RSS

¿Bien común o Bien total?

18 Ene

Artículo públicado en la revista ICONO, año 117, nº 1, Enero 2016, pág: 26 y 27

Bien total bien común 1

Bien total bien común 2

Se oye hablar mucho en estos últimos tiempos del bien común. Es un concepto que parece estar otra vez de moda. Tal vez sea esa corriente económica que se denomina la “Economía del bien común” la que lo ha devuelto al lugar del que nunca debería de haber salido. Oímos este concepto en la arena política, se nombra en los debates, se habla de él con más frecuencia que hace unos años. Por ello, en estas breves líneas voy a intentar aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de bien común y en especial, qué es éste desde el punto de vista económico diferenciándolo de lo que se denomina “bien total”.

El bien común desde la Doctrina Social de la Iglesia

La Doctrina Social de la Iglesia define el bien común como: “El conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”. El bien común hace referencia, por tanto, a varios aspectos. El primero es que se refiere a la vida en sociedad. La organización social, la manera en la que nos organizamos para la convivencia mutua es la que determina el bien común. La segunda es que esta organización social se pone al servicio de las personas, se subordina a que estas puedan alcanzar, gracias a ella, su propia perfección. Dicho de otro modo, es una manera de estructurar la sociedad que ayuda a que cada uno de nosotros nos sintamos reforzados y apoyados para ser más y mejor personas.

El bien común y la economía

Dentro de nuestra organización social, también está incluida nuestra organización económica. Según esta concepción de bien común, la manera en la que organizamos nuestros dineros tiene que estar al servicio del crecimiento personal y grupal de las personas y sus asociaciones. Es decir, debemos organizar nuestra economía de modo que nos ayude y nos permita ser más y mejor personas. Esto se traduce en una economía con una vocación de apoyo a las aspiraciones humanas más profundas. Una economía al servicio de las personas que les permite, a través de proveerlas de lo necesario para vivir, hacer y ser aquello que desean. Quizá la cuestión clave dicho esto, es conocer si la economía actual está, realmente, consiguiendo y persiguiendo este objetivo, o se está centrando en otro.

La economía al servicio del bien total

Cuando analizamos la economía actual, podemos darnos cuenta que esta tiene como objetivo primordial el crecimiento económico. Este es definido como el aumento anual del Producto Interior Bruto y este es la cantidad de bienes y servicios que producimos en un país en un año. Tenemos como objetivo que crezca lo producido en nuestra región, país o en el mundo lo que, expresado de una manera sencilla, podríamos definir como “tener más entre todos”. Cabe preguntarse si este “tener más entre todos” es realmente el bien común, nos ayuda a todos y cada uno de nosotros a lograr de manera efectiva nuestra perfección. Para descubrirlo, no hay más que describir cómo se calcula. El método es sencillo, no tenemos más que sumar lo de cada uno y ver el resultado. Esto significa que quien más gana, más aporta y quien gana poco, aporta poco. Al final, si alguien no suma nada (porque no gana nada) pero los otros suman mucho, el total puede aumentar aunque haya gente que no tenga nada y se muera de necesidad y de hambre. Al bien total le da igual el reparto, no es necesario que todos tengan, lo importante es que quien sume, lo haga en una cantidad elevada para que el resultado final sea más alto. A la economía que busca el bien total no le preocupan quienes no tienen y no aportan, solo que quienes tienen suman aporten más y más para que el total aumente. Por ello, perseguir el crecimiento económico, no garantiza por si mismo que todos puedan lograr ser libres gracias a tener cubiertas sus necesidades. Hay gente que queda fuera y estos son irrelevantes para una economía que persigue el bien total.

Cómo se concreta el bien común en la economía

Por ello, el objetivo de la economía debe cambiar si queremos perseguir realmente ese bien común que anhelamos los cristianos y muchos que no lo son. Se trata de pasar del “tener más entre todos” al “tener todos al menos lo suficiente”. Es decir, el objetivo de la actividad económica debe centrarse en gestionar los recursos que tenemos en nuestro planeta para que todos tengamos al menos lo suficiente, no para que podamos producir el máximo posible. Porque si tenemos más, pero no llega a todos ¿Para qué nos sirve tener más? La prioridad debe, por tanto, cambiarse. El bien común económico debe centrarse en que lo que tenemos, esté al alcance a todos, llegue para que todos tengan lo necesario. Así lograremos realmente que cualquier persona pueda desarrollarse como tal gracias a que tiene lo suficiente para vivir y esto le sirve como soporte para hacer aquello que quiere y para ser aquello que desea. Solo persiguiendo esto, podemos poner realmente la economía al servicio de la persona.

 

 

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: