RSS

Archivo de la categoría: Medio ambiente

Prioridades Medioambientales: Agua y Energía ¿Qué futuro?

El pasado 9 de Junio participé en un seminario titulado Prioridades Medioambientales: Agua y Energía ¿Qué futuro?.

Fue un seminario muy interesante con unas conclusiones claras y rotundas que os adjunto aquí: http://www.fpablovi.org/index.php/actividades-eventos/374-conclusiones-del-ii-seminario-sobre-ecologia-integral

Ecología

Si queréis saber más sobre el seminario podéis enlazar con: http://www.fpablovi.org/index.php/actividades-eventos/355-ii-seminario-sobre-ecologia-integral

 

Anuncios
 

Etiquetas:

¿Desarrollo insostenible? Nuestro modelo de vida agota el planeta

El lunes 4 de Diciembre en Barcelona participaré en una mesa redonda junto a Maria José Pérez de la Romana titulada “Desenvolupament insostenible? El nostre model de vida esgota el planeta”.

La sesión tendrá lugar en el salón de actos del Centro de Estudios Cristianisme i Justicia, en la calle Roger de Llúria 13

Para quienes no podáis asistir y queráis verlo en directo el lunes, podréis seguir la sesión en https://www.cristianismeijusticia.net/en-directe

cartel3ddhh1718_desembre

Puedes encontrar toda la información en: https://www.cristianismeijusticia.net/es/els-dilluns-dels-drets-humans-desenvolupament-insostenible

 

 

Etiquetas:

¿Desarrollo sostenible?

Artículo publicado en la revista “En la calle. Revista Sobre Situaciones de Riesgo Social” nº 38, Septiembre-diciembre 2017, publicado por la Coordinación estatal, Plataformas sociales Salesianas.

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 1

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 2

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 3

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 4

Desarrollo sostenible es una expresión muy utilizada en nuestros días. Todas las sociedades parecemos buscar este objetivo que se presenta como la meta económica más adecuada para nuestros días. Sin embargo, tal y como es entendida esta expresión habitualmente, encierra una contradicción difícilmente resoluble que hace que tengamos que replantearnos esta idea.

Las definiciones que nos da el diccionario de la real academia sobre desarrollo y sostenible nos van a ayudar a entender mejor este tema. Desarrollar es, según la Real Academia de la Lengua: “Dicho de una comunidad humana: Progresar o crecer, especialmente en el ámbito económico, social o cultural” y sostenible: “Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Tenemos pues las dos ideas básicas de un desarrollo sostenible. La primera es pensar en el progreso de la sociedad, en avanzar en un ámbito y la segunda es que este avance no suponga un agotamiento de recursos a medio o largo plazo.

Pero, ¿A qué clase de desarrollo nos referimos cuando hablamos de desarrollo sostenible? Porque el desarrollo implica una mejora, un avance, una posición mejor que la anterior. Para saber si avanzamos debemos conocer hacia donde queremos ir, solo conociendo el fin al que queremos llegar sabemos si estamos avanzando hacia él o no. Históricamente ha habido tres grandes concepciones de desarrollo que voy a describir someramente. Una es aquella que piensa que el desarrollo o el progreso se refiere sobre todo a las mejoras técnicas. Una nación o sociedad está más desarrollada cuando mayores avances tecnológicos ha logrado. En el siglo XIX esta concepción estaba muy generalizada y la confianza en la ciencia y en sus avances hacía que la concepción de desarrollo se centrase en este aspecto. La segunda tiene que ver con la justicia. Se piensa que una sociedad está más desarrollada en la medida que sus instituciones son más justas y están al servicio de las personas. Una sociedad sin pena de muerte, que respeta los derechos humanos, que organiza sus instituciones de manera justa, está más desarrollada que otra que hace exactamente lo contrario. Por último, existe una concepción de desarrollo que se identifica con una mejora económica medida como un incremento de los bienes que tenemos entre todos. Esta idea piensa que el desarrollo equivale al crecimiento económico, a producir más en un país en un año, a tener más cosas como carreteras, infraestructuras, nivel de vida, etc.

