RSS

Hacia otra tipología de empresa

21 Jun

Artículo publicado en el Noticias Obreras, Nº 1.548, Junio 2013, Pág: 12 y 13

Otra tipología de empresa 1Otra tipología de empresa 2

Quiero comenzar este artículo con una diferenciación que escuché el pasado domingo a un empresario de la Comunidad Valenciana cuando se dirigía a nuevos licenciados de Administración y Dirección de Empresas de mi Universidad. Distinguió entre especulador y empresario, según él, el primero es aquel que solamente busca su propio beneficio y quiere lograrlo de la manera más rápida posible. El segundo, es aquel que le preocupan también sus trabajadores, el desarrollo del lugar en el que tiene la empresa, cubrir las expectativas del cliente, etc. Independientemente del rigor de la idea y de la oportunidad del lugar y del momento en el que se expuso esta reflexión (que creo que la tenía), me sirve para reflejar una cuestión que creo es importante resaltar antes de entrar en el corazón del artículo: existen empresas y empresarios que no solamente piensan en el margen de beneficios. Esto es una realidad que tenemos a nuestro alrededor aunque, con frecuencia, no sean estas las empresas que más llamen la atención o que más se vean reflejadas en los medios de comunicación.

De esto vamos a hablar en este artículo, cómo lograr un tipo de empresa que, teniendo que ser rentable para garantizar su sostenibilidad, se preocupa por objetivos que van más allá del estrictamente financiero. Para analizar la manera en la que esto se consigue, hay que hablar, por un lado, de la cultura empresarial y de los trabajadores y, por otro, de una legislación que articule un marco de actuación favorable a este tipo de empresas.

En primer lugar hay que cambiar el objetivo perseguido para, frente al puramente crematístico del beneficio, combinar un conjunto de fines diferentes que pueden resumirse en los siguientes:

  1. Lograr que el producto de la empresa (sea bien o servicio), sea una aportación válida para la mejora de la sociedad y se pueda apreciar como tal por aquellos que lo compran.

  2. Lograr que la empresa sea un espacio de realización de los trabajadores en el que estos puedan aportar algo positivo al colectivo gracias a su trabajo en común. Para ello hay que facilitar que los empleados tengan unos ingresos suficientes para que ellos y sus familias vivan con dignidad y lograr que su labor sea una manera de perfeccionamiento y de maduración personal.

  3. Colaborar en la mejora del entorno social y medioambiental utilizando sistemas de producción ecológicos y promocionando el desarrollo del área en la que se localice su actividad.

  4. Remunerar a los propietarios que han arriesgado su dinero para poder realizar esta actividad. La labor del accionista es importante ya que sin su intervención, su inversión, su trabajo y su asunción de riesgos difícilmente puede desarrollarse todo lo demás.

Para que estos objetivos se alcancen se precisa, por un lado, un estilo de liderazgo por parte de los gestores que apunte hacia una dirección por valores más que hacia una dirección por objetivos o exclusivamente jerárquica. Este manera de dirigir implica lograr la participación de todos los trabajadores en las decisiones relacionadas con su labor y en la consecución de los otros objetivos societarios.

Por otro lado una estructura salarial justa y flexible que, en primer lugar, evite las excesivas diferencias entre los salarios superiores y los inferiores. En segundo lugar, sería conveniente cambiar la estructura de salarios para que estos, de una manera generalizada, se incrementasen automáticamente cuando la empresa tiene beneficios (de manera que estos también repercutiesen en los asalariados) y se redujesen cuando la empresa fuese peor. Para que esta flexibilización fuese realizable, todos tendrían que tener una información veraz sobre los beneficios anuales de la empresa que evitase susceptibilidades o posibles engaños.

En este sentido, para garantizar esto último, habría que articular sistemas que reconociesen el acceso a la propiedad por el trabajo (tal y como contempla la Doctrina Social de la Iglesia). Las sociedades mercantiles solo contemplan la propiedad de la empresa a través del dinero, de hecho, en algunas de ellas, los propietarios ofrecen a los trabajadores que llevan muchos años o que alcanzan unos determinados puestos directivos o de responsabilidad, la posibilidad de entrar en la propiedad de la empresa a través de la compra de acciones. Ahora bien ¿Por qué no se puede llegar a esta por el simple hecho del trabajo aportado? Cuando una persona lleva trabajando varios años en una empresa, esta está donde está gracias a su trabajo, por ello, es normal que el trabajador pueda sentirla como suya. Regular el acceso a la propiedad por el trabajo sería algo deseable para favorecer la estructura empresarial.

En esencia, deberíamos cambiar el sistema de la empresa desde un modelo de confrontación, en el que los intereses de los trabajadores están enfrentados a los intereses de los socios capitalistas, a un modelo de concertación o cooperación, en el que el interés del mantenimiento de la empresa y de su buen funcionamiento, es común a todos debido a que todos ganan con él.

Los aspectos abordados hasta aquí tienen que ver con la cultura empresarial de directivos y trabajadores. Ahora bien, como ya he comentado, para hacer efectivo este cambio de mentalidad y que sea fácil realizarlo, se precisa que la sociedad en su conjunto establezca cauces sencillos que favorezcan tomar este camino. Para ello, el Estado tiene que cambiar su legislación en la dirección que ya he indicado, pero no únicamente a través de estas medidas.

Deberíamos existir un apoyo real a aquellas empresas que tienen un compromiso social tanto por un cambio de sus objetivos como por unos estilos de dirección diferente. Lograr esto se puede hacer a través de facilidades fiscales a este tipo de empresas (lo que les permitiría reducir sus costes y ser más competitivas que aquellas que no tienen un planteamiento social), estableciendo canales para que el comprador pueda incorporar el criterio de los objetivos sociales de la empresa a la hora de efectuar su compra o estableciéndolas como prioritarias en las condiciones para la contratación pública.

 
1 comentario

Publicado por en junio 21, 2013 en trabajo

 

Etiquetas: , , , , ,

Una respuesta a “Hacia otra tipología de empresa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: