RSS

Archivo de la categoría: ética empresarial

Por qué las empresas desarrollan políticas de RSE (Responsabilidad Social Empresarial)

En ocasiones las empresas llevan políticas de Responsabilidad Social Corporativa que más que opciones éticas parecen opciones estéticas o cosméticas.

Esto es porque su prioridad sigue siendo la maximización de los beneficios y su función social está siempre subordinada a esta.

 

Etiquetas: ,

Los trabajadores en la empresa

La participación de los trabajadores en las decisiones de organización empresarial que les incumben de una manera directa, permite una mejor de los resultados empresariales.

Que puedan recibir un salario digno que les permita vivir a ellos y a su familia es esencial para la implicación de los trabajadores en la empresa

La empresa es un lugar en el que las personas se juntan con otras para con su trabajo conjunto mejorar la sociedad

Además, debemos organizar el trabajo para que las personas que lo llevan a cabo puedan realizarse como tales en su labor remunerada.

 

Etiquetas:

1ª Jornadas de Economía Colaborativa de Valladolid

Esta semana voy a participar en las primeras Jornadas de Economía Colaborativa de Valladolid.

En concreto el jueves 15 a las 18:00 podréis seguir una mesa redonda sobre: “Nuevas propuestas de la economía civil de mercado” (intervendremos cuatro personas)

El viernes 16 a las 18:00 una presentación de iniciativas empresariales en las que intervendrán FIARE, AZACÁN, Cáritas de Valladolid y SOLYECO

El sábado 17 a las 11:00 impartiré una conferencia sobre “Economía para la Esperanza” y luego se entregarán los premios a la mejor iniciativa emprendedora escolar 2021 (SOLO SE PODRÁ SEGUIR EN MODALIDAD PRESENCIAL)

 

Etiquetas:

La cara oculta de los incentivos

Una de las ideas más generalizadas entre mis alumnos es la necesidad de incentivos para potenciar que los trabajadores hagan lo que la empresa pretende.

El incentivo piensa siempre en un mundo en el que cada persona, institución o colectivo persigue únicamente, sus propios fines.

El incentivo potencia empresas confrontadas, atomizadas, de personas que solo buscan sus propios objetivos.

 

Etiquetas:

Hacerse amigo de Funderética

La Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética (FUNDERÉTICA) de la que soy patrono, es una institución que pretende promocionar la dignidad de la persona a partir de la reflexión ética, basándose, en especial, en el humanismo cristiano.

En estos tiempos de COVID nuestras fuentes principales de financiación para realizar nuestras múltiples actividades (puedes verlas aquí) se han reducido.

Por ello estamos haciendo una campaña para captar nuevos amigos que, con una mínima aportación anual (al menos 15€), nos ayuden a seguir realizando esta importante labor.

Os invito a que sepáis más sobre FUNDERÉTICA en https://funderetica.org/ , a que conozcáis los Cuadernos de Ética en Clave Cotidiana, de los que hemos tenido ya más de 70.000 descargas, y todas las otras actividades que hacemos en https://funderetica.org/actualidad/

Os invito a hacerlos amigos de Funderética con una aportación mínima de 15€ anuales. Para ello enviad este formulario a fundraising@funderetica.org indicando en el email la aportación que queréis realizar.

 

Etiquetas:

Cómo medir el compromiso social de las empresas

Este próximo miércoles 6 de Mayo entre las 18:00 y las 19:00 vamos a continuar con las sesiones que hemos dedicado a hablar sobre el compromiso social de las empresas presentando un sistema para medirlo.

Estáis todos invitados a la conversación que tendremos y que hemos titulado “Cómo medir el compromiso social de las empresas” y podéis invitar a quienes queráis.

El enlace para esta reunión es: https://eu.bbcollab.com/guest/30129850277946ed89b3b541f1d8011f

Y tenéis aquí un breve artículo introductorio:

https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2013/05/23/la-empresa-y-su-funcion-social/

Y un documento más explicativo donde fundamenta y describe esta metodología con mayor concreción:

https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2016/04/25/la-funcion-social-de-la-empresa-una-propuesta-de-evaluacion-etica/

 
 

Etiquetas:

¿Qué hace que una empresa sea o no social?

Volvemos a nuestra conversación dominical. Esta vez vamos a tratar un tema que resulta polémico en ocasiones, si todas las empresas son sociales o solo una parte de ellas y, si es así, qué las hace más sociales a unas que a otras.

Hay tres ideas que no tienen porque ser incompatibles, pero que intentan contestar la pregunta planteada, ¿Qué hace que una empresa sea o no social?:

1.- Su forma jurídica.

2.- Su manera de actuar.

3.- Todas son sociales por su propia naturaleza.

Hablaremos de ello el próximo domingo 19 de Abril entre las 18:00 y las 19:00 (Hora peninsular).

El enlace de las conversaciones de domingo es: https://eu.bbcollab.com/guest/48b289d30a1741f7b177fd0c9fbf19f4

Para preparar la reunión tenéis estos dos breves artículos:

https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2015/10/13/la-funcion-social-de-la-empresa/

https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2014/06/24/funcion-versus-responsabilidad-social-de-la-empresa/

 
1 comentario

Publicado por en abril 17, 2020 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Modelos de decisión estratégica para priorizar la Función Social de la Empresa

El próximo jueves día 25 de octubre a las 17:00 en la Universidad CEU Cardenal Herrera en su campus de Alfara del Patriarca realizaremos una jornada sobre como enfocar los modelos de decisión estratégica de la empresa de una manera ética.

Tenéis toda la información en https://www.uchceu.es/actividades/2018/jornadas/jornada-modelos-de-decision-estrategica-para-priorizar-la-funcion-social-de-la-empresa

jornada de responsabilidad

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 23, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Qué es la Responsabilidad Social Corporativa

Programa de radio en el que podéis conocer algo más sobre lo que es la Responsabilidad Social Corporativa.

https://www.ivoox.com/29423266

 

Reponsabilidad social corporativa

 

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 18, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas:

La empresa y la Doctrina Social de la Iglesia

El próximo viernes 21 de Septiembre a las 12:15 en Madrid, en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo (C/ Julián Romea nº 23) voy a impartir una conferencia titulada “La empresa y la Doctrina Social de la Iglesia” dentro de las jornadas “Economía y Bien Común. Abundancia y Pobreza”

Díptico 2018 economía y bien común madrid_Página_1

Díptico 2018 economía y bien común madrid_Página_2

Estáis todos invitados

 

 

Etiquetas:

Ética aplicada a la economía y a la empresa

Acaba de salir un libro del que soy coautor: “Ética aplicada a la economía y a la empresa”

portada ética aplicada a la economía y a la empresa

Mi parte tiene como título “Las éticas aplicadas en los estudios empresariales”

El libro “pretende mostrar cómo el componente ético de las instituciones implicadas está directamente ligado al compromiso de los que la componen, y ambos se necesitan para hacer realidad la vocación hacia la construcción del bien común”

Lo podéis adquirir fácilmente en: https://www.unebook.es/es/libro/etica-aplicada-a-la-economia-y-a-la-empresa_245523

 

 
Deja un comentario

Publicado por en septiembre 11, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Personas, incentivos y compromiso

Artículo publicado en Economía 3, en el número de Abril de 2018, en su página 2018.

Podéis encontrar su versión on line en: https://economia3.com/2018/05/19/142810-personas-incentivos-y-compromiso/

Personas, incentivos y compromiso

 
Deja un comentario

Publicado por en junio 5, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas: ,

Conferencia: Julián López: adaptarse sin perder la esencia

Os invito a la conferencia que realizarán Ezequiel Ferrando Abad y Eduardo Riaza Guillén en el Palacio de Colomina el próximo miércoles día 7 de Marzo a las 19:00.

En ella hablarán de Julián López, una empresa que quiere ser centenaria, comercializando un producto milenario a través de valores eternos.

julián López

Tenéis toda la información del evento en: https://www.uchceu.es/actividades/2018/conferencias/foro-ceu-empresa-julian-lopez-adaptarse-sin-perder-la-esencia

Y podéis encontrar todo sobre esta empresa en:

http://www.julianlopez.es/

 

 

 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 5, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Cambiar la mentalidad de la empresa y del comprador para generar empleos remunerados

Artículo publicado en las páginas 12 y 13 del número 1601 de la revista Noticias Obreras de Diciembre de 2017

2017_12 empresas y empleos remunerados_Página_1

2017_12 empresas y empleos remunerados_Página_2

Durante los dos últimos años los datos agregados del empleo han mejorado. Hemos observado una creación neta de trabajos remunerados y una reducción sustancial de personas que están en el desempleo. Sin embargo, cuando dejamos los datos agregados para introducirnos en los datos el optimismo que genera el primer acercamiento a las estadísticas se enfría un poco. Esto es debido a que gran parte del empleo creado lo es a tiempo parcial y muchos de los contratos son temporales. La consecuencia directa de esto es que el porcentaje de personas que tienen trabajo y no salen de la pobreza no hace más que incrementarse, ya que muchas de ellas tienen unos ingresos anuales inferiores al Salario mínimo interprofesional.

No voy a analizar aquí las causas de que esto suceda pero sí que voy a hablar de las organizaciones en las que esto se da, es decir, de las empresas. Porque estos problemas que he apuntado no se dan de una manera abstracta, sino que detrás de ellos hay unas organizaciones en las que estas personas trabajan con estos bajos salarios, y unos consumidores que compran sus productos sin importarles lo más mínimo las condiciones laborales en las que se producen, ya que solamente están preocupados por la búsqueda del precio más bajo.

En estos dos agentes económicos se observan dos egoísmos complementarios y coherentes con una manera de funcionamiento de la economía actual que conlleva problemas para el empleo remunerado. El primero es el de una empresa centrada en obtener beneficios para sus propietarios-accionistas. La concepción reduccionista de la empresa actual considera que toda ella debe estar al servicio de incrementar las ganancias de sus propietarios, lo que lleva a que los trabajadores sean vistos únicamente como un factor de producción cuyo coste hay que abaratar lo máximo posible para poder mejorar el margen de beneficios. Al mismo tiempo, el consumidor estándar piensa que lo que tiene que lograr es comprar lo más barato posible para poder adquirir más cosas con los ingresos que tiene, con la convicción de que tener más le va a llevar irremediablemente a estar mejor. Por ello, no mira más allá del precio del producto y se ciñe a la comparación de precios entre unos bienes y otros para acabar adquiriendo el más barato.

Es necesario apostar por un cambio de mentalidad de las empresas para poder superar estas situaciones negativas para quienes son sus principales actores: las personas que allí trabajan. Este cambio de mentalidad pasa por poner en un primer lugar lo que se denomina la “Función Social de la Empresa” (FSE) que está compuesta por tres elementos. El primero es producir bienes y servicios útiles para la sociedad. Son necesarias las empresas en una sociedad porque aúnan esfuerzos de muchas personas haciendo que estos converjan en la producción de estos bienes y servicios que acaban beneficiando a quienes los compran y nos hacen la vida mejor y más sencilla a los demás.

El segundo componente de la FSE tiene una relación directa con las personas que componen una empresa. Porque toda empresa es un grupo humano y como tal, tiene que ayudar a las personas que en ella trabajan y ser positiva para su perfeccionamiento y su vida diaria. La empresa es buena para la sociedad porque permite unos ingresos a quienes allí trabajan, pero también porque es un cauce para que estas junten sus esfuerzos con otras personas para trabajar a favor de la sociedad y para que maduren como tales a través de un componente intrínseco a su ser como es el trabajo.

El tercer componente de la FSE tiene que ver con que la empresa es una organización que ayuda al desarrollo del entorno en el que se encuentra. Esto lo consigue a través de la riqueza que puede generar en su entorno gracias a la creación de empleos, a la contratación de suministradores locales, a la utilización de sistemas de producción eficientes que permitan ahorros en el uso de recursos naturales que colaboran en el cuidado de la creación y en la mejora del medio ambiente, al pago de impuestos locales y nacionales, a actuaciones en favor de la la sociedad, etc.

El reconocimiento de esta FSE como el elemento clave de la empresa tiene como principal consecuencia que el beneficio pase a un segundo plano. Es decir, en lugar de ser el beneficio el norte que marca toda la orientación de estas organizaciones, es una condición necesaria para poder cumplir su principal objetivo, que es precisamente su Función Social. El cambio de prioridad es importante porque pone el criterio económico del beneficio en su justo lugar, al servicio de la función social de la empresa, lo que es clave a la hora de tomar las decisiones empresariales que vendrán así dirigidas por una prioridad diferente al beneficio. Cuando cambian las prioridades, las decisiones que se toman ante las mismas situaciones empresariales son diferentes.

Paralelo a esto debe darse un cambio de mentalidad en los compradores. El criterio de compra debe de ir más allá del precio e incorporar la preocupación sobre cómo están produciendo las empresas a las que se compra. Es lo que se ha venido a denominar la “compra responsable”. La actuación de aquellas personas que a la hora de adquirir un bien miran no solo el precio, sino las condiciones laborales, ecológicas, sociales y éticas que tiene la empresa que produce ese bien o servicio para decidir adquirirlo o no. La introducción de estos criterios de compra permite que el comprador también colabore en la potenciación de aquellas empresas que pagan mejores salarios a sus trabajadores, que tienen mejores comportamientos sociales y medioambientales, etc.

Para combinar estas dos actuaciones se precisa un nexo que las una: la transparencia en las condiciones sociales y medioambientales de producción. Sin ella el comprador no puede elegir entre una empresa u otra y estas no pueden hacer valer sus diferentes comportamientos en estos aspectos ante otras empresas que no los desarrollen. Para ello han aparecido sistemas de acreditación de comportamiento ético y social de las empresas. Estos son el nexo entre los dos cambios de mentalidad para caer en la cuenta de que el mantenimiento del empleo remunerado y el incremento del mismo es una tarea de todos, de las empresas y de los compradores, no solo del legislador.

 

 

 

Etiquetas:

La responsabilidad social de la empresa al servicio de la comunidad

Los próximos días 15 y 17 de enero en Moncada y organizadas por ciclos formativos del colegio “Sant Jaume Apostol”  (con la participación de la Asociación de Empresarios de Moncada y Cáritas parroquial)  se organizan las jornadas tituladas “La responsabilidad social de la empresa al servicio de la comunidad” en las que participaré el lunes junto a Enrique González, gerente de Fundación Novaterra.

Estáis todos invitandos, aquí tenéis el programa completo.

Folleto Jornadas RSE CE Moncada_Página_1

Folleto Jornadas RSE CE Moncada_Página_2

 

 
Deja un comentario

Publicado por en enero 11, 2018 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Jornada “De la responsabilidad social a la función social de la empresa. Un cambio de cultura empresarial al servicio de la sociedad”

El próximo 2 de Noviembre entre las 15:00 y las 20:00 Funderética y la Universidad CEU Cardenal Herrera organizamos en Valencia, en el palacio de Colomina, una jornada sobre la Función social de la Empresa y el cambio de cultura empresarial que este supone. En él vamos a tener un importante elenco de ponentes que podéis ver más abajo en el programa.

La información completa la podéis encontrar en: https://www.uchceu.es/actividades/2017/jornadas/jornada-de-la-responsabilidad-social-a-la-funcion-social-de-la-empresa

jornada_de_la_responsabilidad_social_a_la_funcion_social_de_la_empresa

 

PROGRAMA

15:30h. Inauguración

 

1ª PARTE. El marco normativo de la RSC y novedades en materia de reporte no financiero.

16:00 h. La economía responsable. El consumidor responsable ante la nueva cultura empresarial.

  • Miguel Sebastián Gascón, economista y ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio de 2008 a 2011. Profesor titular de Fundamentos del Análisis Económico, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid.
  • José Felix Lozano, profesor de filosofía moral de la Universidad Politécnica de Valencia y patrono de ÉTNOR
  • Modera: Enrique Lluch Frechina, profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera

17:30h. Experiencias empresariales en materia de evaluación de la RSE.

18:50h. Pausa

 

2ª PARTE. Nuevas propuestas valencianas en materia de RSC.

19:00h. La evaluación desde la perspectiva de la Función Social de la Empresa (FSE). 

19:30h.Clausura: La propuesta valenciana en materia de RSC: el Anteproyecto de Ley de Fomento de la Responsabilidad Social de la Generalitat Valenciana y la calificación de empresa Valenciana Socialmente Responsable.

 

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 25, 2017 en ética empresarial

 

Etiquetas: ,

Entrevista en Radio Popular Bilbao

Entrevista en profundidad realizada por Radio Popular en Bilbao.

Aquí la tienes si quieres escucharla: http://bit.ly/2pkAZoV

IMG-20170509-WA0014

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 15, 2017 en ética empresarial

 

Etiquetas:

La empresa como agente necesario y responsable en la construcción de una sociedad justa

Charla-coloquio para el próximo 9 de Mayo en Bilbao con José Luis Larrea (de 10:00 a 11:30 horas, en el Salón de Actos del Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Bizkaia)

Invitación conferencia Bilbao_Página_2Invitación conferencia Bilbao_Página_1

 
1 comentario

Publicado por en mayo 2, 2017 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Ética y empresa

El pasado 6 de Abril de 2017 presentamos en Valencia el cuaderno de ética en clave cotidiana “La Función Social de la Empresa: una propuesta de evaluación ética” con Josep Ochoa Monzó, Director General de Responsabilidad Social y Fomento del Autogobierno de la Generalitat Valenciana.

Aquí tenéis una entrevista emitida en Radio Nacional en la que se resume el contenido de la presentación. También podéis encontrar el resumen del acto en: https://medios.uchceu.es/actualidad-ceu/presentan-una-nueva-metodologia-para-evaluar-a-las-empresas-segun-el-grado-de-cumplimiento-de-su-funcion-social/

Podéis encontrar más referencias de este cuaderno en este blog en:

La función social de la empresa: una propuesta de evaluación ética

Evaluación ética para empresas y entidades del tercer sector

La empresa y su función social
La función social de la empresa

El empresario y el prestigio social
Función versus responsabilidad social de la empresa

 

 

Etiquetas: ,

Presentación en Valencia de “La Función Social de la Empresa: una propuesta de evaluación ética”

El próximo jueves, 6 de abril, a las 19h en el Aula Manuel Broseta Pont, (c/ Avellanas, 14 de Valencia, detrás del palacio arzobispal) presentaremos el Cuaderno de Ética en Clave Cotidiana “La Función Social de la Empresa: una propuesta de evaluación ética”.

En el acto se realiza en el marco del “Foro CEU Empresa”, organizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera y Funderética.

En él participaremos:

Josep Ochoa Monzó, Director General de Responsabilidad Social y Fomento del Autogobierno de la Generalitat Valenciana.

Vicente Luis Navarro de Luján, Director de Proyección Cultural y Social de la Universidad CEU Cardenal Herrera

Elisa Marco Crespo y Enrique Lluch Frechina, autores de la publicación.

Se presentará también la colección “Cuadernos de ética en clave cotidiana”

Presentación La función social de la empresa

Estáis todos invitados.

 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 30, 2017 en ética empresarial

 

Etiquetas: ,

Evaluación ética para empresas y entidades del tercer sector

Funderética ha elaborado una metodología para que aquellas empresas y entidades del tercer sector que quieran transformar o mejorar su organización en clave ética puedan hacerlo de una manera efectiva y clara.

dibujo-evaluacion-etica

A través de un proceso de evaluación ética, Funderética puede ayudar a cualquier organización para que el cumplimiento de su función social sea el objetivo que diriga todas sus actuaciones. Además, las prepara para una situación nueva en la que tanto el sector público como los consumidores, exigen cada vez más a las empresas y a las entidades del tercer sector, una gestión que apueste por la mejora de la sociedad y no solo por la consecución de sus propios objetivos.