Cuando se habla de desarrollo sostenible se está considerando esta última concepción. Se está pensando en mantener un crecimiento económico que no agote los recursos necesarios para producir bienes y servicios. Se quiere, por tanto, combinar el tener más con el no agotar los recursos necesarios para la producción y lograr al mismo tiempo que no se deteriore excesivamente el medio ambiente. Sin embargo, esta concepción tiene dos grandes fallos que hacen que el concepto de desarrollo sostenible no sea viable tal y como se ha planteado hasta este momento.

Desarrollo no es crecimiento

En primer lugar debemos tener en cuenta que no es correcto identificar desarrollo con crecimiento económico. Como decía Pablo VI “El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todas las personas y a toda persona” (Populorum progressio: 14). El desarrollo no es una cuestión únicamente ligada al crecimiento económico, no nos desarrollamos solamente porque tengamos más entre todos, porque nuestras naciones o el mundo sea más rico en su conjunto, el desarrollo tiene que ver (como ya hemos visto) sobre todo con que las condiciones de vida de las personas mejoren para que todas y cada una de las personas que habitamos el planeta seamos capaces de llevar una vida digna en el entorno en el que vivimos. Esto tiene que ver desde el punto de vista económico no con tener más, sino con tener lo suficiente para vivir. Y desde la otra perspectiva, tiene que ver con lograr unos niveles de justicia y libertad superiores, que sean respetados los derechos humanos, que todos podamos acceder a una buena educación y a una sanidad que permita que superemos las enfermedades que adquirimos, etc. Solamente con esa sociedad más justa podemos mejorar a las personas que en ella habitan.

No se puede crecer ilimitadamente

Por todo ello, pensar que el desarrollo se limita al crecimiento económico es olvidar toda la dimensión de una sociedad justa que tiene este concepto. Pero además, pensar que el crecimiento económico puede ser ilimitado y sostenible es considerar que puede darse algo imposible. Porque para poder producir más y más necesitamos recursos naturales que extraemos de la tierra. Es imposible producir un bien o servicio cualquiera sin utilizar recursos naturales. Esto quiere decir que incrementar la producción año tras año precisa de la utilización de más y más recursos.

Aquellos que defienden el desarrollo sostenible afirman que esto no tiene porqué ser así. Creen que hay tres factores que pueden hacer que produzcamos más sin necesidad de utilizar más recursos naturales. El primero es los avances tecnológicos que conllevan incrementos de productividad (es decir, se puede producir lo mismo utilizando menos recursos o visto desde otro prisma, se produce más con los mismos recursos). El segundo el incremento del reciclaje y la reutilización que puede hacer que la basura generada por la sociedad se transforme en recursos para producir más bienes en el futuro. El tercero es la utilización de fuentes energéticas renovables como pueden ser el sol o el viento, de este modo podemos incrementar nuestra capacidad energética (necesaria para producir más) sin utilizar más recursos perecederos. La combinación de estos tres elementos es la que, según estas personas, va a lograr que sigamos produciendo más y más sin agotar los recursos de la tierra ya que no vamos a necesitar utilizar tantos recursos.

La confianza en que estos avances suponen la posibilidad de un crecimiento económico infinito peca de ingenua (a mi entender) por dos motivos principales. El primero es que aunque mantuviésemos el uso actual de recursos naturales anuales, este no es sostenible durante siglos y siglos sin que se agoten, ya que la tierra es limitada. El segundo y más poderoso es que, además, esto no se da. En el periodo transcurrido entre 1950 y 2010 la producción mundial por habitante casi se ha triplicado1, al mismo tiempo, la utilización de recursos naturales se multiplicó por más de cuatro2. Esto quiere decir que a pesar de los avances tecnológicos importantes que se han dado en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI y del incremento del reciclaje y de las tecnologías limpias, la utilización de recursos naturales se ha multiplicado por cuatro y las previsiones de la Agencia Europea del Medio ambiente son que este uso de recursos se duplicará de nuevo para 2050. Dicho de otra manera, a pesar de los tres factores que frenan la utilización de recursos naturales, esta crece imparablemente de modo que es imposible compatibilizar a largo plazo el crecimiento económico con la reducción de la utilización de recursos naturales.

