáis con una breve crónica de la conferencia aquí la tenéis

http://centroloyolacanarias.org/conferencias/temas-sociales/

 
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Publicado por en octubre 26, 2015 en Desarrollo económico

 

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Crisis y Derechos Sociales Análisis y Perspectivas Comunitat Valenciana 2014

Desde el Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión en la Comunitat Valenciana de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Cáritas de la Comunidad Valenciana y la Fundación FOESSA hemos publicado el primer estudio de lo que pretende ser una serie anual que trate los datos coyunturales sobre pobreza, desigualdades y privación en la Comunitat Valenciana. (puedes consultarlo aquí)

Portada del informeEn el informe hay una primera parte de análisis de la realidad coyuntural de la Comunitat Valenciana en cuanto a la renta per cápita, el mercado de trabajo y la pobreza, desigualdades y privación. Una segunda que adelanta los resultados del informe FOESSA que se presenta a finales de Octubre de 2014 y por último, hay cinco artículos de encargo que profundizan sobre diversos temas de actualidad como son los presupuestos de la Generalitat en materia social durante los últimos años, el tema de los deshaucios y las soluciones que se han ido aplicando, la ayuda alimenticia como asistencia pura y dura en contraposición a un enfoque de derechos, la prevención y la intervención social en los niños más desfavorecidos y la economía social como alternativa al modelo económico actual.

Si queréis un resumen más detallado del informe podéis encontrarlo aquí: http://medios.uchceu.es/actualidad-ceu/el-23-por-ciento-de-los-valencianos-vive-en-hogares-con-una-renta-inferior-al-umbral-de-la-pobreza-segun-el-estudio-de-la-ceu-uch-caritas-y-foessa/

 

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Tesis doctoral: Un análisis de Desarrollo Dual: el caso de la República Sudafricana

La Universidad de Valencia ha publicado en formato digital mi tesis doctoral que se titula: Un análisis de Desarrollo Dual: el caso de la República Sudafricana. Si queréis saber algo más sobre la componente económica del Apartheid, podéis acceder a ella en http://roderic.uv.es//handle/10550/38822

paisaje sudafricano 2

 
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Publicado por en septiembre 25, 2014 en Desarrollo económico

 

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Las desigualdades en “España Buenas Noticias”

Desde esta semana comienzo a colaborar con un nuevo periódico digital: “España Buenas Noticias” Se trata de un diario de información general que, como comenta en su primer editorial: “Queremos contribuir a cambiar la sociedad aportando un nuevo punto de vista a la hora de enfocar la actualidad; nos guía nuestra vocación de servicio social y, sobre todo, nuestra creencia en la bondad del ser humano”.

Voy a tener una columna quincenal hablando de Buenas Noticias en el campo de la Economía y ya ha salido mi primer artículo: “Las desigualdades toman protagonismo”

España Buenas Noticias

En este artículo que podéis encontrar en: http://ebuenasnoticias.com/2014/05/16/las-desigualdades-toman-protagonismo/

Comento cómo comienza a haber una corriente de opinión que crece que considera que las desigualdades son una cuestión importante a tener en cuenta a la hora de plantear los objetivos económicos de una sociedad.

Os animo a que entréis en el peridico http://ebuenasnoticias.com/  veréis lo gratificante que es leer cosas positivas de nuestra sociedad y analizar la actualidad en positivo para resaltar aquello que se hace bien.

Si queréis suscribiros electrónicamente, lo podéis hacer en: http://ebuenasnoticias.com/suscribete/

Ah, y no dejéis de leer mi artículo.

 

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El apartheid mundial

Artículo publicado en Noticias Obreras, nº 1556, Febrero de 2014, pág: 13-14

apartheid mundial 1apartheid mundial 2

A finales de 2013 volvió a la actualidad un país al que le tengo un especial cariño, Suráfrica. Las fructíferas y añoradas estancias que realicé allí y el hecho de haber consagrado mi tesis doctoral a su economía, han hecho que desde hace años siga con interés su actualidad y que siempre tenga deseos de volver a pasar allí una larga temporada… Sin embargo, en España ha sido casi un país desconocido. El movimiento en contra del régimen discriminatorio surafricano (apartheid), no fue excesivamente popular en nuestro país y se redujo a minorías concienciadas de Madrid y algún otro punto de España. El conocimiento de su historia y de su realidad fue, y es, muy escaso. Me atrevería a decir que tan solo el mundial, la película “Invictus” y ahora, la muerte de Mandela, han puesto al país en el mapa aunque sin profundizar demasiado.