Se trata de una metodología en la que Funderética se convierte en una colaboradora de la entidad o empresa para mejorar su funcionamiento en una clave ética y de cumplimiento de su función social.

Además, la evaluación emite una etiqueta que permite conocer el resultado de la evaluación a terceros que pueden así conocer el desempeño ético de la entidad.

etiqueta-etica_pagina_1

Tienes toda la información sobre cómo se desarrollan estas evaluaciones éticas en: http://funderetica.org/evaluaciones-eticas-para-empresas/ y http://funderetica.org/evaluaciones-eticas-tercer-sector/

Para más información y que nos pongamos en contacto contigo puedes escribir a evaluacionetica@funderetica.org

También puedes conocer los criterios de evaluación en el siguiente enlace: https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2016/04/25/la-funcion-social-de-la-empresa-una-propuesta-de-evaluacion-etica/

 
Deja un comentario

Publicado por en febrero 22, 2017 en ética empresarial

 

Etiquetas: ,

Presentación del libro “La función social de la empresa. Una propuesta de evaluación ética”

Aquí os propongo la presentación del ligro “La función social de la empresa. Una propuesta de evaluación ética” Escrito Por Elisa Marco y por mi mismo. Esta presentación se realizó el pasado 25 de Noviembre en Madrid.

Recordad que este libro lo podéis descargar gratuitamente en: http://funderetica.org/wp-content/uploads/2016/04/funcionsocialdelaempresa.pdf

 
Deja un comentario

Publicado por en diciembre 13, 2016 en ética empresarial

 

Etiquetas: ,

“Empresas con corazón”: presentación del programa en Tenerife

Cáritas Diocesana de Tenerife presentó la semana pasada su campaña “Empresas con corazón” en la Cámara de Comercio de su capital.

Participé como ponente en esta presentación. En el siguiente video podéis seguir el acto que allí se realizó y aprender más cosas sobre esta campaña que también se lleva a cabo en otros lugares de España.

Podéis encontrar más información sobre este acto en: http://www.caritastenerife.org/portal/?q=noticia/99

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 26, 2016 en ética empresarial

 

Etiquetas:

La empresa como agente de transformación social

El próximo jueves día 20 de Octubre imparto una conferencia con una posterior mesa redonda a las 17:00 en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife.

Si estáis por allí, no os lo perdáis.

cartel-de-conferencia-en-tenerife_pagina_1

cartel-de-conferencia-en-tenerife_pagina_2

 

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 18, 2016 en ética empresarial

 

Etiquetas:

El empresario y el prestigio social

Artículo publicado en la revista Economía 3, número 281, septiembre de 2016, página 18

el-empresario-y-el-prestigio-social

En la semana que escribo este artículo he tenido que acudir a un entierro. Un vecino de mi población falleció después de un tiempo enfermo a una edad a la que muchos querríamos llegar. La Iglesia se llenó de personas que quisimos darle el último adiós y acompañar a su familia en ese momento siempre triste en el que alguien nos abandona para siempre. Fue una despedida sentida de alguien muy querido por mucha gente, por todas esas personas que abarrotamos el templo y acompañamos a sus familiares. Muchos de ellos eran trabajadores de la empresa familiar que él había dirigido junto a estos durante muchos años. Esa empresa que habían heredado él y su hermano y que ahora sostiene la tercera generación de la familia.

Comienzo con este homenaje porque quiero resaltar aquí la figura de las personas que, como el fallecido y sus familiares, son queridos no solo por su manera de ser, sino también por cómo han vivido su vocación de empresarios. En un momento en el que el ser empresario parece ser sospechoso ante los ojos de muchas personas, es bueno recordar cuáles son las claves que dan lustre a esta vocación, que hacen que las personas que desempeñan esta labor sean reconocidos por sus trabajadores, por sus vecinos, por quienes les conocen. Reflexionar sobre estos elementos que hacen grande la función social del empresario y de las empresas que construyen, es afianzar a la empresa como una institución positiva para la sociedad y a aquellos que saben dirigirlas en la dirección adecuada, como líderes que colaboran en la construcción de una sociedad mejor para todos.

La primera clave para lograr esta finalidad es entender la empresa no como un medio para ganar dinero o hacerse rico, sino como un medio para ganarse la vida. Estas dos concepciones son totalmente distintas y con frecuencia antagónicas. Ganarse la vida supone pensar en el largo plazo, hacer de la empresa una vocación, sentir la empresa como algo que no solo me va a permitir vivir a mi, sino a todos los empleados que van a colaborar conmigo o mi familia en esta aventura. La rentabilidad no está aquí al servicio del enriquecimiento, sino de la vida. De la vida de sus empresarios, pero también de todos sus trabajadores, de todos quienes permiten con su trabajo diario que la rentabilidad acabe repartiendo riqueza para todos.

Otro aspecto importante de esta labor es la preocupación por el producto o servicio ofrecido. El reconocimiento a la labor de una empresa proviene también de una preocupación especial por producir un bien o servicio que cumpla bien su labor social. No se trata tan solo de ser competitivo y ofrecer un producto más barato que la competencia, sino de ofrecer un bien o servicio que cumpla con las expectativas de sus compradores, que sea de fiar, que genere confianza, que sea apreciado por quien acaba adquiriéndolo, consumiéndolo o utilizándolo. La preocupación por el trabajo bien hecho, por la honradez y por la correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace, son aspectos valiosos que permiten mantener ese reconocimiento social a la empresa y a sus dirigentes.

Preocuparse más por la empresa a largo plazo, que por el beneficio a corto también supone articular sistemas de transmisión de la empresa a la siguiente generación adecuados. Un protocolo familiar bien articulado y consensuado por todos permite concentrarse en lo clave de la empresa, es decir, en producir bienes y servicios útiles para la sociedad. El apego al lugar en el que se trabaja y de donde provienen la mayoría de los trabajadores también es una condición esencial para lograr esta empresa que se mantiene en el tiempo y que cumple correctamente su función social.

Por ello, cuando se entiende que una empresa es una institución que crea empleo digno y con salarios dignos en la zona en la que trabaja, que quiere ser un medio para que sus trabajadores puedan vivir dignamente y cooperar en una labor positiva para la sociedad como es la producción de un determinado bien o servicio y que potencia el entorno social, cultural y medioambiental en el que trabaja, sus directivos y líderes son reconocidos por todos como constructores de una sociedad mejor y la empresa es una institución querida en el lugar en el que se asienta.

Cuando se escucha esta manera de trabajar uno puede preguntarse por qué, entonces, hay tanta prevención en contra de los empresarios en algunos sectores de la población si los empresarios cumplen una importante labor social dirigiendo y liderando estas instituciones tan útiles para la vertebración de la sociedad. La respuesta la podemos encontrar en que algunos de ellos han perdido su vocación social y han convertido sus empresas en maquinarias de producción de beneficios para sus accionistas, en las que los trabajadores han pasado a ser simples factores de producción cuyo coste hay que minimizar a toda costa y en las que la sensibilidad hacia el entorno medioambiental, social y humano es prácticamente nula. Lo único válido en estos casos es el rendimiento que obtienen sus propietarios-accionistas gracias a la gestión de la empresa.

Esta clase de empresario ha resultado más mediático que el anteriormente nombrado, lo que ha conformado una idea negativa de todos ellos. Recuperar la esencia de la empresa, potenciar su función social por encima de la visión reduccionista de la empresa, comunicar y resaltar en los medios de comunicación estas empresas volcadas en la mejora de la sociedad, es una labor necesaria para revalorizar una labor dura, valiente, socialmente responsable y, por desgracia, a veces poco reconocida.

 

 

 
 

Etiquetas:

La función social de la empresa: una propuesta de evaluación ética

Acaba de publicarse el sexto Cuaderno de Ética en Clave Cotidiana del que somos autores Elisa Marco Crespo y yo.

En él realizamos una propuesta basada que pretende superar el concepto de Responsabilidad Social de la Empresa para pasar a un modelo de empresa basado en su Función Social. Una propuesta alineada en la ética cristiana que está en el sustrato de esta colección de cuadernos.

Además, proponemos un instrumento práctico para realizar este paso que es la evaluación Ética. Estas evaluaciones no son tan solo una reflexión teórica, sino que son ya una realidad que ya hemos llevado adelante y que vamos a hacer en más empresas.

Podéis descargaros el cuaderno de manera gratuita en: http://funderetica.org/wp-content/uploads/2016/04/funcionsocialdelaempresa.pdf

Podéis encontrar el resto de cuadernos en: http://funderetica.org/cuadernos/

Portada cee6

 
6 comentarios

Publicado por en abril 25, 2016 en ética empresarial

 

Etiquetas:

Solo quedan dos Cajas de Ahorro en España

Una de las consecuencias de la crisis ha sido que han desaparecido del panorama económico español una de sus instituciones más longevas que existían, las cajas de ahorro (muchas de las cuales contaban con más de 100 años de existencia). Mientras que antes de la crisis había en España 45 cajas de ahorro, en estos momentos solo quedan dos (que eran además, de las más pequeñas que existían).

