RSS

Educar en valores económicos

03 Sep

Artículo publicado en la revista ICONO, año 115, nº 7, Julio-Agosto 2014, pág: 12 y 13

educar en valores económicos_Página_1educar en valores económicos_Página_2

Sabemos que la educación que damos a nuestros hijos tiene mucho que ver con el ejemplo y con la transmisión no verbal de sensaciones, valores, miedos, inseguridades, maneras de hacer las cosas, etc. Se trata de todo aquello que determina nuestra manera de ser y que nosotros transmitimos y nuestros hijos interiorizan sin querer, sin que nos demos cuenta. La sociedad también actúa así sobre los niños, les transmite valores y maneras de hacer las cosas sin que esto se explicite en la escuela, sin que se perciba de una manera clara. El entorno en el que nos movemos determina que acabemos viendo algo como normal o que lo veamos como extraño. Nuestra manera de actuar viene determinada en parte por todo aquello que está alrededor nuestro y que nos encontramos en nuestro día a día.

También sucede esto con los valores económicos

Los valores económicos no son ajenos a esta realidad. Nuestros hijos están asimilando, desde bien pequeños, unos valores económicos que no son los cristianos. El “lo mío es mío y lo tuyo si puedo también”, “lo único que interesa es mi bienestar personal”, “El dinero lo mueve todo” o “la pela es la pela”, “de mayor quiero ser rico” o “lo más importante en la vida es ganar mucho dinero”, etc. Se van insertando en los pequeños sin que nos demos cuenta de cómo sucede. Sin embargo, no es solo el ambiente el que colabora en que esto sea así. Con frecuencia es nuestra propia manera de hacer las cosas, nuestro planteamiento personal o familiar a la hora de abordar momentos claves de nuestro día a día, los que refuerzan sin querer estos valores económicos en nuestros niños. Estamos tan inmersos en nuestro entorno y se ha extendido tanto (hasta en ambientes cristianos) que la economía es algo independiente de la fe que tiene su propia dinámica, que hemos descuidado esta faceta de nuestra vida y a menudo, de una manera poco consciente, colaboramos sin ser conscientes en la potenciación de valores económicos poco cristianos.

Educar en valores económicos cristianos

Por todo ello voy a comenzar en esta revista una serie de artículos que pretende ser un motivo de reflexión para aquellos que tenemos niños para educar y para aquellos que no los tienen pero quieren reflexionar sobre su día a día económico. En ellos quiero descubrir cómo los valores económicos egoístas nos han impregnado de tal manera que no somos conscientes de nuestra colaboración en la difusión de los mismos. Y todo ello desde el convencimiento de que vivir desde una economía altruista, desde una economía del don, nos hace más felices, nos ayuda a lograr nuestras metas (si esta no es la de enriquecerse, claro está) y nos facilita vivir en el amor y en la solidaridad y construir un mundo más humano.

¿Aprender para ganar?

Y para comenzar la serie, creo que vale la pena que reflexionemos sobre algo que decimos a nuestros hijos con demasiada frecuencia, sin darnos cuenta de la carga de profundidad que contienen nuestras palabras: “Tienes que estudiar mucho porque así podrás tener un buen trabajo y ganar mucho dinero en el futuro”. Las maneras de expresar esto mismo son múltiples pero ¿Quién de nosotros no ha transmitido este mensaje a sus hijos en alguna ocasión? Y lo hacemos porque esta afirmación tiene una parte de verdad: nuestros hijos tendrán que realizar una labor que les permita lograr unos ingresos suficientes para vivir. Sin embargo, cuando les insistimos en este tema, les decimos que la importancia del estudio, del esfuerzo, ser reduce a su capacidad para generar más pronto o más tarde ingresos y si son estos elevados, mejor.

Con esto estamos potenciando un mensaje equivocado: que todo hay que medirlo por su capacidad para ganar dinero. Les estamos diciendo que al final, lo importante en esta vida es tener más y que el estudio es solo un medio para lograrlo. Las actividades extra-escolares, aquello que no sea adquirir conocimientos útiles para encontrar un trabajo bien remunerado, aparece entonces como inútil, como secundario… Acudir a un grupo juvenil, pasar la tarde con los amigos, aburrirse en casa de vez en cuando, preparar una obra de teatro con los amigos, ir a jugar a cualquier deporte o practicarlo con asiduidad, tocar la guitarra, etc. Son todo actividades que tienen que estar en un segundo plano porque lo importante es adquirir conocimientos, sacar buenas notas, ser los mejores para tener empleos mejor remunerados. Por ello creo que la próxima vez que les digamos a nuestros hijos que tienen que estudiar y sacar buenas notas (creo que hay que hacerlo), debemos insistir en que es para que sean mejores personas, para que luego puedan aportar sus conocimientos a la sociedad, para encontrar un trabajo que les satisfaga, para ser más felices… y que reflexionemos sobre todas aquellas actividades que no les llevan a sacar mejores notas, pero que van a ser buenas para ellos en un futuro. No tienen por qué dejarse a un lado o ser secundarias, tienen su importancia en la educación de los niños aunque esta no sea económica y hay que potenciarlas también.

 

Etiquetas: , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: