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Archivo de la categoría: Desarrollo económico

Una economía basada en el crecimiento, ¿funciona?

El próximo miércoles 8 de Noviembre voy a impartir una conferencia en Burgos titulada “Una economía basada en el crecimiento ¿Funciona?”

Será a las 19:30 en el aula magna de la Facultad de Teología (Martínez del Campo 10)

Estáis todos invitados, la entrada es libre.

cartel burgos 2017

 

Para más información podéis acudir a http://www.teologiaburgos.org/Noticias.aspx#119

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Publicado por en octubre 31, 2017 en Desarrollo económico

 

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Los problemas del crecimiento económico

Orientar toda nuestra economía en pos de lograr un mayor crecimiento económico tal y como sucede en la actualidad, tiene una serie de problemas que se van haciendo más y más grandes cada día.

En este breve audio de un programa de radio podéis escuchar los principales problemas de que el crecimiento económico sea el principal objetivo de nuestra sociedad a nivel local, nacional e internacional.

http://www.ivoox.com/problemas-enfocar-economia-al-crecimiento-economico-audios-mp3_rf_21539570_1.html

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Publicado por en octubre 30, 2017 en Desarrollo económico

 

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¿Podemos indentificar progreso con crecimiento económico?

Muchos identifican el crecimiento económico con el progreso. Parece que solo avanzamos si tenemos más y esto equivale siempre a estar mejor. En este breve audio podéis descubrir porqué esto no siempre es así y las dos cosas no van siempre en paralelo.

http://www.ivoox.com/crecimiento-economico-progreso-audios-mp3_rf_21539035_1.html

crecimiento económico

 
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Publicado por en octubre 19, 2017 en Desarrollo económico

 

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¿Desarrollo sostenible?

Artículo publicado en la revista “En la calle. Revista Sobre Situaciones de Riesgo Social” nº 38, Septiembre-diciembre 2017, publicado por la Coordinación estatal, Plataformas sociales Salesianas.

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 1

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 2

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 3

Desarrollo sostenible En la calle, revista salesiana pag 4

Desarrollo sostenible es una expresión muy utilizada en nuestros días. Todas las sociedades parecemos buscar este objetivo que se presenta como la meta económica más adecuada para nuestros días. Sin embargo, tal y como es entendida esta expresión habitualmente, encierra una contradicción difícilmente resoluble que hace que tengamos que replantearnos esta idea.

Las definiciones que nos da el diccionario de la real academia sobre desarrollo y sostenible nos van a ayudar a entender mejor este tema. Desarrollar es, según la Real Academia de la Lengua: “Dicho de una comunidad humana: Progresar o crecer, especialmente en el ámbito económico, social o cultural” y sostenible: “Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Tenemos pues las dos ideas básicas de un desarrollo sostenible. La primera es pensar en el progreso de la sociedad, en avanzar en un ámbito y la segunda es que este avance no suponga un agotamiento de recursos a medio o largo plazo.

Pero, ¿A qué clase de desarrollo nos referimos cuando hablamos de desarrollo sostenible? Porque el desarrollo implica una mejora, un avance, una posición mejor que la anterior. Para saber si avanzamos debemos conocer hacia donde queremos ir, solo conociendo el fin al que queremos llegar sabemos si estamos avanzando hacia él o no. Históricamente ha habido tres grandes concepciones de desarrollo que voy a describir someramente. Una es aquella que piensa que el desarrollo o el progreso se refiere sobre todo a las mejoras técnicas. Una nación o sociedad está más desarrollada cuando mayores avances tecnológicos ha logrado. En el siglo XIX esta concepción estaba muy generalizada y la confianza en la ciencia y en sus avances hacía que la concepción de desarrollo se centrase en este aspecto. La segunda tiene que ver con la justicia. Se piensa que una sociedad está más desarrollada en la medida que sus instituciones son más justas y están al servicio de las personas. Una sociedad sin pena de muerte, que respeta los derechos humanos, que organiza sus instituciones de manera justa, está más desarrollada que otra que hace exactamente lo contrario. Por último, existe una concepción de desarrollo que se identifica con una mejora económica medida como un incremento de los bienes que tenemos entre todos. Esta idea piensa que el desarrollo equivale al crecimiento económico, a producir más en un país en un año, a tener más cosas como carreteras, infraestructuras, nivel de vida, etc.

Cuando se habla de desarrollo sostenible se está considerando esta última concepción. Se está pensando en mantener un crecimiento económico que no agote los recursos necesarios para producir bienes y servicios. Se quiere, por tanto, combinar el tener más con el no agotar los recursos necesarios para la producción y lograr al mismo tiempo que no se deteriore excesivamente el medio ambiente. Sin embargo, esta concepción tiene dos grandes fallos que hacen que el concepto de desarrollo sostenible no sea viable tal y como se ha planteado hasta este momento.

Desarrollo no es crecimiento

En primer lugar debemos tener en cuenta que no es correcto identificar desarrollo con crecimiento económico. Como decía Pablo VI “El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todas las personas y a toda persona” (Populorum progressio: 14). El desarrollo no es una cuestión únicamente ligada al crecimiento económico, no nos desarrollamos solamente porque tengamos más entre todos, porque nuestras naciones o el mundo sea más rico en su conjunto, el desarrollo tiene que ver (como ya hemos visto) sobre todo con que las condiciones de vida de las personas mejoren para que todas y cada una de las personas que habitamos el planeta seamos capaces de llevar una vida digna en el entorno en el que vivimos. Esto tiene que ver desde el punto de vista económico no con tener más, sino con tener lo suficiente para vivir. Y desde la otra perspectiva, tiene que ver con lograr unos niveles de justicia y libertad superiores, que sean respetados los derechos humanos, que todos podamos acceder a una buena educación y a una sanidad que permita que superemos las enfermedades que adquirimos, etc. Solamente con esa sociedad más justa podemos mejorar a las personas que en ella habitan.

No se puede crecer ilimitadamente

Por todo ello, pensar que el desarrollo se limita al crecimiento económico es olvidar toda la dimensión de una sociedad justa que tiene este concepto. Pero además, pensar que el crecimiento económico puede ser ilimitado y sostenible es considerar que puede darse algo imposible. Porque para poder producir más y más necesitamos recursos naturales que extraemos de la tierra. Es imposible producir un bien o servicio cualquiera sin utilizar recursos naturales. Esto quiere decir que incrementar la producción año tras año precisa de la utilización de más y más recursos.

Aquellos que defienden el desarrollo sostenible afirman que esto no tiene porqué ser así. Creen que hay tres factores que pueden hacer que produzcamos más sin necesidad de utilizar más recursos naturales. El primero es los avances tecnológicos que conllevan incrementos de productividad (es decir, se puede producir lo mismo utilizando menos recursos o visto desde otro prisma, se produce más con los mismos recursos). El segundo el incremento del reciclaje y la reutilización que puede hacer que la basura generada por la sociedad se transforme en recursos para producir más bienes en el futuro. El tercero es la utilización de fuentes energéticas renovables como pueden ser el sol o el viento, de este modo podemos incrementar nuestra capacidad energética (necesaria para producir más) sin utilizar más recursos perecederos. La combinación de estos tres elementos es la que, según estas personas, va a lograr que sigamos produciendo más y más sin agotar los recursos de la tierra ya que no vamos a necesitar utilizar tantos recursos.

La confianza en que estos avances suponen la posibilidad de un crecimiento económico infinito peca de ingenua (a mi entender) por dos motivos principales. El primero es que aunque mantuviésemos el uso actual de recursos naturales anuales, este no es sostenible durante siglos y siglos sin que se agoten, ya que la tierra es limitada. El segundo y más poderoso es que, además, esto no se da. En el periodo transcurrido entre 1950 y 2010 la producción mundial por habitante casi se ha triplicado1, al mismo tiempo, la utilización de recursos naturales se multiplicó por más de cuatro2. Esto quiere decir que a pesar de los avances tecnológicos importantes que se han dado en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI y del incremento del reciclaje y de las tecnologías limpias, la utilización de recursos naturales se ha multiplicado por cuatro y las previsiones de la Agencia Europea del Medio ambiente son que este uso de recursos se duplicará de nuevo para 2050. Dicho de otra manera, a pesar de los tres factores que frenan la utilización de recursos naturales, esta crece imparablemente de modo que es imposible compatibilizar a largo plazo el crecimiento económico con la reducción de la utilización de recursos naturales.

Objetivo alternativo

Como hemos visto no parece posible que la humanidad siga teniendo más y más de una manera infinita a lo largo de los siglos venideros con una tierra que es finita y cuyos recursos tienen un límite. Por lo tanto cabe preguntarse si lo que necesitamos es seguir investigando y haciendo esfuerzos para lograr crecimiento económico sin utilizar tantos recursos, o realmente la clave está en cambiar el objetivo económico de nuestras sociedades. Desde mi punto de vista, la respuesta para hablar de desarrollo sostenible no está en buscar la sostenibilidad de un objetivo insostenible (crecer ilimitadamente, lograr tener más y más entre todos año tras año) sino de cambiar este objetivo por otro que, en su propia naturaleza, sea sostenible. Si logramos esto estamos solucionando de base el problema de la sostenibilidad, porque el propio objetivo a alcanzar es sostenible por si mismo.

Para hacerlo debemos de prescindir del crecimiento económico como objetivo económico deseable. Que crezca la producción mundial año tras año tiene una serie de problemas añadidos al ecológico que voy a resumir aquí. Por un lado, este crecimiento económico no alcanza a todos. A pesar de que logramos tener más entre todos, el número de personas que viven con menos de un 1,90$ al día sigue estando por encima de un 10% de la población mundial3 aunque esta cifra ha ido bajando en estos últimos años. Como no contamos con cifras mundiales sobre las personas que viven con menos de 3,10$ diarios (que podríamos considerar un umbral de pobreza también realista) no sabemos cuántas de quienes han dejado de ganar menos de 1,90$ diarios han salido realmente de la pobreza (es decir, ganan más de 3,10$ diarios -100 euros al mes aproximadamente-). Tenemos más entre todos, tocamos a más entre todos, pero no todos tienen lo suficiente para vivir. ¿De qué sirve tener más entre todos si sigue habiendo personas que no tienen lo suficiente para vivir? ¿Para qué queremos el crecimiento económico si no sirve para acabar con la pobreza?

La propuesta más adecuada para superar la contradicción irresoluble que supone pretender un crecimiento económico sostenible es dejar de buscar el bien agregado que supone el crecimiento económico para buscar el bien común, entendido esto como “El conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección” (Pablo VI, Encíclica Gaudium et spes, 26) . El desarrollo de una nación y de la humanidad consiste, realmente, en perseguir este objetivo del bien común, es decir, que todas y cada una de las personas que viven en la tierra logren las condiciones que les permitan desarrollarse como personas y alcanzar sus objetivos vitales de una manera sencilla y adecuada.

El bien común económico

Cabe preguntarse si tener más y más es algo que logre este bien común y como hemos visto esto no es así. Por un lado porque no todos se benefician de este crecimiento económico y no tienen un nivel de vida suficiente para ser libres y poder desarrollarse como personas, pero por otro lado porque no hace falta tener más y más para lograr el objetivo vital de desarrollarse como personas. Muchos de nosotros tenemos la experiencia de que logramos este objetivo sin necesidad de tener más y más año tras año. A partir de una cantidad que nos permita cubrir todas nuestras necesidades y una parte de nuestras apetencias y deseos, tenemos lo suficiente para lograr nuestros objetivos vitales. No necesitamos ser más ricos para alcanzar esta pretensión.

Por ello, para lograr el bien común desde el punto de vista económico no es necesario tener siempre más, para poder desarrollarse como persona, para ser libre, no hace falta una cantidad exagerada de recursos, hace falta tener lo suficiente para vivir, para llevar una vida digna en el entorno en el que nos encontramos cada uno de nosotros. ¿Cómo entendemos entonces el bien común desde el punto de vista económico? El bien común es que “todos tengan al menos lo suficiente”. Es decir, el objetivo económico que mejor se ajusta con esta concepción del bien común es lograr que todas las personas tengan al menos lo suficiente para vivir. Debemos pasar de perseguir “tener más entre todos” a perseguir que “todos tengan al menos lo suficiente”. El desarrollo no se mide entonces por tener más, porque se incremente la producción sin freno, sino porque consigamos que no hayan pobres, que los que menos tienen obtengan al menos lo suficiente.

Cabría preguntarse si este es un objetivo sostenible, si concebir el desarrollo como una sociedad en la que no existan personas necesitadas, es pretensión sostenible. La respuesta es fácil de intuir, en la medida que para tener lo suficiente no hace falta producir más y más de una manera ilimitada, el objetivo es totalmente sostenible a largo plazo. No necesitamos tener cada vez más, no precisamos utilizar más y más recursos para generar crecimiento económico, podemos vivir con una producción estable que sea suficiente para que todos cubran sus necesidades y si a esto añadimos los avances ya nombrados con anterioridad (tecnologías eficientes, reciclaje, reutilización y energías renovables) nos lleva a que no solo no tengamos que utilizar cada vez más recursos, sino que la cantidad de estos se pueda reducir año tras año. Cuando el concepto de desarrollo cambia, el apellido sostenible se hace innecesario porque el sistema por si mismo ya lo es.

Es posible

Algunos se pueden preguntar si esto es posible y la respuesta es otra vez sí. Durante siglos la producción mundial se ha mantenido estable, cuando a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX las sociedades occidentales comienzan a plantearse que deben organizar la economía de sus países para lograr el crecimiento económico, ponen los medios para ello y los resultados mundiales positivos (en este sentido) ya los he descrito aquí. Si ahora cambiamos nuestros objetivos, seguro que en un periodo más o menos largo de tiempo conseguimos encontrar los medios para lograr un sistema que permita que todos tengan lo suficiente y que no tenga problemas de sostenibilidad sino que sea sostenible por su propia naturaleza. Para ello necesitamos un cambio de mentalidad (que supone un cambio de estilos de vida entre otras cosas) y un cambio de estructuras, pero todo es ponerse manos a la obra. Es difícil (como todo lo que vale la pena en la vida) pero factible.

2Global megatrends Intensified global competition for resources (GMT 7) http://www.eea.europa.eu/soer-2015/global/competition (consultado el 19 de Abril de 2017)

 

 

 

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Qué entendemos por progreso

¿Cuál es la idea de progreso que predomina en nuestras sociedades? ¿Es la única manera de entender el progreso?

En este breve audio proveniente del programa “Misión es posible” conducido por Cristina Maestro en Radio popular de Bilbao tenéis algunas respuestas a estas preguntas

http://www.ivoox.com/que-entendemos-progreso-audios-mp3_rf_21217441_1.htmlProgreso

 
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Publicado por en octubre 2, 2017 en Desarrollo económico

 

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Los actores de la cooperación internacional al desarrollo. Una mirada ética.

Ha salido ya nuestro Cuaderno de ética en clave cotidiana número 8. En esta ocasión tratamos el tema de los agentes de la cooperación internacional al desarrollo y está escrito por Patricia Rodríguez González.

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Tenéis toda la información disponible en: http://funderetica.org/cuadernos/

y podéis descargar gratuitamente el cuaderno en: http://funderetica.org/wp-content/uploads/2017/03/eticaencooperacion8.pdf

 

 
 

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Nuestra economía necesita otra orientación

En la página 22 de la revista Alfa y Omega del jueves 12 de Enero de 2017: http://www.alfayomega.es/documentos/anteriores/1008_12-I-2017.pdf hemos publicado la crónica de la última reunión del Foro Creyente de Pensamiento Ético Económico. En ella puedes encontrar los principales puntos de la reflexión que allí realizamos, en especial, de si es necesario o no cambiar nuestro objetivo económico.

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El pasado 29 de Noviembre se reunía por segunda vez en Madrid el Foro Creyente de Pensamiento Ético Económico (FCPEE). En esta ocasión el grupo de académicos que lo componemos tratamos el tema que nos va a tener ocupados este curso: debatir sobre si la economía está orientada en la dirección correcta o precisa de un cambio de dirección para que pueda cumplir realmente su función de potenciar el bien común y estar al servicio de todas las personas. A la espera de que en nuestra reunión de primavera elaboremos unos documentos en los que nuestras reflexiones a partir del humanismo cristiano y de la Doctrina Social de la Iglesia se presenten de una manera rigurosa, voy a adelantar algunas de las cuestiones que ya hemos tratado y en las que debemos profundizar.