El pasado miércoles vino a la Universidad CEU Cardenal Herrera el representante de la principal de estas dos cajas, la Caixa Ontinyent y nos explicó por qué ella ha sobrevivido a esta crisis.

conferencia de caixa ontinyent

Se trata de una experiencia interesante que demuestra dos cuestiones importantes:

Que el tamaño no es lo más importante

Que no es necesario ser maximizador de beneficios para realizar una buena gestión económica

Podéis encontrar información sobre esta conferencia en: https://medios.uchceu.es/actualidad-ceu/el-foro-ceu-empresa-analiza-la-situacion-de-caixa-ontinyent-la-unica-caja-valenciana-que-sobrevivio-a-la-crisis-economica/

Además, tenéis aquí un video en el que podéis aprender más sobre esta caja:

 

Etiquetas:

La función social de la empresa

Artículo públicado en la revista ICONO, año 117, nº 9, Octubre 2015, pág: 12 y 13

15_10 La función social de la empresa_Página_115_10 La función social de la empresa_Página_2

Para seguir hablando de economía solidaria voy a pasar a referirme a las empresas. Cuando pregunto en mis clases para directivos por qué creen que a una sociedad le conviene que existan empresas, siempre recibo tres clases de motivos. Porque las empresas permiten producir bienes y servicios útiles para la sociedad y esto es bueno para ella, porque las empresas permiten que las personas puedan ganarse la vida y tener los ingresos suficientes para poder vivir y, en último lugar, porque las empresas unen a personas para trabajar conjuntamente y producir bienes de una manera eficiente utilizando los menores recursos posibles. Si a nosotros nos hubieran preguntado lo mismo, seguramente hubiésemos respondido, de una manera u otra, con los mismos argumentos. A pocos o a ninguno se nos ocurre contestar que la sociedad necesita empresas para que proporcionen beneficios a sus accionistas.

Muchas empresas parecen perseguir tan solo el beneficio

Sin embargo, gran parte de las empresas actuales y especialmente las más grandes, parecen perseguir en exclusiva el beneficio para sus propietarios-accionistas. El único fin de la empresa y al que consagran sus mayores esfuerzos parece ser el rendimiento económico. Se trata de una concepción reduccionista de la empresa en la que las cosas que son importantes para la sociedad (el producto o servicio, el salario de los trabajadores, la colaboración en el desarrollo del lugar) pasan a un segundo lugar para convertirse en instrumentos útiles para ganar dinero. No buscamos el mejor producto o servicio, sino aquel que nos proporciona más beneficios. Los trabajadores son tan solo un coste de producción que hay que reducir al máximo para incrementar los beneficios. El entorno donde se produce el bien no importa, salvo para aprovecharse de él y ponerlo al servicio de los resultados empresariales.

Todo ello lleva a dilemas éticos que se resuelven en contra de las personas

Es por este motivo que, cuando en esta clase de empresas se producen dilemas éticos en los que hay que confrontar la consecución de mayores beneficios económicos para los accionistas con actuaciones que van en contra de las personas (ya sean estas clientes, proveedores, trabajadores o terceros que viven en el entorno de la empresa), normalmente ganan los beneficios y pierde el bien de las personas implicadas. La prioridad de la ganancia es la que marca la manera de resolver las cuestiones de la empresa. No hay dudas y “el negocio es el negocio”. La Responsabilidad Social de la Empresa, a la que muchas empresas hacen mención, queda así en agua de borrajas si la prioridad sigue siendo el máximo beneficios. Las actuaciones responsables solamente se llevan a cabo en la medida que no molesten al objetivo principal o mejor, en la medida en que lo apoyen y logren que la ganancia se vea incrementada. La ética económica es, al igual que la función social de la empresa, tan solo un instrumento para lograr el objetivo final: incrementar las ganancias.

Poner la Función Social de la Empresa en el corazón de la estrategia empresarial

Ante esta visión existe otra alternativa y más acorde con la Doctrina Social de la Iglesia que es la de poner la Función Social de la Empresa en el corazón de la estrategia empresarial. Se trata de algo que realizan algunas empresas (no tantas como sería de desear) y que algunos luchamos para que se generalice en el mundo empresarial. La base de esta otra manera de trabajar en la empresa es la de cambiar el orden de prioridades y la manera de entender el rendimiento y la función de la empresa. En esta clase de empresa, la búsqueda del beneficio (al igual que veíamos en la familia en el anterior número de esta revista) pasa de ser el norte que guía la actuación de la empresa, a ser la condición que tiene que cumplir para poder seguir funcionando. Es decir, para que una empresa sea sostenible a medio y largo plazo, es necesario que sea rentable, que tenga más ingresos que gastos. Pero maximizar estos no tiene por qué ser la prioridad, tan solo una condición necesaria. El objetivo prioritario de estas empresas es producir bienes y servicios útiles para la sociedad, ser el lugar en el que algunos se ganan la vida de una manera digna y colaborar en la mejora del entorno en el que se habita. Esto es lo prioritario, la rentabilidad es la herramienta. Como se ve, es un cambio diametral en el que la prioridad pasa a ser instrumento y la Función Social de la Empresa la prioridad.

Esto es una realidad posible y cierta ya en algunas empresas

Esta concepción que prioriza la Función Social de la Empresa y considera el beneficio como una simple herramienta necesaria para lograr la meta principal, ya es una realidad en muchas empresas. Quizá no sean la mayoría, pero las hay. Concepciones económicas como la Economía del Bien Común, la Economía de Comunión o la Democracia Económica, avanzan en esta dirección y realizan aportaciones interesantes además de ser puestas en práctica por algunas empresas. Otras empresas (especialmente muchas familiares) han tenido esta concepción desde siempre y siguen practicándola porque se encuentra en el corazón de su manera de ser empresa. Desde Funderética (fundación ligada a la familia redentorista que se dedica al estudio y la reflexión ética) también estamos colaborando en la promoción de esta manera de hacer empresa a través de unas evaluaciones éticas para empresas que quieren cambiar sus prioridades y trabajar al servicio de la sociedad. Por ello, podemos afirmar que la construcción de empresas que introducen en su funcionamiento parámetros de una economía solidaria a través de la priorización de su Función Social, desterrando una manera egoísta de funcionar en la que solamente importa el beneficio, no solo es una realidad, sino un camino de futuro por el que muchas más van a transitar.

 
3 comentarios

Publicado por en octubre 13, 2015 en ética empresarial

 

Etiquetas: , , ,

Las diferencias salariales

Artículo publicado en la revista ICONO, año 116, nº 5, Junio 2015, pág: 14 y 15diferencias salariales 1diferencias salariales 2

El otro día me metí en una página web de la BBC, http://www.bbc.com/news/world-31110113, en la que te dicen cuantos minutos tarda un futbolista (puedes elegir cuál) en ganar lo que tú ingresas en una semana y cuántos años necesitarías trabajar para ganar lo mismo que él gana en un año. Hice una aproximación con un salario bajo (15.000€ al año) y otra con un salario algo más elevado (55.000€ al año) y lo comparé con el principal futbolista del Real Madrid. En el primer caso, el deportista ganaba en 8 minutos lo que el trabajador ganaba en una semana y en el segundo treinta minutos. Visto desde otro punto de vista, el primero necesitaría trabajar durante 1.213 años para ganar lo que el futbolista en uno, y el segundo precisaría de trabajar 331 años para lograr lo mismo.

Las diferencias no solo se dan en el fútbol

Estas remuneraciones excesivamente altas no se dan tan solo en el Fútbol. Algunas grandes empresas también tienen unas grandes diferencias entre sus directivos. Una gran multinacional española de las telecomunicaciones paga a su máximo directivo el equivalente a 450 personas de las que menos cobran en esa empresa. Los ejemplos se repiten en las grandes empresas españolas, con unas diferencias que sobrepasan con frecuencia el 100:1. De hecho, la remuneración del consejo de dirección de esta misma empresa recibe unas remuneraciones anuales que son equivalentes a 1.150 trabajadores que perciban 20.000 € anuales. Volviendo al ejemplo del fútbol, la misma página que he señalado antes indica que la media de salario de los jugadores de la liga inglesa es de 2,2 millones de euros anuales. Si estos futbolistas cobrasen una décima parte (220.000 € anuales) se liberaría una cantidad de euros que serviría para pagar a 29.000 personas con un salario anual de 40.000 € (el doble si bajamos el salario a 20.000 €).

Otras empresas no tienen diferencias tan altas

Evidentemente, muchas empresas medianas y pequeñas no tienen diferencias de remuneración tan elevadas. Son muchas las que tienen propietarios o directivos que pueden cobrar como mucho cinco o seis veces más que su trabajador peor remunerado. Estamos hablando de empresas en las que el abanico de salarios se mueve entre 20.000€ el peor y 120.000€ el el mejor remunerado. Diferencias más reducidas y que parecen más razonables. Porque ¿Tienen sentido unas desigualdades tan altas como las vistas en los apartados anteriores? ¿Juegan mejor al fútbol los futbolistas actuales que los de hace quince años cuando sus remuneraciones eran una tercera parte que las de ahora? ¿Funcionan mejor las grandes empresas ahora que hace cincuenta años cuando las diferencias salariales eran muchísimo más bajas?

Quien sustenta estas diferencias

Todo esto se basa en la existencia de unas estructuras empresariales que permiten y potencian estas diferencias que nos parecen escandalosas a muchos. Pero también nosotros colaboramos en esta realidad cuando adquirimos los bienes que producen estas empresas. Cada vez que compramos las zapatillas que publicitan los jugadores de fútbol estamos aportando dinero a la cuenta de un deportista que tiene unos salarios exagerados. Cada vez que adquirimos productos de una de estas grandes empresas, estamos engrosando los bolsillos de unos directivos que tienen unos salarios exagerados y estamos colaborando en el crecimiento de las desigualdades mundiales. Cuando Benedicto XVI afirmó que “comprar es siempre un acto moral” en la Encíclica Caritas in Veritate 66 nos estaba recordando la responsabilidad social que tenemos en nuestras compras. Sin embargo, nuestro desconocimiento sobre cómo trabajan las empresas y los salarios que pagan, nos impide, con frecuencia, ejercer esta responsabilidad social

Cambiar las estructuras

Por ello, necesitamos que al igual que aparecen en los envases de los productos las características de los mismos, también se nos informe sobre las condiciones sociales en las que producen las empresas y las diferencias salariales que existen en su interior. Queremos saber si, tal y como exige la Doctrina Social de la Iglesia, las empresas a las que les compramos pagan unos salarios dignos y suficientes para cubrir las necesidades de los trabajadores y de sus familias. No se trata tan solo de cumplir la ley, sino de ir más allá, de que los beneficios que saca la empresa gracias a nuestras compras sean repartidos de una manera justa entre sus propietarios y trabajadores. Que aquellos a quienes les damos negocio no sean promotores de desigualdades sino agentes de equidad, que las empresas se centren más en cumplir su función social que en favorecer el enriquecimiento de unos pocos de sus trabajadores, asesores o propietarios. Pedir la transparencia en este campo y que se incorpore en la información que recibimos con el etiquetado y con los envases, nos permitirá tener unos criterios de compra socialmente responsable. Por todo ello, debemos pedir a nuestros gobernantes que exijan a las empresas ser transparentes también en estos aspectos.

 
 

Etiquetas: , , , ,

¿Cómo se tiene éxito en una empresa?

Món Orxata es una historia diferente de éxito empresarial. No solo se basa en obtener el máximo beneficio en un corto plazo, sino en realizar una actividad económica que prioriza a las personas y a la sociedad, que tiene en cuenta a los trabajadores, que tiene en cuenta el medio ambiente, que produce bienes y servicios útiles para la sociedad y que pone la economía al servicio del desarrollo de la zona de la huerta valenciana.

mon orxata 2

Por todo ello y para que conozcas mejor esta empresa valenciana y veáis como se lleva a la práctica un modelo de economía más humana os invito a la conferencia que organizamos desde el Foro CEU Empresa el próximo martes 5 de Mayo a las 19:00 en el palacio de Colomina.

Aquí teneis la invitación al mismo:

Invitacion Foro CEU Món Orxata

 
 

Etiquetas: , ,

Jean Claude Juncker, la Eurocámara y la Ética

Artículo publicado en Levante EMV – Suplemento El Mercantil Valenciano EMV, el domingo 23 de Noviembre de 2014, en la página 18

Jean Claude Juncker  la Euroca

Los hechos son conocidos. El mismo protagonista y principal responsable del gobierno luxemburgués los ha reconocido en rueda de prensa, y la Eurocámara le ha dado su apoyo. El gobierno luxemburgués pactó de una manera secreta ventajas fiscales a empresas multinacionales para que tributaran en su país. Parece además (según declaraciones del propio Jean Claude Juncker, que es a su vez presidente de la Comisión Europea) que Luxemburgo no es el único país que lo hace y que otros llevan a cabo estas prácticas que permiten que las grandes empresas paguen menos impuestos en la UE que las pequeñas, a pesar de que ganan más.

Pero no solo hemos conocido esto, sino que los grupos mayoritarios de la Eurocámara han respaldado a Juncker. Los argumentos para hacerlo han sido varios, pero ha habido dos que han predominado. Por un lado, este comportamiento es legal y se opina que estos acuerdos se hubiesen hecho de todas maneras aunque él no hubiese sido el presidente de Luxemburgo, ya que estos pactos intentan defender los intereses del país (que es lo que Juncker tenía que hacer como presidente). Si no los hacen ellos, los hace otro país y se lleva los impuestos para él. No es una cuestión de personas, sino de la estructura competitiva en la UE. Por ello, concluye este razonamiento, hay que apoyar a Juncker y exigirle que haga en la UE lo que tan bien hizo en su país: defender nuestros intereses comunes.

El segundo motivo es más sencillo: hay que apoyarlo para no dar fuelle a los euroescépticos y a los eurófobos.

Comienzo por el segundo. Hacer piña con alguien del que se reconoce que ha hecho algo legal que no es bueno para el bien común, pensando que es la mejor manera de defenderse ante los euroescépticos, me parece de una bisoñez impropia de políticos experimentados. Creo que un apoyo de este cariz no solo no defiende a Europa de las ideas que la critican, sino que apoya a aquellos que lo hacen, y les refuerza en su convicción y argumentos.

Pero me gustaría centrarme más en el primer razonamiento y cómo este contiene un componente ético fundamental que mina la confianza en las instituciones y en la UE. La defensa de Juncker realizada por sus correligionarios europeos se basa en una concepción de la acción pública en la que cada uno tiene que buscar su propio interés o el de los suyos. De este modo, los países deben pensar en ellos mismos, y sus representantes deben defender sus intereses frente a los de otras naciones. Por ello están legitimados esta clase de acuerdos que atraen a las multinacionales a que paguen pocos impuestos, porque así los pagan a nuestro país y no a los gobiernos de las naciones en las que generan sus ganancias. Los accionistas de las empresas (que buscan su propio interés de lograr mayores beneficios) se aprovechan de esta competencia entre países y se instalan en aquellos en los que pagan menores impuestos. Es evidente que cuanto mayor sea la empresa más posibilidades tiene de hacerlo.

Esta concepción ética nos ha dicho que esto es lo mejor para todos, que buscar el interés propio es bueno para el común, que gracias a eso la economía funciona y se encuentran las mejores soluciones para lo público y lo privado. Que hay que desconfiar de quien dice luchar por el bien común porque seguro que nos está engañando y al final tiene unos intereses propios ocultos.

Sin embargo, nuestra experiencia nos dice que esto no es así. Que cuando todos buscan su propio interés, gana más quien más fuerza o poder tiene. Que aquellos que son pequeños o débiles salen perdiendo o son “descartados” por el sistema, ya que no son capaces de defender o hacer valer sus intereses.

Y es evidente que esta opción ética de legitimar la búsqueda del propio interés no solamente provoca actuaciones como la descrita o beneficios para las grandes empresas, sino que lleva también a que una empresa esté dispuesta a pagar mordidas para lograr un contrato (al fin y al cabo lo que interesa es ganar más y si no lo hago yo lo hará otro) o a un político a recibirlas (él también quiere ganar lo máximo en su trabajo como representante público).

Por ello, los partidos mayoritarios harían bien si dejasen de hacer piña en torno a una concepción ética discutible que nos está dando unos malos resultados, para intentar modificar sus objetivos y maneras de actuar.

Esto supone dos clases de cambios. El primero, un cambio personal. Precisamos representantes que no pretendan defender sus o mis intereses, sino que se preocupen por el bien común, que trabajen por una sociedad mejor.

La segunda es que no es suficiente un cambio en las personas, sino que también hay que cambiar las estructuras. Las instituciones también son éticas o no en la medida que potencian unos comportamientos u otros. El ejemplo aquí descrito lo muestra de una manera evidente. Necesitamos cambiar las instituciones para impedir esta clase de comportamientos que solamente benefician a unos pocos: a quienes menos ayuda necesitan.

O este cambio lo realizan los grandes grupos políticos o lo harán otros en su lugar. Cuando antes se den cuenta de que la ciudadanía lo exige y quiere mejorar la sociedad luchando por el bien común, mejor. Si no lo hacen, corren el peligro de seguir pensando en sus propios intereses y verse sobrepasados sin entender nada de nada.

 

Etiquetas: , , , ,

Función versus responsabilidad social de la empresa

Artículo publicado en Economía 3, en el número de junio de 2014, en sus páginas 106-7

función o responsabilidad social de la empresa_Página_1función o responsabilidad social de la empresa_Página_2

Si realizásemos una encuesta entre la población en la que preguntásemos de una manera franca por los motivos que nos llevan a desear que existan las empresas y que no desaparezcan de la sociedad, encontraríamos un elevado porcentaje de encuestados (pienso que la mayoría) que nos daría los siguientes dos motivos:

1.- Por que las empresas producen bienes y servicios útiles para la sociedad. Su existencia es imprescindible para que estos tengan calidad y cumplan realmente su función en beneficio de las personas.

2.- Por que las empresas crean empleo que, a su vez, permite a la gente lograr unos ingresos suficientes para vivir con dignidad

Esto no debería sorprendernos ya que estas son las dos funciones sociales esenciales que cumplen las empresas en una sociedad. Una función económica externa, hacia los otros, que facilita el acceso a aquellos bienes y servicios que necesitamos o deseamos para vivir. Otra función económica interna, que ayuda a quienes componen la empresa a ganarse la vida de una manera digna y a que colaboren con otros en la construcción de una sociedad mejor.

Esta sabiduría popular, nos dice que lo importante de las empresas y lo necesitamos de ellas es que cumplan estas dos funciones. Al mismo tiempo, se sabe que para lograrlo las empresas deben ser rentables. Si los ingresos no son superiores a los gastos, la sostenibilidad de la empresa en el tiempo no está garantizada y se compromete la consecución de su importante función social. Pero esta rentabilidad, no es lo más importante para la sociedad ni para el buen funcionamiento de una comunidad. Solo importa, en la medida que es condición necesaria para que se cumpla con la función social de la empresa. Es esta última la que da sentido a la rentabilidad y a la que esta debe estar subordinada.

A pesar de que lo que acabo de decir, parece tan obvio que no habría que insistir más en ello, con frecuencia escuchamos que lo importante de las empresas no es su función social, sino que logren el máximo rendimiento para sus propietarios-accionistas. Esta concepción de la actividad empresarial pone el máximo rendimiento a corto plazo como su meta más importante a la que hay que subordinar la función social de la empresa. Las empresas que funcionan con este criterio, dejan a un lado los intereses de la sociedad, de los trabajadores, de los clientes, de los proveedores y solamente los promocionan o defienden cuando es un medio útil para lograr ese máximo rendimiento, si no es así, no los tienen en gran consideración. Estas empresas tienen la escala de prioridades contraria a lo que la sociedad les demanda: Lo primero no es solo la rentabilidad, sino el sacar un gran rendimiento para remunerar a los propietarios-accionistas, y la función social de la empresa es algo que hay que fomentar si nos permite llegar a lo primero, pero que siempre queda en segundo término.

El reconocimiento de esta contraposición entre el objetivo empresarial y lo que la sociedad demanda a la empresa, ha llevado a que en estos últimos tiempos se intente fomentar lo que se ha venido a denominar la Responsabilidad Social Empresarial o corporativa (RSE). Las compañías cuya única finalidad es la de maximizar el rendimiento para sus accionistas, con el conocimiento de que esto no siempre es positivo con la sociedad en su conjunto, realizan una serie de prácticas que intentan suplir esta carencia. Llevan adelante unos planes que indican a la sociedad que, a pesar de que su política principal puede repercutir negativamente en los objetivos sociales, ellos han decidido lograr la maximización del rendimiento con un compromiso voluntario de llevar a cabo actuaciones que beneficien a la sociedad en su conjunto. Esto lo reflejan en memorias de RSE en la que se introducen todas aquellas medidas que pretenden lograr estos fines sociales (medioambientales, laborales, conciliación vida familiar y laboral, lucha contra la desigualdad, voluntariado corporativo, ayudas a ONGs, políticas especiales para los más desfavorecidos, cumplimiento de la LISMI, etc.)

Estas políticas, con frecuencia, quedan lejos del corazón de la empresa. Los especialistas en este tema propugnan desde hace tiempo que si la RSE no se impregna en toda la compañía como en núcleo alrededor del que giran todas sus políticas y su día a día, la RSE queda como una simple operación estética que puede dar sus réditos de comunicación y en las consecuencias positivas de algunas acciones emprendidas, pero que no impide los comportamientos empresariales negativos para la sociedad (aunque positivos para los propietarios-accionistas)

Por ello, el verdadero cambio que necesita la sociedad es que las empresas pasen de la Responsabilidad a la Función Social de la Empresa. Es decir, no se necesitan empresas que sean responsables socialmente, sino empresas sepan que su labor empresarial es social en sí misma y que la intenten llevar adelante de una manera coherente, priorizando esta importante función por delante de cualquier otra. Ello supone (como ya he señalado al principio) que la rentabilidad necesaria para poder desarrollar sus funciones sociales, pasa a ser un requisito necesario, pero secundario en la escala de prioridades, que la mejora de las condiciones laborales, del entorno geográfico y medioambiental, la honradez en los comportamientos empresariales, etc. Pasan a ser los ejes y las prioridades a los que hay que poner al servicio la necesaria rentabilidad de la empresa.

Evidentemente, esto no quita que haya que competir en el mercado o que en ocasiones haya que tomar decisiones duras cuando las cosas van mal y la escasa o nula rentabilidad obliga a adoptar políticas poco sociales. Pero es evidente que estas decisiones no deseadas se van a tomar de distinta manera si la prioridad es la maximización de beneficios, que si la prioridad es la función social de la empresa. Y esto no solo porque las acciones puedan ser diferentes, sino por que ante una misma acción las maneras de realizarla también serán distintas, y no solo las acciones importan, sino que también importan los modos…

Por ello, creo si queremos que la RSE esté en el corazón de la empresa y pase a ser el centro de toda su actuación, debemos cambiar el concepto y apostar por aquellas empresas que ven su Función Social (FSE) como el objetivo al que hay que subordinar todo lo demás. No es necesario inventar nada nuevo, solamente volver a que las dos funciones principales de la empresa: ofrecer bienes y servicios útiles para la sociedad y servir de cauce de realización y de ingresos para aquellos que la componen, tengan el sitio central de las prioridades de la empresa y todo se subordine al cumplimiento de estas funciones.

 
3 comentarios

Publicado por en junio 24, 2014 en ética empresarial

 

Etiquetas: , , , , , ,

Empresas sociales para lograr un objetivo público

Artículo publicado en Noticias Obreras nº 1555, enero 2014, pág: 13-14

empresas sociales para objetivo publico 1empresas sociales para objetivo publico 2

El pasado mes analicé la polémica que existe entre la consecución de objetivos públicos a través de empresas privadas o de empresas públicas. No lo hice de una manera exhaustiva sino que me centré en tres puntos: a) La comparación entre un tipo de gestión y el otro y el fracaso de los gestores públicos que privatizan. b) El debate sobre si la prioridad del sector público debe ser lograr reducir sus costes o dar unos servicios adecuados y de calidad. c) La idea de si lo mejor para una sociedad es que el dinero esté en los bolsillos de quien lo gana, por lo que siempre es mejor rebajar los impuestos, o si, por el contrario, la utilización pública de nuestros fondos es una opción válida.

Evidentemente, el análisis quedo falto de un remate, en especial para reflexionar sobre si el ofrecimiento de servicios públicos a través de empresas privadas es una política positiva para la sociedad o no. En este debate, algunos consideran que la empresa privada es un mal a extirpar, que esta clase de organización tiene una manera de comportarse que trae problemas a la sociedad en su conjunto y por ello, el sector público no debería dejar en sus manos la gestión de ninguno de los bienes o servicios públicos que gestiona.

Esta idea se basa en la existencia de empresas que solamente resultan positivas para aquellos que han invertido su dinero en ellas, mientras que sus trabajadores son considerados únicamente como un coste de producción que debe ser minimizado a toda costa. Para ellas la calidad del servicio debe de ser la mínima para poder seguir vendiendo el producto y generando beneficios, pero no hay una preocupación finalista por el producto y su calidad, sino que estos son solamente un medio para lograr otro fin.

Sin embargo no todas las empresas son así, la empresa privada no tiene por qué ser siempre algo que vaya en contra del bien común o de la mejora de la sociedad. Las empresas como organizaciones cumplen tres funciones esenciales en la sociedad que son las de producir bienes y servicios útiles, permitir que las personas unamos nuestros esfuerzos para aportar este grano de arena a la mejora de nuestro entorno y ser un medio para que nos ganemos la vida de una manera digna y podamos desarrollarnos como seres humanos creciendo en madurez y sabiduría.

Aquí está el punto clave en el que se encuentra la frontera entre la clase de gestión que preferimos a la hora de producir y ofrecer un servicio o bien público. Si una gestión solo está concentrada en la consecución de un determinado rendimiento para sus accionistas y no tiene una preocupación esencial por la calidad del servicio o por las condiciones laborales de su plantilla, no es deseable independientemente de que sea privada o pública. Si una gestión reinvierte su beneficios para la mejora social, tiene una gran preocupación por la calidad y por el bienestar de sus trabajadores, cumple criterios éticos y mejora la sociedad en la que trabaja, entonces parece evidente que desde una visión del bien común y de mejora de los servicios para los ciudadanos, podemos optar por ella independientemente de que sea pública o privada.

Si nosotros tuviésemos garantías de que las empresas privadas cumplen estos últimos requisitos pensaríamos que no está mal que estas empresas ofrezcan bienes y servicios públicos, porque lo pueden hacer tan bien como el sector público o más. Es por ello que cuando una organización como Cáritas o una fundación sin ánimo de lucro y con elevada vocación social es pagada por la administración para gestionar un servicio o la producción de un bien público, la población lo considera positivo en general. La vocación por el bien común de la asociación es vista como una garantía de que se van a cumplir los objetivos públicos de la acción.

Ahora bien, esta percepción puede ser tramposa. Si el pliego de condiciones que pone la administración para ofrecer el servicio está centrado en la reducción de costes, o en el cumplimiento de criterios exclusivamente economicistas, puede ser que la empresa o asociación que lo ofrece se vea obligada a renunciar a su filosofía de actuación para lograr cumplir las condiciones que se le exigen. De este modo, a pesar de encontrarnos ante asociaciones que, desde un punto de vista teórico, buscan precisamente la consecución de objetivos sociales, en la práctica se ven imposibilitados de hacerlo en condiciones debido a las exigencias de un sector público que solo busca ahorrar costes.

Por ello creo que la clave está, ya no tanto en si se trata de una organización pública o privada, sino en las condiciones de contratación del sector público. Si sus criterios se basan en que los contratistas cumplan unas condiciones éticas irrenunciables y se controla bien que realmente lo hagan así como la calidad del servicio que se ofrece, la diferencia entre público y privado deja de ser clara e importante, ya que en ambos casos, el proceso de producción y ofrecimiento del bien o servicio público cumple con los necesarios requisitos sociales. Si esto no es así, ciertamente, la producción a través de empresas privadas puede actuar en detrimento de la calidad del servicio público y del entorno social (como también lo haría la gestión pública si se realiza con criterios mercantilistas).

Esto puede servir de guía también para las asociaciones y empresas que realizan esta clase de servicios. Las empresas y asociaciones con alta responsabilidad social deben exigir a las administraciones que los pliegos de condiciones para la contratación y el control posterior de las mismas exijan estos criterios éticos a los contratistas, que estos sean un requisito imprescindible para cualquier contratación. Si no es así, si para lograr la financiación pública la asociación deben renunciar a sus criterios propios o tienen que empeorar el servicios porque se ven obligadas a entrar en una dinámica en la que solamente vale la racionalidad mercantil, creo sinceramente que deben plantearse muy seriamente si siguen realizando esa labor para la administración.

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Hazte amigo de FUNDERÉTICA

La Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética (FUNDERÉTICA) es una fundación que tiene, como objetivo fundamenta, ser un cauce propulsor de la reflexión ética en nuestra sociedad y constituirse en un centro de formación, reflexión e investigación en la Filosofía Moral, desde los criterios que proporcionan la dignidad de la persona y de los valores que le son inherentes. Todo ello lo hace desde el humanismo cristiano y siguiendo una labor que ya ha realizado durante cuarenta años el Instituto Superior de Ciencias Morales de Madrid ligado a la Congregación del Santísimo Redentor.

Si queréis apoyar económicamente a nuestra fundación, os explico los cauces que podéis seguir en este email. También podéis obtener más información de estas actividades en www.funderetica.org

hazte amigo de funderética

 

Organizaciones del Tercer Sector
Con la firma de un convenio entre
organizaciones pertenecientes al
tercer sector te ofrecemos
Ventajas
•Acceso online gratuito a uno de los
módulos de la Escuela de ética
•Acceso gratuito a la biblioteca.
•Descuento del 50% en las jornadas
y conferencias magistrales
•Acceso gratuito a las publicaciones
online anuales.
Cuota mínima anual250€

Empresas
Desde Funderetica  nos
comprometemos a difundir por todos
los medios a nuestro alcance la
colaboración con las organizaciones
empresariales, así como a ceder
nuestro logo para que las empresas
puedan incluir un distintivo ético en
sus soportes corporativos.
Si tu empresa tiene una política activa
en materia de ética empresarial y
quiere formar parte del proyecto te
ofrecemos.
•Acceso online gratuito a uno de los
módulos de la Escuela de ética
•Acceso gratuito a la biblioteca.
•Descuento del 50% en las jornadas y
conferencias magistrales
•Acceso gratuito a las publicaciones
online anuales.
Cuota mínima anual500€

Particulares
Hemos diseñado una oferta
atractiva para que las personas que
quieran formar parte del proyecto
obtengan beneficios en las
diferentes actividades que
anualmente desarrollamos.
Ventajas
•Acceso online gratuito a uno de los
módulos de la Escuela de ética
•Acceso gratuito a la biblioteca.
•Descuento del 50% en las jornadas
y conferencias magistrales
•Acceso gratuito a las publicaciones
online anuales.
Cuota mínima anual 50€

 

Etiquetas: , , , ,

Trabajar para construir y construirse

Artículo publicado en la revista Noticias Obreras, nº 1552, Octubre de 2013, pág 12-13

trabajar para construirse 1trabajar para construirse 2

La encíclica laborem exercens de Juan Pablo II nos recordó en su momento cuáles son las principales dimensiones del trabajo. Por un lado la objetiva, es decir, cómo a través de nuestra actividad productiva de bienes y servicios que sean útiles para nuestras vidas o para las de los demás, contribuimos en recrear este mundo, en construir una sociedad mejor y en que el bienestar de las personas que componen nuestra sociedad se incremente. La segunda dimensión es la subjetiva. Esta se basa en cómo el trabajo es una parte sustancial de la persona. Nosotros no podemos entendernos sin trabajo, la labor que realizamos para la elaboración de esos bienes y servicios es consustancial a nuestro ser. Por ello, el trabajo que desarrollamos es una de las maneras a través de las cuales nos realizamos como personas. Somos más humanos también en el trabajo y a través de él.

Hablar de estos conceptos en un momento en el que nos encontramos en unos niveles de desempleo que nunca habían sido tan altos, puede parecer una frivolidad. Algunos podrían pensar que con los graves problemas económicos que estamos viviendo, lo último que se puede pensar es si mi trabajo me ayuda a perfeccionarme como persona o si colaboro realmente en la mejora de mi entorno a través de él. Parece que en momentos así lo único que se puede hacer es dar gracias por el trabajo remunerado que tenemos sin realizar planteamiento alguno que vaya más allá.

Esto puede llevar a la concepción (tan extendida que alcanza, con frecuencia, a personas cristianas muy comprometidas) de que el trabajo se realiza tan solo para ganar el sustento, mientras que uno se realiza como persona y colabora en una sociedad mejor fuera de mi él, en el tiempo libre, en las actividades que se desarrollan en la parroquia, en una asociación, en una ONG, es decir, en las actividades voluntarias fuera del trabajo remunerado.

Si nos centramos en aquellos que viven su trabajo así y que tienen una fuerte conciencia de colaboración en la mejora del mundo en el que vivimos, me refiero a aquellos para los que su labor remunerada es una especie de mal menor en el que pasan muchas horas al día, pero que les sirve de soporte para poder utilizar todas sus energías en la labor solidaria que ejercen en su organización, ONG, labor voluntaria, etc. (Otros reservan estas fuerzas para dedicarse a organizar una fiesta, hacer deporte o realizar otras actividades lúdicas que también les apasionan. Se trata del mismo fenómeno pero con objetivos distintos)

Pienso, sinceramente, que esta postura no colabora demasiado en el crecimiento personal de aquellos que la practican y que tampoco lo hace en la construcción de esa sociedad mejor que anhelamos casi todos. Nuestra labor solidaria, nuestros anhelos de justicia, nuestra manera de colaborar en la mejora de nuestro entorno, también debe realizarse a través del trabajo. No pretendo ir en contra de la labor voluntaria o de la participación en ONGs, por supuesto que no, nada más lejos de mi intención. Lo que intento decir es que con el mismo espírituo con el que nos planteamos estas colaboraciones y estos trabajos, debemos plantearnos nuestra labor remunerada. Esta última puede ser, también, una fuente importante de gratificación personal y de colaboración en la mejora de nuestra sociedad.

Algunos pueden aducir que en determinados puestos de trabajo esto no es posible. Con frecuencia cuando comento esta cuestión, me preguntan cómo podemos hacer esto en un puesto de producción en cadena, o cómo se puede contribuir a la mejora de la sociedad cuando nos obligan desde nuestra empresa a actuar justo en el sentido contrario. Estas dos circunstancias parecen justificar que se tome el trabajo como un mal menor, que se limite uno a recibir el salario al final de mes y reserve sus energías para hacer en otros ámbitos aquello que sí que ayuda a crecer como persona y a construir un mundo mejor. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así.

Por un lado, salvo que se trate de una actividad claramente mafiosa o delictiva, la mayoría de las actividades económicas que se realizan en una empresa pueden beneficiar a la sociedad o a una parte de ella. Si estoy en una cadena de producción de, pongamos, piezas eléctricas de porcelana, mi colaboración en que estas salgan sin defectos, con todos los parámetros de calidad, no solamente va a ayudar a la empresa productora, sino también a los usuarios finales de estos elementos. En esta labor también compartimos el trabajo con otras personas como yo. Mejorar el ambiente de trabajo, conseguir unas relaciones amigables y un entorno positivo, es otra manera de construir sociedad. Esto no quiere decir que tengamos que callar si nos están exigiendo que tomemos actitudes poco éticas o contrarias a la mejora de los que nos rodean, todo lo contrario, nuestra actitud debe ser la mejor manera de mostrar este modo de entender nuestra labor.

Quizá el punto más difícil en este sentido es si el trabajo no nos está sirviendo para crecer como personas. Las situaciones críticas, los problemas, las circunstancias adversas, también son momentos en los que podemos lograr ser más humanos, crecer y avanzar en nuestro perfeccionamiento personal. Bien es verdad que esto tiene un límite que deberemos reconocer por si es necesario sacrificar los ingresos para mantener nuestra integridad personal y nuestra propia coherencia de vida. Por ello, como ya he nombrado, es importante denunciar las prácticas contrarias al desarrollo personal de los trabajadores o a las que van en contra de la mejora de la sociedad. Decidir hacer como si nada de esto existiese y buscar otras cosas fuera para intentar compensar lo que en el trabajo me machaca, puede ser la opción aparentemente más cómoda, pero no creo que sea la mejor.

Nuestra labor remunerada, es un lugar importante para nuestra realización personal y para nuestra colaboración en la mejora de nuestro entorno. Olvidar esto y considerarlo solo como un mal menor que debemos realizar para poder tener los ingresos que necesitamos para nuestra vida es deshumanizar nuestro trabajo y a nosotros mismos. Comprenderlo y actuar en consecuencia es una de nuestras responsabilidades en el mundo del trabajo hoy en día.

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Trabajo responsable, liderazgo responsable

Artículo publicado en el periódico Levante, en su suplemento EMV el Mercantil Valenciano, página 16, el Domingo 22 de Septiembre de 2013

Liderazgo responsable

Cualquier empresa querría tener unos trabajadores responsables. Entiendo por estos aquellos que se encuentran motivados para realizar su trabajo, lo ejecutan con ganas y de una manera concienzuda, buscan la calidad y la excelencia en lo que hacen e intentan mejorar cuando tienen errores, trabajan bien en equipo y aceptan las indicaciones de sus superiores, son capaces de encontrar soluciones eficaces ante dificultades novedosas y en resumen: les gusta lo que hacen, son productivos y colaboran de una manera constructiva en la consecución de los fines de la empresa.

Lograr esto no siempre es fácil, de hecho, cuando se habla de liderazgo se está pensando (habitualmente) en la capacidad para crear equipos compuestos por esta clase de trabajadores que logren, de una manera eficaz, los objetivos de la empresa. Para hacerlo, hay diversas técnicas de dirección que pretenden mostrar el camino más adecuado para alcanzar un verdadero liderazgo. No pretendo en este artículo describir o realizar un listado de estas técnicas, pero sí aportar unas claves que deben de estar detrás de cualquiera de ellas y que son las permiten, de una manera efectiva, real y a largo plazo, unos trabajadores responsables.

Existe la idea generalizada de que el trabajo remunerado tiene una finalidad única que es la de lograr los ingresos necesarios para poder vivir. Desde este punto de vista, lo único que le pide una persona al trabajo es que le aporte un sueldo suficiente o lo más elevado posible (dependiendo de las ambiciones de cada uno) y todo lo demás es secundario. Parece evidente que, si esto es así, la manera de lograr trabajadores responsables solamente pasa por una correcta política remunerativa. En la medida en que pague bien a mis trabajadores, estos serán responsables en su trabajo y con la implantación de unos salarios diferentes que correspondan a la responsabilidad adquirida por los empleados, lograré ejercer un liderazgo adecuado.

Sin embargo, la realidad es más compleja. Pensar que el trabajo remunerado se realiza solamente por los ingresos, olvida las dos dimensiones esenciales del trabajo que son determinantes a la hora de que el trabajador asuma o no una postura responsable. La primera dimensión es la que se viene a denominar objetiva: a través de nuestro trabajo colaboramos en la construcción de la sociedad en la que vivimos. Por ello, la labor remunerada es importante para nosotros y para la comunidad. En la medida que nuestra pertenencia a un equipo-empresa que produce bienes y servicios útiles a la sociedad nos permita sentir que estamos aportando algo positivo, que estamos colaborando (aunque sea en una medida pequeña) en mejorar el entorno social o natural en el que nos movemos, nos sentiremos satisfechos o no con nuestra labor.

