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Archivo de la categoría: educación y economía

Internet y las redes sociales. Aspectos éticos

Ahora que estamos en pleno verano y que muchos están preocupados por las horas que pasan los niños delante de sus dispositivos móviles, publicamos el cuaderno de ética en clave cotidiana nº 10 que tiene por tema, precisamente, “Internet y las redes sociales. Aspectos éticos”.

Una mirada ética que nos ayuda a comprender el fenómeno y sus implicaciones en la vida de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

portada cuaderno 10

Puedes descargarte este cuaderno en: https://funderetica.org/wp-content/uploads/2018/07/CEEC10Internet-y-las-redes-sociales.pdf

Puedes acceder a todos los cuadernos en: http://funderetica.org/cuadernos/

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Educar en valores económicos solidarios en la escuela

Desde Funderética, en colaboración con Entreculturas y el colegio Sagrada Familia estamos poniendo en marcha el proyecto piloto para educar en valores económicos solidarios en la escuela, que esperamos luego poder aplicar en otros colegios que lo deseen.

En los siguientes videos tenéis una conferencia en la que se explica en qué consiste este proyecto que pretende introducir en las escuelas una manera de pensar la economía más humana y al servicio de las personas.

Si estáis interesados en llevar este proyecto a vuestros colegios, poneos en contacto conmigo.

 

 

 

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Los valores económicos solidarios en la escuela: gestión y docencia

Os invito a esta conferencia que impartiré el próximo lunes en la Universidad, en Alfara del Patriarca.

Aquí podéis descargaros un cuaderno en el que hablo sobre este tema: https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2012/01/15/gestion-fraterna-de-un-centro-educativo/

conferencia-valores-solidarios-en-la-escuela

 
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Publicado por en diciembre 5, 2016 en educación y economía

 

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“Por una economía altruista” como instrumento pedagógico

El curso pasado los alumnos de primero de bachillerato del colegio Sagrada Familia de Valencia, del Patronato de la Juventud Obrera leyeron el libro “Por una economía altruista” como parte de su enseñanza del curso. La experiencia fue tan positiva para los alumnos, que el profesor responsable va a repetir la experiencia este año.

En este vídeo podéis ver a algunos alumnos y al profesor que lo programó para su asignatura comentando la experiencia.

 

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Foro CEU Empresa: Innovación con sentido de un proyecto educativo editorial

El próximo miércoles a las 19:00 en el Palacio de Colomina de Valencia, tendrá lugar la conferencia: Innovación con sentido de un proyecto educativo editorial. Impartida por Augusto Ibáñez, que es el Director Corporativo de Educación del Grupo SM.

El grupo SM es una empresa editora multinacional española puntera en materia de innovación educativa y que además, realiza esta labor intentando aplicar valores y un sentido ético a aquello que hace.

Tenéis más información en: https://www.uchceu.es/actividades/2016/conferencias/foro-ceu-empresa-innovacion-con-sentido-de-un-proyecto-educativo-editorial

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Taizé y la economía

Artículo públicado en la revista ICONO, año 116, nº 11, Diciembre 2015, pág: 14 y 15

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Dentro de muy poco (los últimos días de este mes) tendremos en mi querida Valencia la anual peregrinación de confianza de la Comunidad de Taizé. Para quienes no conozcan Taizé les comentaré que se trata de una comunidad ecuménica situada en la pequeña aldea de Taizé, en Francia, muy cerca de la antigua abadía de Cluny. Una zona bellísima que combina granjas, sembrados y pequeñas y antiguas poblaciones con zonas forestales donde es fácil encontrarte con algún venado de pequeño tamaño durante un silencioso paseo. Pero si el paisaje es extraordinario, el milagro de este lugar no es solamente la tranquilidad que se vive por sus alrededores, sino que exista una comunidad ecuménica a la que acuden durante todo el año miles y miles de jóvenes europeos en su mayoría (aunque no solo, algunos vienen de otros continentes). Protestantes, católicos, ortodoxos… Se unen durante unos días para rezar juntos, para compartir, para conversar. Las diferencias de cultura, ritos, costumbres, lengua y origen, se rompen en un ambiente alegre y espiritual a la vez, en el que es fácil sentirse hermano del otro. Saber que lo que nos une puede ser más fuerte que lo que nos separa.

