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¿Aprender a relacionarse o a entretenerse?

20 Abr

Artículo publicado en la revista ICONO, año 116, nº 4, Abril 2015, pág: 14 y 15

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Uno de los elementos básicos de las personas es que somos seres relacionales, que solo podemos entendernos a nosotros mismos en relación con los demás. No podemos pensar en nuestra manera de ser, de comportarnos, de hacer las cosas, si no lo hacemos incluyendo a los otros, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestra pareja, a nuestros amigos, a nuestra familia, a las personas con las que nos encontramos en el metro, en la parroquia, en la tienda, etc. Por ello, cuando hablamos de la educación en valores económicos para nuestros niños, debemos pensar en si los estamos educando solamente en el tener o en la relación con los otros.

Niños que parecen vivir aislados

De hecho, una de las cosas que identificamos con portarnos bien con los niños es comprarles de todo, que tengan muchas cosas. Si a esto le añadimos el carácter absorbente que tienen las nuevas tecnologías nos puede suceder lo que me pasó en una comida con mi mujer en un agradable restaurante del centro de Sevilla. Junto a nosotros se sentó una familia que venía de celebrar la primera comunión de una niña. Cuando los vimos aparecer pensamos que la tranquilidad que buscábamos quizás se iba a turbar por causa de los niños, pero lo aceptamos de buen grado. Pronto nos dimos cuenta cuán equivocados estábamos. La decena de niños que había comieron y acto seguido se pusieron a jugar cada uno con su maquinita. Los niños estaban juntos pero no se relacionaban entre ellos. Cada uno con su aparato sin accionar con su compañero. Así que todos contentos, padres e hijos entretenidos y nosotros tuvimos una comida romántica a pesar del evento familiar que se celebraba a nuestro lado.

¿Queremos que se entretengan o que aprendan a relacionarse?

Así que los regalos, los juguetes, ya no son una ocasión para la relación con el otro, sino una manera de entretenerse con algo. Esto va, en contra de nuestra propia naturaleza. Si atiborramos a los niños de cosas que los mantienen entretenidos, nos olvidamos de que lo importante en su infancia no es que se entretengan, sino que aprendan a relacionarse con los otros. Por ello, utilizar nuestro nivel económico para que tengan cosas y bienes que solo les lleven a estar entretenidos, erra en uno de los principales propósitos de la educación. El juego, el entretenimiento infantil debe ser una escusa para poder relacionarse con el otro, para aprender los conflictos que pueden surgir de cualquier relación y afrontarlos desde que se es pequeño. Por ello es necesario proporcionar a nuestros hijos oportunidades para la relación y no para que se atiborren de cosas que les sirvan para entretenerse.

Los grupos juveniles salen económicos

Los grupos juveniles juegan una labor importante en esta educación para la relación. Su precio no es excesivo (las cuotas suelen ser bastante reducidas) pero les posibilita la oportunidad de jugar, de relacionarse con otros de una manera muy educativa. Realizan actividades gratuitas en las que se lo pasan bien con otros, aprenden a divertirse sin tener que gastarse dinero, a solucionar conflictos que luego se van a encontrar en su trabajo o en su universidad, a trabajar en equipo y poner sus cualidades al servicio de un objetivo común. Aquellos que estamos en el campo de la educación de jóvenes (en la universidad), notamos la diferencia entre aquellos chavales que nos llegan provenientes de cualquier grupo juvenil sano, de aquellos que no han participado nunca de esta clase de actividades. Los primeros tienen muchos más recursos útiles para sus trabajos y para su relación que los segundos. Por ello, creo que uno de los bienes más sanos que le podemos dar a nuestros hijos es la posibilidad de relacionarse con los demás en cualquier tipo de grupo de tiempo libre.

Salir con amigos

Pero no solo es el grupo juvenil la única clase de bienes relacionales que podemos ofrecerles. También debemos de reflexionar sobre si salimos con amigos que tienen hijos de la edad de los nuestros. Si lo hacemos también estamos proporcionándoles bienes relacionales, oportunidades de pasarlo bien con otros, de divertirse con los demás, de relacionarse con los hijos de nuestros amigos. En mi grupo hemos quedado de acuerdo que cuando se juntan no deben llevar máquinas que les impidan pasarlo bien juntos. Esto les permite educarse más en las relaciones que en el entretenimiento. En este sentido, ir de vacaciones de vez en cuando con otras personas les ayuda en esta educación para la relación.

Comprar y relacionarse

Por último, creo que también hay que educar a nuestros chavales en que la compra es también una manera de relacionarse. Es decir, que la economía no es una práctica en la que la relación humana queda excluida, sino todo lo contrario. En las compraventas, en los alquileres, en la peluquería, en todas las transacciones económicas que realizamos, el componente personal, el componente de relación, tiene que ser algo habitual, algo que nos sirve para establecer una relación con la contraparte. Si los intercambios económicos se despersonalizan y pierden este componente relacional, tendemos a ver la economía como algo separado de la vida y de las personas. Invitemos a nuestros niños a que conozcan a las personas a las que les compramos algo, a que se relacionen con ellas, a que las aprecien, a que sepan que viven de lo que nosotros les pagamos. Este es un camino seguro para educarles en una economía más humana.

 

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