Toda nuestra reflexión parte de constatar que el principal objetivo económico de nuestras sociedades es el crecimiento económico. Todos los gobiernos y toda la acción económica se miran en el espejo del crecimiento. Las cosas están bien o mal hechas en economía según los resultados que se obtienen con respecto al incremento anual del PIB. Parece evidente que esto se hace así porque se piensa que el crecimiento económico no solo es siempre positivo para la población, sino que además es lo mejor que le puede pasar a cualquier sociedad. La riqueza de una sociedad se mide tan solo, en términos de producción agregada, es decir, sumando lo que tenemos cada uno de sus ciudadanos e intentando que el total sea el máximo posible.

Este es el primer elemento que estamos cuestionándonos en nuestro Foro ¿La riqueza de una sociedad es solamente medible en términos de producción agregada de bienes y servicios? ¿Puede haber una sociedad más “rica” que otra aunque sumen menos producción entre todos? Porque el tener por tener, no es un horizonte que llene a las personas. El tener es un instrumento para el ser y este es el que realmente hace “ricas” a las personas (Esta idea está reflejada en la Populorum progressio 19). Del mismo modo, considerar que el desarrollo se identifica con el crecimiento económico, es una idea reduccionista contra la que la DSI propone la idea de desarrollo integral, que va más allá de una visión exclusivamente economicista de la mejora de la población en su conjunto.

En esta reunión hubo un acuerdo generalizado en dos cuestiones que van a centrar la reflexión de este año. La primera es que pensar que la mejora de la sociedad se circunscribe al tener más, no solo es reduccionista, sino que puede llegar a ser perjudicial para la sociedad en su conjunto. Porque cuando el tener más se pone por encima de todo, se sacraliza como el objetivo prioritario de una sociedad y se le pide sacrificios a esta para lograr esa mejora económica agregada, se puede llegar a perder en humanidad, a considerar más importante el resultado económico final que a las personas que teóricamente serían sus beneficiadas. De manera que, un instrumento que puede ser útil, como es el crecimiento económico, al ponerlo por encima de todo lo demás y darle la prioridad absoluta, pasa a ser un horizonte perjudicial para la convivencia y para la libertad de muchos.

El segundo punto de acuerdo sobre el que vamos a seguir reflexionando era que no se puede medir la mejora o el bienestar de una sociedad a través de unidades de medida agregada. Es decir, no podemos ver la salud económica de un conjunto de personas sumando lo que pasa con cada una de ellas y sacando el valor agregado o la media aritmética de todos los miembros de un colectivo. Y esta no es una medida adecuada porque corre el riesgo real de priorizar a quienes más aportan y olvidar o descartar a quienes no suman, lo que produce exclusión y desdén hacia quienes no tienen nada que aportar.

En el Foro pensamos que el enfoque adecuado para ver si las políticas que se aplican son correctas o no, no es mirar por el bien agregado (la suma de bienes de cada uno) sino centrarnos en el bien común y esto implica que la mejora solamente es tal, si quienes están peor mejoran. Mirado esto desde el punto de vista exclusivamente económico sería afirmar que la economía mejora no si la renta per cápita lo hace, sino si hay menos pobres. El foco se traslada desde el valor agregado o la media hasta lo que sucede con los más desfavorecidos. Dicho de una manera sencilla, se pasaría del “tener más entre todos” al que “todos tengan al menos lo suficiente”.

Esta reflexión precisa de más debate y de aportaciones de todos los miembros del Foro, por lo que continuaremos con ella en la reunión de primavera. Esperamos, cuando esta acabe, poder ofrecer a la sociedad un documento de reflexión y debate que incida de una manera especial y profunda en estos temas. Creemos que es necesario extender esta reflexión al resto de la sociedad ofreciendo pensamiento riguroso, interdisciplinar y responsable, que estimule a repensar cómo estamos gestionando nuestros asuntos económicos para armar una economía que esté realmente al servicio de la sociedad y de todas las personas que la componen.

 

 

 

 

 

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