El encuentro internacional en una ciudad de Europa

Ese mismo milagro que se repite semana tras semana en la comunidad de Taizé, también se repite año tras año en una ciudad de Europa. La comunidad se traslada casi en pleno a ese lugar, para llevar ese mensaje de esperanza y unidad a las principales ciudades de Europa. Los cinco últimos encuentros fueron, por orden cronológico en Rotterdam, Berlín, Roma, Estrasburgo y Praga. Ahora le toca a Valencia que se llenará, este final de año, de miles de jóvenes de toda Europa que viajarán allí para vivir unos días de oración y esperanza junto a unos valencianos que nos volcaremos en su acogida durante estas fechas.

¿Tiene algo que ver Taizé con la economía?

Pero, en una sección como la mía en la que suelo hablar de temas económicos, uno podría preguntarse por qué introduzco este tema en esta sección. ¿Tienen algo que ver Taizé y la economía? Para responder solamente voy a desarrollar dos apuntes de esta relación. El primero es que juntar a miles de personas en un espacio (ya sea Taizé o una ciudad europea) requiere de una gestión económica adecuada para no fracasar en el intento. El segundo tiene que ver con aquello que como economista, he aprendido en Taizé, especialmente con respecto a la construcción de estructuras económicas virtuosas.

Lo económico al servicio de la misión

Como ya he nombrado en alguna ocasión en esta sección, lo económico no es lo más importante, pero tiene que funcionar bien para que se cumplan el resto de los objetivos. Cuando he hablado de la comunidad de Taizé y he intentado definirla para aquellos que no la conocen, no he tratado cuestiones económicas, no son importantes. Lo clave de la comunidad es otra cosa, es otro elemento. Dicho esto, acoger a miles de jóvenes semanalmente durante años y años, tiene un componente económico que no hay que olvidar y que si se gestiona mal, puede comprometer el futuro de la comunidad. En este sentido, hay dos cosas que quiero resaltar y que desde fuera (no conozco las cuentas de la comunidad) me parecen importantes y un modelo de cómo hacer las cosas. La acogida se paga entre todos, es decir, todo el que va a Taizé colabora en el mantenimiento de la comunidad y en los costes que su acogida genera. Ahora bien, no se cobra a todos lo mismo. Los precios están ajustados a la capacidad adquisitiva y la renta per cápita de la nacionalidad del acogido. De este modo, no pagan lo mismo los nacionales de un país más rico (su precio es superior) que aquellos que vienen de una nación más humilde. Además, los precios tienen siempre una horquilla, porque no todos nacionales de un país tienen los mismos posibles. El que llega elige el precio que paga, escoge cuánto aportar a la comunidad. De este modo, cada uno paga según lo que tiene y no según lo que va a recibir (todos reciben lo mismo). Del mismo modo, todos los que son acogidos en la comunidad colaboran con el mantenimiento de la misma con su trabajo, es un pago en especie que educa a los jóvenes y les ayuda a ser conscientes del inmenso trabajo que se necesita para mantener una comunidad como esta, que les abarata la estancia y que les ayuda a comprender que el trabajo también es un espacio de convivencia, de alegría y de colaboración necesaria en la construcción del Reinado de Dios en la tierra.

Qué me ha enseñado Taizé sobre economía

Esto nos demuestra varias cosas. La primera es que puede funcionar una institución desde el punto de vista económicos cuando la gente elige lo que paga, cuando la decisión sobre el precio no depende exclusivamente de quien ofrece el bien, sino de quien lo demanda y decide cuanto quiere aportar. Confiar en la gratuidad puede resultar en la existencia de algún gorrón pero es posible desde el punto de vista económico y evita que haya excluidos. La segunda es que creando estructuras virtuosas se consigue que el trabajo no aparezca como una maldición bíblica, sino como un espacio en el que desarrollarnos como personas, en el que querer más a nuestro prójimo. La economía es así una oportunidad para el encuentro y la relación con el otro. La economía se pone entonces en su lugar, al servicio de la persona y de la sociedad, al servicio de los jóvenes, de su espiritualidad y de su vida.

 

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La primera comunión y su economía

Artículo publicado en la revista ICONO, año 116, nº 4, Mayo 2015, pág: 10 y 11

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Mayo es el mes de las flores, de la virgen y de las comuniones. No es que todas se hagan en este mes, ni que sea preceptivo hacerlo así, sino que habitualmente es el mes del año en el que mayor número de primeras comuniones se celebran. Además, estas tienen un componente económico que, en ocasiones, deviene el más importante.