Objetivo alternativo

Como hemos visto no parece posible que la humanidad siga teniendo más y más de una manera infinita a lo largo de los siglos venideros con una tierra que es finita y cuyos recursos tienen un límite. Por lo tanto cabe preguntarse si lo que necesitamos es seguir investigando y haciendo esfuerzos para lograr crecimiento económico sin utilizar tantos recursos, o realmente la clave está en cambiar el objetivo económico de nuestras sociedades. Desde mi punto de vista, la respuesta para hablar de desarrollo sostenible no está en buscar la sostenibilidad de un objetivo insostenible (crecer ilimitadamente, lograr tener más y más entre todos año tras año) sino de cambiar este objetivo por otro que, en su propia naturaleza, sea sostenible. Si logramos esto estamos solucionando de base el problema de la sostenibilidad, porque el propio objetivo a alcanzar es sostenible por si mismo.

Para hacerlo debemos de prescindir del crecimiento económico como objetivo económico deseable. Que crezca la producción mundial año tras año tiene una serie de problemas añadidos al ecológico que voy a resumir aquí. Por un lado, este crecimiento económico no alcanza a todos. A pesar de que logramos tener más entre todos, el número de personas que viven con menos de un 1,90$ al día sigue estando por encima de un 10% de la población mundial3 aunque esta cifra ha ido bajando en estos últimos años. Como no contamos con cifras mundiales sobre las personas que viven con menos de 3,10$ diarios (que podríamos considerar un umbral de pobreza también realista) no sabemos cuántas de quienes han dejado de ganar menos de 1,90$ diarios han salido realmente de la pobreza (es decir, ganan más de 3,10$ diarios -100 euros al mes aproximadamente-). Tenemos más entre todos, tocamos a más entre todos, pero no todos tienen lo suficiente para vivir. ¿De qué sirve tener más entre todos si sigue habiendo personas que no tienen lo suficiente para vivir? ¿Para qué queremos el crecimiento económico si no sirve para acabar con la pobreza?

La propuesta más adecuada para superar la contradicción irresoluble que supone pretender un crecimiento económico sostenible es dejar de buscar el bien agregado que supone el crecimiento económico para buscar el bien común, entendido esto como “El conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección” (Pablo VI, Encíclica Gaudium et spes, 26) . El desarrollo de una nación y de la humanidad consiste, realmente, en perseguir este objetivo del bien común, es decir, que todas y cada una de las personas que viven en la tierra logren las condiciones que les permitan desarrollarse como personas y alcanzar sus objetivos vitales de una manera sencilla y adecuada.

El bien común económico

Cabe preguntarse si tener más y más es algo que logre este bien común y como hemos visto esto no es así. Por un lado porque no todos se benefician de este crecimiento económico y no tienen un nivel de vida suficiente para ser libres y poder desarrollarse como personas, pero por otro lado porque no hace falta tener más y más para lograr el objetivo vital de desarrollarse como personas. Muchos de nosotros tenemos la experiencia de que logramos este objetivo sin necesidad de tener más y más año tras año. A partir de una cantidad que nos permita cubrir todas nuestras necesidades y una parte de nuestras apetencias y deseos, tenemos lo suficiente para lograr nuestros objetivos vitales. No necesitamos ser más ricos para alcanzar esta pretensión.

Por ello, para lograr el bien común desde el punto de vista económico no es necesario tener siempre más, para poder desarrollarse como persona, para ser libre, no hace falta una cantidad exagerada de recursos, hace falta tener lo suficiente para vivir, para llevar una vida digna en el entorno en el que nos encontramos cada uno de nosotros. ¿Cómo entendemos entonces el bien común desde el punto de vista económico? El bien común es que “todos tengan al menos lo suficiente”. Es decir, el objetivo económico que mejor se ajusta con esta concepción del bien común es lograr que todas las personas tengan al menos lo suficiente para vivir. Debemos pasar de perseguir “tener más entre todos” a perseguir que “todos tengan al menos lo suficiente”. El desarrollo no se mide entonces por tener más, porque se incremente la producción sin freno, sino porque consigamos que no hayan pobres, que los que menos tienen obtengan al menos lo suficiente.