La segunda dimensión del trabajo que hay que tener en cuenta para lograr este liderazgo positivo es la subjetiva. El trabajo (sea o no remunerado) es algo intrínseco a la persona. Nos hacemos persona, crecemos como tales, maduramos, con el trabajo. La ociosidad, el no realizar ninguna actividad encaminada a producir bienes o servicios útiles para nosotros o para la sociedad (es decir, trabajar) es negativa para las personas que la practican. El dicho valenciano lo dice claramente “qui no te faena, el dimoni li la dona” (quien no tiene trabajo, el demonio se lo da).

Por ello, trabajar es necesario para nuestra maduración, para ser cada día más personas y para nuestro crecimiento como tales. Nuestro trabajo remunerado debe ser un lugar en que sintamos que podemos ser nosotros mismos, que nuestra personalidad se desarrolla, que colaboramos con otros, que podemos aportar lo mejor de nosotros mismos, que potenciamos esa manera de ser que nos hace únicos y que somos valiosos para la organización en la que trabajamos. Necesitamos sentirnos potenciados como personas y que aquello que hacemos nos favorece para mejorar como tales.

Si buscamos trabajadores responsables vamos a tener que cuidar estas dos dimensiones además de la anteriormente citada. Es decir, para que un grupo de personas trabajen con responsabilidad a lo largo de un periodo dilatado de tiempo, se precisa que, por un lado, reciban una remuneración adecuada que les permita cubrir tanto sus propias necesidades como las de su familia. Por otro, que sepan que están siendo útiles a la sociedad, que su trabajo está beneficiando a otros que pueden estar agradecidos a su labor positiva. Por último, deben notar como su trabajo les ayuda a crecer como personas, es positiva para ellos, les da equilibrio y fuerza para afrontar su día a día.

Cualquier persona va a trabajar con responsabilidad si se encuentra en un lugar en el que se de una combinación adecuada de estos tres elementos. Cuando falla alguno de ellos, es difícil mantener en el tiempo la motivación adecuada para que se trabaje con responsabilidad. Podrá permanecer durante un periodo breve, podrá lograrse una motivación pasajera, pero más pronto o más tarde se acabará.

Para lograr trabajadores responsables precisamos de un liderazgo responsable. Este es aquel que logra que las condiciones de trabajo sean tales que las personas que componen la empresa puedan desarrollar correctamente las dos dimensiones del trabajo (la objetiva y la subjetiva) y reciban al mismo tiempo unos ingresos adecuados para su vida. Cualquier estilo o técnica de liderazgo que no atienda a estas tres cuestiones, cualquier empresa en la que estos tres aspectos del trabajo no sean cuidados, seguramente fracasará en su intento de tener trabajadores responsables en el largo plazo. Podrá lograr la implicación y la responsabilidad durante un periodo breve de tiempo, tal vez hasta los resultados sean espectaculares mientras consiga mantener ese tirón inicial, pero seguramente se deshincharán tan rápido o más de lo que se necesitó para inflarlas. Un liderazgo que quiera tener solidez no puede basarse en soluciones cosméticas, sino que tiene que ir a la esencia, tiene que abordar las dimensiones profundas del trabajo para lograr con responsabilidad, que esta se extienda al resto del equipo humano que compone la empresa.

 
 

Etiquetas: , , , , , ,

Hacia dónde dirigir el sistema financiero

Artículo publicado en Noticias Obreras, nº 1550, Agosto de 2013, pág: 12-13

Un nuevo sistema financiero_Página_1Un nuevo sistema financiero_Página_2

Para casi todos aquellos que hayan observado con cierto detenimiento la venida de esta crisis y su evolución, parece evidente que debemos modificar la estructura de nuestro sistema financiero global. Este va a ser el tema del presente artículo, sugerir una serie de medidas que creo que serían positivas para lograr este objetivo. Voy a dejar a un lado el asunto del Banco Central Europeo, del euro y de su política monetaria. Parece bastante evidente que su organización y estructura no colaboran en exceso en la superación de la crisis, pero no voy a tratarlo en este artículo sino que voy a centrarme en otros aspectos del sistema financiero.

En primer lugar, pienso que uno de los grandes problemas con los que nos encontramos es el carácter sistémico de muchas de las entidades financieras. El gran tamaño que han adquirido durante los últimos años debido a fusiones, absorciones y políticas diversas de reducción de número de entidades e incremento programado de su tamaño, ha hecho que sea muy problemático dejar caer una entidad financiera. Si se hace, hay peligro de que caigan las otras el lo que podríamos describir como un efecto dominó. Esto provocaría que el Estado no tuviese suficientes fondos para garantizar los depósitos de las entidades quebradas lo que llevaría al colapso total del sistema. Por ello, el Estado se ve en la obligación de rescatar la entidad con problemas.

La solución a este problema pasa, desde mi punto de vista, por limitar el tamaño de las entidades financieras. Debemos buscar un sistema financiero que tenga una competencia real y que no trabaje como un oligopolio (pocas empresas con gran poder de mercado). De este modo, si alguna entidad financiera lo hace mal, se puede dejar que esta caiga garantizando sus fondos a los depositantes y no serían necesarias intervenciones estatales. Además, aumentaría la competencia y los grandes préstamos podrían seguir dándose a través de la costumbre de cooperación entre varios bancos para repartir riesgos (comportamiento habitual en los bancos)

Otro de los problemas observados durante la gestación de la crisis ha sido el número de intermediarios que había entre el prestamista último y quien recibía la financiación. Me contaba una amiga que trabaja en banca privada cómo antes de la crisis le había garantizado a una señora mayor que su dinero estaba en un producto seguro. Para ello había adquirido renta fija de una prestigiosa entidad bancaria suiza. Esta había utilizado esos fondos para prestar a otra entidad inglesa (también prestigiosa) que a su vez había adquirido otro producto financiero en Estados Unidos con el que se había financiado a una entidad que había utilizado este dinero para realizar un préstamo hipotecario de alto riesgo. Si contamos, desde la señora mayor (prestamista última) hasta quien recibe el préstamo hipotecario hay cinco intermediarios (incluyendo mi amiga y el producto financiero estructurado) Cuando la crisis financiera estalló, esta señora se quedó sin su dinero prestado de una manera (teóricamente) segura y mi amiga no sabía como explicárselo… En una opción inteligente, la empresa en la que trabaja mi amiga decidió no volver a realizar operaciones en la que hubiesen más de dos intermediarios entre el prestamista y el receptor del préstamo. Creo que esta política debería generalizarse y resultar en una norma de obligado cumplimiento que mejoraría la gestión financiera y la transparencia (de la que voy a hablar a continuación)

Otro de los problemas que tenemos en nuestro sistema financiero es que desconocemos, con frecuencia, hacia donde dirige la entidad los fondos que le dejamos. Como lo único que parece preocuparnos es el rendimiento que esta nos ofrece, nos despreocupamos del destino final de nuestros fondos. Ello puede provocar situaciones como que estemos financiando de una manera indirecta a entidades cuya actuación vaya totalmente en contra de nuestras convicciones o de aquello por lo que estamos luchando. Por ello, debemos lograr mejorar la cultura financiera y concienciar a los clientes para que exijan a sus entidades transparencia, de manera que no les dejen el dinero si estas no son capaces de explicarles cuál es el destino final del mismo o cuáles son los criterios de financiación que aplican a sus operaciones… Lograr un sistema financiero en el que se priorice el conocimiento del destino de lo prestado en lugar del rendimiento es una de las labores de cultura financiera más importantes a realizar.

Los productos derivados son otra de las cuestiones que creo habría que abordar. Se trata de productos financieros en los que no se presta a nadie, sino que se pretende asegurar un riesgo. Por ejemplo, compro dólares para dentro de tres meses fijando el precio y la cantidad comprada hoy. Cuando llega la fecha, si el precio de mercado es inferior al de compra, el vendedor ha ganado ya que puede comprar los dólares en el mercado y vendérmelos a mi más caros. Por el contrario, si el precio de mercado es inferior, soy yo el que gano pudiendo comprar los dólares y venderlos el mismo día más caros ganando una plusvalía. Con frecuencia ya no se hace ni esto. En el primer caso yo le pago al vendedor la diferencia para que tenga ya las ganancias y viceversa.

Estos productos resultan en una manera fácil de ganar dinero (si aciertas claro) y además de utilizarse para proteger un riesgo, también se hace para adquirirlo. De hecho, la negociación de esta clase de productos se ha incrementado mucho en las últimas décadas. Mi opinión es que no deberíamos prohibirlas pero sí asimilarlas a las apuestas, que fuesen las casas de apuestas quienes las gestionasen y que pagasen, consecuentemente, el impuesto sobre el juego. Esta medida incrementaría la recaudación del sector público pero, sobre todo, reduciría la utilización incorrecta de este tipo de productos.

Por último, no me resisto a añadir dos medidas de una manera telegráfica. Por un lado deberíamos acabar con los paraísos fiscales, es decir, con aquellos lugares en los que el dinero no tiene que pagar impuestos o estos son tan reducidos que impulsan a las grandes fortunas y empresas a asentarse en ellos. También creo que ante el problema de la falta de financiación a proyectos empresariales reales deberíamos subir los impuestos a la adquisición de activos financieros. Creo que la pregunta clave es ¿Por qué si compramos pan pagamos IVA pero si compramos una acción no? La adquisición de productos financieros debería ser gravada al igual que sucede con los productos de consumo. Con ello el crédito a la economía real recuperaría atractivo y se reduciría la gran cantidad de inversiones meramente financieras que se dan en la actualidad.

 

Etiquetas: , , , , ,