Sin embargo, creo que estudiar el sistema económico y político del apartheid es interesante para entender la situación mundial en la que estamos inmersos. La palabra “apartheid” significa desarrollo separado y en eso consistía el sistema político y económico que rigió este país desde la mitad hasta el final del siglo XX. El gobierno suráfricano impuso (a partir de teorías antropológicas y culturales que también utilizaron los nazis para su ideología) una división de Suráfrica en pequeñas naciones (homelands o batustanes que no eran reconocidos internacionalmente) para alojar allí a la población negra. Cada raza negra tenía su propio “homeland” donde hablaban su propio idioma, tenían sus propios gobernantes y se “desarrollaban” por si mismos.

La población negra no era, por tanto, ciudadana de la parte blanca del país (lo que propiamente era Suráfrica). Por ello, no podía tener propiedades allí, ni montar negocios, ni votar, ni estudiar, ni nada por el estilo. Ahora bien, los blancos necesitaban a la mayoría de población negra para trabajar en sus empresas y minas y precisaban que fueran trabajadores baratos para poder ser competitivos a nivel internacional. Por ello, permitían la migración de esta población entre los Batustanes y Suráfrica. Los varones jóvenes salían de sus “homelands” para ir a la parte blanca a trabajar mientras las mujeres, niños y ancianos quedaban allí.

Para hacerlo tenían unos pases en los que se indicaba en qué zona del país debían estar, cuanto tiempo podían estar allí y cuando debían volver a su “batustán”. De este modo, los negros tenían limitada su capacidad de movimientos y si algún policía les pedía su pase y veía que no estaba en el lugar que le correspondía, o no lo llevaba encima, lo metía en prisión y lo devolvía después a su “homeland”. Se sabe que todos años miles de negros eran llevados a prisión por estar en un lugar diferente al que indicaba su carnet o por no llevarlo encima.

Sin embargo, a pesar de esta separación política, se trataba de un país con una economía integrada, que funcionaba como una única zona económica. Esto provocaba una dependencia mutua entre las zonas blancas y las negras. Las primeras necesitaban de las segundas debido a que les proporcionaban trabajadores baratos y sin derechos (no eran considerados ciudadanos sino extranjeros). Mientras que las segundas dependían de las primeras ya que el dinero que entraba en los “batustanes” provenía en su práctica totalidad de los salarios que cobraban los trabajadores que estaban en la zona blanca.

Además, la prosperidad de la Sudáfrica blanca que alcanzaba unos niveles de vida propios de las sociedades más ricas contrastaba con la realidad de pobreza de los “homelands” (similar a la de otros países africanos). Por ello, el deseo que tenía la población negra de escapar de su “batustán” era mayor que el miedo al castigo de prisión, lo que propiciaba que gran parte de esta población emigrase de manera ilegal (sin respetar las leyes del “pase”)

Hecha esta somera descripción del régimen económico del apartheid, me gustaría indicar que a la vuelta en avión de mi primer viaje a Suráfrica, estuve sentado junto a un empresario español con el que tuve una pequeña conversación que me fue ilustrativa. Me comentó que el problema de Suráfrica era que habían puesto por ley lo que el resto del mundo occidental hacía de una manera disimulada. La posición anti-apartheid aparecía entonces como una hipocresía, debida a que los países que la sustentaban hacían lo mismo pero no se atrevían a ponerlo por ley.