Cabría preguntarse si este es un objetivo sostenible, si concebir el desarrollo como una sociedad en la que no existan personas necesitadas, es pretensión sostenible. La respuesta es fácil de intuir, en la medida que para tener lo suficiente no hace falta producir más y más de una manera ilimitada, el objetivo es totalmente sostenible a largo plazo. No necesitamos tener cada vez más, no precisamos utilizar más y más recursos para generar crecimiento económico, podemos vivir con una producción estable que sea suficiente para que todos cubran sus necesidades y si a esto añadimos los avances ya nombrados con anterioridad (tecnologías eficientes, reciclaje, reutilización y energías renovables) nos lleva a que no solo no tengamos que utilizar cada vez más recursos, sino que la cantidad de estos se pueda reducir año tras año. Cuando el concepto de desarrollo cambia, el apellido sostenible se hace innecesario porque el sistema por si mismo ya lo es.

Es posible

Algunos se pueden preguntar si esto es posible y la respuesta es otra vez sí. Durante siglos la producción mundial se ha mantenido estable, cuando a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX las sociedades occidentales comienzan a plantearse que deben organizar la economía de sus países para lograr el crecimiento económico, ponen los medios para ello y los resultados mundiales positivos (en este sentido) ya los he descrito aquí. Si ahora cambiamos nuestros objetivos, seguro que en un periodo más o menos largo de tiempo conseguimos encontrar los medios para lograr un sistema que permita que todos tengan lo suficiente y que no tenga problemas de sostenibilidad sino que sea sostenible por su propia naturaleza. Para ello necesitamos un cambio de mentalidad (que supone un cambio de estilos de vida entre otras cosas) y un cambio de estructuras, pero todo es ponerse manos a la obra. Es difícil (como todo lo que vale la pena en la vida) pero factible.

2Global megatrends Intensified global competition for resources (GMT 7) http://www.eea.europa.eu/soer-2015/global/competition (consultado el 19 de Abril de 2017)

 

 

 

Etiquetas: ,

¿Cuidamos o explotamos la creación?

Artículo publicado en la revista ICONO, año 119, nº 6, Junio 2017, pág: 26 y 27

17_06 cuidar o explotar la creación_Página_1

17_06 cuidar o explotar la creación_Página_2

Cuando era pequeño me gustaban las historias que transcurrían en granjas. En ellas había distintos tipos de animales que convivían con las personas, los granjeros cultivaban las tierras para que ellos y sus animales se alimentasen de sus frutos, los excrementos eran utilizados como abono y todo se aprovechaba al máximo. Quizá estas historias me recordaran a casa de mi abuela, donde había gallinas y conejos y donde sabía que en otros tiempos habían vivido cerdos en ese corral trasero tan habitual en las casas antiguas de estos pueblos del Horta Nord de Valencia. Las granjas eran una manera de combinar una actividad económica que pretendía obtener recursos monetarios y alimenticios para que las personas que allí viviesen tuviesen una vida digna, con el cuidado de la creación de todo aquello que nos rodea.

Ya no existen granjas, tenemos explotaciones agrarias y ganaderas

Hoy en día es difícil encontrar granjas, lo que abundan son explotaciones agrícolas y ganaderas. Cuando uno va a una de ellas, ya no se encuentra con ese paisaje medianamente idílico con distintos tipos de animales conviviendo en un espacio y una agricultura y una ganadería que se complementan. Ahora encontramos grandes naves industriales en las que se hacinan miles de pollos, o cientos de cerdos, o de ovejas o de vacas… Grandes campos de un solo producto que se extienden a lo largo de muchas hectáreas y cuya cosecha es recogida por máquinas (en ocasiones) o por un elevado número de jornaleros que dejan el producto en cajas para ser llevado directamente a los mercados de las grandes ciudades o a las grandes cadenas de distribución alimenticia. Bosques de una sola clase de árbol que son talados por parcelas cada cierto tiempo. Los sistemas de producción industriales se han introducido en la ganadería, en la agricultura y en la silvicultura, las granjas han pasado a ser explotaciones.