La primera comunión es un gasto

Porque, como casi todos los aspectos de la vida, la primera comunión tiene un componente económico nada desdeñable. Por un lado supone un gasto para la familia. Los cristianos le damos tal importancia a esta primera comunión que queremos celebrarlo con aquellos a los que más estimamos. Esto hace que tengamos el gusto de invitar a la familia y en ocasiones hasta a los amigos para tan señalada ocasión. También, y debido a que se trata de una ceremonia pública, queremos que nuestros hijos luzcan sus mejores galas ante la comunidad parroquial y todos aquellos que se acerquen a ese día de fiesta grande y lo mismo hacemos nosotros, que intentamos tener una apariencia externa a la altura de la celebración, por lo que también nos engalanamos con nuestros mejores trajes y vestidos. Además hay que decorar la Iglesia, pagar al fotógrafo, en muchos pueblos de Valencia hasta se paga a la banda de música para que se de una vuelta con los niños antes de entrar en la Iglesia, etc. Todo ello comporta un gasto extraordinario que hay que afrontar.

Todos quieren regalar al comuniante

Por otro lado, los abuelos, los tíos, los primos, los amigos invitados, los padrinos, todos quieren regalar algo al protagonista de la fiesta. Todos quieren responder a la alegría de la comunión y a la invitación recibida con un regalo para la criatura que va a celebrar su primera comunión. El afán de regalar es tan elevado que existen listas de comunión en tiendas o grandes almacenes que intentan racionalizarlo. En algunos pueblos de Valencia, además, subsiste la tradición de exponer el traje y los regalos en casa para que los vecinos puedan verlos durante los días anteriores a la comunión. Los regalos se convierten en una fuente de gasto para los invitados que a su vez, también van a intentar acudir a la ceremonia con sus mejores galas para estar a la altura de la celebración.

Lo económico adquiere gran relevancia

Todas estas actitudes son normales y humanas, pero pueden llevar a que en un determinado momento, lo económico se convierta en lo esencial de la celebración. Los esfuerzos que tenemos que realizar para gestionar los regalos, los invitados, el fotógrafo, las flores, la banda de música, el convite, los detalles que se dan después de comer, etc. Pueden convertirse en el foco principal de la fiesta y absorber todas las energías, sobre todo, de los padres. Lo económico pasa a ser lo esencial en la ceremonia, en una primera comunión que puede convertirse en una demostración de poderío económico (cuando se tiene) o una angustia vital grande para aquellas familias que tienen más problemas económicos.

Recordar lo importante

Por ello es clave recordar qué es lo importante en una comunión y poner lo económico al servicio de esto. Debemos reflexionar sobre quiénes realmente se alegran de la primera comunión ¿Hasta donde tenemos que abrir la invitación para celebrarla? ¿Cuáles son nuestras posibilidades reales? En algunos casos, la invitación no tiene por qué ser un convite después de la comunión. Se puede invitar a los amigos del niño o a los nuestros otro día a algo más sencillo, o restringir a la familia más cercana la invitación del ágape posterior a la ceremonia… También podemos plantearnos la diferencia entre tener lo más caro e ir dignos en la ceremonia ¿Es necesario un gran gasto en vestidos y trajes para asistir con dignidad a una ceremonia de primera comunión? Plantearse estos gastos de una manera prudente y recordando que lo principal es la ceremonia y lo que allí se celebra, puede ayudar a poner ese gasto en una segunda posición y que sea más moderado para evitar problemas.

Gestionar los regalos

También creo que hay que hablar de los regalos. El exceso de los mismos puede hacer que los niños vean la comunión como el momento en el que consiguen las cosas que quieren, en el que van a recibir esos bienes quep no tenían y que ansiaban. Así, la primera comunión pasa de ser una fiesta del “ser” cristiano a una fiesta del “tener” más cosas. Por ello debemos intentar dejar los regalos en un segundo plano y canalizar estos deseos de regalar que tienen los familiares y allegados en una dirección que no desvíe la atención de la comunión. Esto se puede hacer de varias maneras, o bien compartiendo parte o la totalidad de los regalos recibidos con los más desfavorecidos (pidiendo donaciones para determinadas asociaciones con las que tenemos más afinidad), o bien pidiendo regalos de bajo coste pero que refuercen lo celebrado con la primera comunión, o bien regalando cosas que no sean solo para el niño sino para toda la familia, etc. Seguro que hay más sistemas para que los regalos no sean lo principal para el niño, para que la comunión no sea un fiesta del tener, del aparentar o del gasto, sino una fiesta realmente cristiana en la que lo económico se subordine a lo religioso.

 

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