Aunque en un primer lugar pensé que esta era una teoría que utilizaba un prisma equivocado, luego me di cuenta de que tenía una parte de razón… Si uno analiza la globalización económica en la que nos encontramos ve muchos puntos de similitud con la situación anteriormente descrita. La economía mundial está integrada (no en todo pero sí en una gran parte), aunque también se ven unas grandes diferencias entre unos países y otros de manera que, el deseo de emigrara que tiene la población de los países pobres es irrefrenable. Nos encontramos, pues, ante una división política que no se da en la economía.

Al mismo tiempo, también tenemos nuestras leyes del “pase”. Es decir, impedimos que aquellos que quieren trasladar su residencia desde un país pobre a uno rico, puedan hacerlo libremente. Les ponemos trabas, les exigimos un visado temporal, etc. Además, si encontramos a personas que se les ha acabado el tiempo marcado en su visado o sin su “pase-pasaporte” no las metemos en prisión, sino que las llevamos a un centro de internamiento (lo que según las descripciones no es muy diferente a una prisión) y las repatriamos a su país en el momento podemos hacerlo.

¿Estamos, pues, ante un régimen de apartheid (desarrollo separado) mundial? Así me lo parece. No consideramos a los habitantes de otros lugares del mundo como un “nosotros” sino como un “ellos”, del mismo modo que hacían los blancos con sus vecinos negros en la Suráfrica del siglo XX. Buscamos una globalización económica ya que sabemos que estamos todos en el mismo barco económico, pero mantenemos las fronteras y los límites políticos que perpetúan la pobreza y provocan grandes migraciones difíciles de evitar.

 

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Homenaje a los otros Mandela

Artículo publicado en la revista Paraula, el domingo 30 de Marzo de 2014, en su página 28