Una explotación no cuida de la creación

Explotar es (según la segunda acepción del diccionario de la RAE): “Sacar utilidad de un negocio o industria en provecho propio.” Por este motivo se habla de explotación y ya no de granja. La dinámica economicista se ha introducido en la gestión de las granjas y estas han dejado de serlo. Los seres vivos que componen la creación han dejado de ser así considerados para pasar a ser simples recursos que utilizamos para nuestro propio provecho. La creación ya no se ve como un todo a cuidar y a hacer fructificar, sino como un lugar del que se sacan recursos para incrementar nuestros beneficios individuales. Al igual que el afán de tener más riquezas deshumaniza a las personas haciendo que se olviden que lo que tienen delante son también personas, el egoísmo economicista deja de ver el entorno en el que se mueve nuestra vida como algo a cuidar para pasar a considerarlo como un espacio a explotar para incrementar los beneficios de quien lo hace.

La denuncia de Francisco

Eso es, precisamente, lo que denuncia Francisco en su última Encíclica Laudato si (2) “La hermana tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que « gime y sufre dolores de parto »” La deshumanización a la que nos lleva ese pecado grave de pensar solamente en nuestro propio interés y de buscar a toda costa el tener más, se traduce en unos problemas medioambientales que no solo están reduciendo la calidad del ambiente natural en el que nos movemos hiriendo al suelo, al agua, al aire y a los seres vivos, sino que también está comprometiendo que las generaciones futuras puedan gozar de un entorno adecuado para su vida en la tierra.

Por una cultura del cuidado

Por ello Francisco nos propone que “junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad” (LS, 231) Esta cultura del cuidado se debe reflejar tanto en un nuevo estilo de vida en el que la búsqueda egoísta del propio bien se cambie por el deseo de construir el bien común con el resto de las personas, a un necesario cambio de estructuras que pretenda, no tanto la explotación de nuestros recursos y la generación de nuevos bienes, como el cuidado de la creación que nos ha sido dada, para que sea el marco en el que vivamos, nos desarrollemos y tengamos una vida plena, nosotros y nuestros descendientes. Por ello, ante la cultura de la propiedad, del hago lo que quiero porque es mío, de la explotación de los recursos, Francisco propone esa cultura del cuidado que pretende la convivencia armónica entre las personas y el resto de la creación. Una cultura que no solo no va en contra de la consecución de los recursos necesarios para vivir, sino que, es la única manera en la que se puede garantizar que en el futuro, las próximas generaciones sigan gozando de ellos.

 

 

 

 

 

 

Etiquetas:

Presentación Informe “Medio Ambiente y Política Social”

El próximo martes 4 de Octubre, presentamos en Valencia el informe anual “Análisis y perspectivas Comunitat Valenciana 2016” que elaboramos el Observatorio de Investigación sobre pobreza y exclusión en la Comunidad Valenciana.

Este año se titula “Medio Ambiente y Política Social”

Estáis invitados a asistir. La semana próxima os presentaré también aquí el informe y os pondré el enlace al mismo.

cartel-presentacion-en-valencia

 
1 comentario

Publicado por en septiembre 28, 2016 en Medio ambiente, pobreza, Privación

 

Etiquetas:

Koopera en la Universidad CEU-UCH

El próximo miércoles día 27 de Abril en la Universidad CEU Cardenal Herrera, Javier Ariño, gerente de Koopera, nos va a contar dentro del Foro CEU Empresa, este proyecto empresarial que busca la innovación social y la integración en el mundo laboral de personas que tienen dificultades por encontrarse en riesgo de exclusión social.

La conferencia será a las 19:00 en el Aula Magna del edificio Luis Campos Górriz en Alfara del Patriarca. Tienes más información en https://www.uchceu.es/actividades/2016/conferencias/foro-ceu-empresa-el-caso-de-koopera

Resultado de imagen de koopera mediterranea

Si quieres saber más sobre esta empresa, puedes entrar en su página web: http://koopera.org/

 

Etiquetas:

Homenaje a la huerta

Artículo titulado “Amaneciendo” publicado en el periódico España Buenas Noticias. En él hago un homenaje a la huerta valenciana y un llamamiento a una economía más ligada a nuestra tierra…

homenaje a la huerta

Puedes encontrar el artículo en: http://ebuenasnoticias.com/2014/06/10/amaneciendo/

 
 

Etiquetas: , , , ,