Los otros MandelaAhora que ya ha pasado el impacto informativo de los funerales de Nelson Mandela, me gustaría hacer mi sencillo homenaje a todas esas personas que también creyeron en la Suráfrica del arco iris y que colaboraron en que se hiciese realidad este ejemplo de perdón y reconciliación que fue la transición desde el régimen del apartheid al democrático actual. Y lo voy a hacer hablando de personas a las que tuve la suerte de conocer en mis dos viajes a Sudáfrica para colaborar en la misión de Sant Joseph, (sita en Phokeng, ciudad negra de la tribu de los tswana cercana a Rustemburg) sede episcopal de su diócesis y donde convivían religiosos y religiosas de diferentes congregaciones.
La idea me vino al escuchar a Richi, o como dijeron en Radio Nacional, Ricardo Fernández Ruiz, empresario español afincado en Sudáfrica. Fuimos juntos por primera vez a este país que él asumió como suyo y del que yo también me enamoré y con el que he seguido en contacto consagrando mi tesis doctoral a su proceso de transición económica y siguiendo su actualidad siempre que puedo. Mis dos viajes largos fueron hace ya mucho tiempo, en los veranos de 1992 y de 1995. Fueron estancias muy ricas y extremadamente enriquecedoras para mi. En la primera estaba empezando a caer el apartheid, en la segunda ya había caído, así que estuve por allí en años clave de este proceso.
Quiero recordar en primer lugar a Walter Sisulu y a su mujer Albertina. Pudimos merendar y conversar con ellos en su casa de Soweto. Walter fue quien introdujo a Nelson en el ANC y uno de los que estuvieron encarcelados con él en Robben Island. Fueron amigos y aliados políticos y poder ser recibidos por ellos, fue un honor para nosotros. Entrar en el centro de Soweto en 1992 no era fácil para unos blancos si no iban bien acompañados. Penetrar en la densa neblina de humo invernal que impedía la visibilidad en sus calles, fue toda una aventura.
Quiero recordar también a las Iglesias Sudafricanas. Ellas jugaron un papel esencial en la caída del apartheid. Su alianza, su convicción de que había que perdonar y su consideración de que todos somos iguales, fueron clave para romper con este sistema político. Recuerdo en especial la labor del obispo Kevin Dowling y su apuesta decidida por la finalización del apartheid, que casi le cuesta la muerte cuando fue tiroteado en una manifestación o cuando pusieron una bomba en su Iglesia catedral. A los teólogos del Instituto de Teología Contextual, dirigidos por Albert Nolan y en especial a Larry Kaufman, con quien aprendí que lo importante para vivir la opción preferencial por los más pobres no es hacer cosas por ellos, sino estar, convivir con ellos. También recuerdo a Mikel Fish que nos enseñó el valor de la espera, de saber que nuestros plazos no son los plazos de la vida, ni de la historia, que hay que saber esperar y confiar.
Además, las diferentes iglesias fueron quienes más empujaron para que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación fuese una realidad. En ella, verdugos de uno y otro lado expusieron sus razones para matar o atentar y las víctimas expresaron el dolor que habían sentido por la pérdida de sus seres queridos. Saber la verdad ayudó a la reconciliación, no se puede perdonar sin verdad y eso lo supieron entender perfectamente en Sudáfrica…
Recuerdo a aquella catequista de la parroquia, que rompió a llorar cuando comíamos juntos en la cafetería de la estación de autobuses de Johannesburgo. Ante nuestra preocupación nos confesó que lloraba de alegría, que nunca desde su niñez había imaginado que algún día podría comer con blancos en una misma mesa y en un lugar público. Aquello era para ella un signo de que las cosas estaban cambiando. Recuerdo a todas las personas que se bajaron de aquel taxi para negros como protesta contra aquel conductor que no quería admitir a Tomás en el vehículo en él porque era blanco.
Recuerdo a aquellos jóvenes, que en un cine-forum sobre la película de Monseñor Romero, relataban sus experiencias cuando matones negros entraban en sus suburbios para matar indiscriminadamente a sus habitantes y, mientras escuchaban los tiros y los chillidos de sus vecinos, no tenían otra opción que esconderse debajo de la cama y confiar en la suerte para que no entrasen también en su casa (estos matones negros eran pagados y armados por la policía sudafricana para crear caos e impedir el proceso de transición hacia la democracia)
Recuerdo también a la Sr. Molotegui, aquella princesa de la tribu de los Bafokeng (cuyo tótem era un cocodrilo) que tenía que vivir en Botswana exiliada y solamente volvía a Sudáfrica para acudir al juicio que se aplazaba y se aplazaba como una manera de no hacer justicia. Estuvimos en uno de esos juicios y tuvimos que salir por piernas cuando la policía nos perseguía. El grito de los sacerdotes diciendo “everybody to the car” todavía resuena en mis oídos.
Quiero también recordar a todos los valientes del movimiento anti-apartheid en Sudáfrica que arriesgaron y sacrificaron sus vidas para construir una Sudáfrica distinta (que tan bien se han visto reflejados en la obra de la nobel Nadine Gordimer). Ellos y sus organizaciones (con abogados y otros profesionales actuando como voluntarios) fueron los que permitieron que las personas que vivían en las chabolas ilegales que había junto a la misión y a las que ésta abastecía de agua, tuviesen unas tierras para poder crear un pueblo nuevo llamado boitekong (ciudad de la esperanza). Cuando en 1992 contemplamos los primeros doscientos habitantes que crearon esta población no imaginábamos que tres años más tardes, ya habría 60.000 personas viviendo en ella. También hay que homenajear al movimiento anti-apartheid internacional que, entre otras cosas, estuvo durante años velando ininterrumpidamente frente a la embajada de Sudáfrica en Reino Unido.
No quiero olvidarme de Giorgina y del resto del personal sanitario que atendían gratuitamente a aquellas personas que no podían acceder a un médico por no contar con fondos suficientes. Conocimos a varias personas que pudieron sobrevivir y volver a llevar una vida normal gracias a los cuidados que recibieron de estas religiosas y voluntarios. La maternidad y el centro de salud de Boitekong pudo ser una realidad gracias a ellos…
No me caben todos, falta gente a la que me gustaría homenajear desde estas líneas. Solo quiero añadir que el final del apartheid fue cosa de muchos. La cabeza visible fue Mandela y por ello se le ha honrado de esta manera, pero es bueno recordar a todos aquellos que, de una manera más anónima o a una menor escala, ayudaron a hacer realidad este cambio que parecía casi imposible…

 
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Publicado por en marzo 31, 2014 en Derechos humanos

 

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