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Resultados de la búsqueda de ‘amar a dos amos’

Amar a dos amos

Cuando se ansía tener más y se ama esto sobre todas las cosas, el dinero se convierte en un Dios que es incompatible con el verdadero Dios.

 
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Publicado por en diciembre 26, 2019 en Blog Vida Nueva

 

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8.- Ser como niños

“Ser como niños. Espiritualidad para todos” no es un libro de espiritualidad al uso. Soy un economista quien lo escribe y por ello no pretendo sentar cátedra ni realizar un tratado teológico, sino tan solo compartir mi experiencia espiritual.

Y lo hago desde el convencimiento de que para poder escuchar al espíritu que anida en cada uno de nosotros, para que nuestro verdadero yo surja de nuestro interior y se dé a quienes están alrededor nuestro, necesitamos recuperar las cualidades del niño que fuimos.

Porque vivir desde el espíritu no es algo que necesite de muchos esfuerzos, de muchos estudios o de largos años de disciplina, es algo que está al alcance de todos si sabemos recuperar eso que ya hemos tenido y que muchas veces perdimos al hacernos mayores: ser como un niño

Aquí os presento el índice del libro:

1.- Introducción: Qué es la espiritualidad

2.- Ser como niños: 1. Dejad que los niños se acerquen a mí/ 2. No somos dioses: cultivemos la humildad/ 3. Acoger más que condenar/ 4. Vivir como si no hubiese mañana/ 5. Confiar/ 6. Estar a la escucha/ 7. Mirarse con buen humor y reírse de uno mismo/ 8. Ser creativos/ 9. ¿Ser como niños para vivir en el Espíritu?

3.- La vida es camino: 1. Caminar para vivir/ 2. Ganar la vida/ 3. Amar nuestras sombras/ 4. La fortaleza de la debilidad/ 5. Descentrarse/ 6. Aspirar a todo/ 7. Un yugo suave y una carga ligera

4.- Las sendas de la espiritualidad: 1. El Espíritu está nuestro interior/ 2. El silencio/ 3. Perseverancia y disponibilidad/ 4. Espíritu de amor/ 5. Los frutos de la vida en el Espíritu

Si quieres comprar el libro te lo ponemos fácil dándote varias alternativas:

1.- Cómpralo en la librería más cercana a tu casa, si es pequeña y con un trato cercano, mejor que mejor. Tiene buena distribución, lo tendrán pronto en la tienda.

2.- Si vives en Almàssera o cerca lo tienen ya en La Llapisera, pídeselo a Jaume y si lo quieres firmado, él me avisa y te lo dedico. Tfno: 961858784. Email: lallapissera@gmail.com

3.- Si prefieres comprarlo directamente a la editorial, puedes hacerlo en: https://es.ppc-editorial.com/libro/ser-como-ninos (encontrarás ahí otros)

 

Trabajo y relación en el siglo XXI

Os invito a la conversación que vamos a tener el próximo domingo 12 de Abril entre las 18:00 y las 19:00. Os recuerdo que no es necesario que hayáis venido a las anteriores para asistir a esta. Ni tampoco que volváis a participar en otra futura. Podéis incorporaros a la que queráis sin necesidad de presentaros ni de cumplir ningún requisito. Es entrada libre y podéis invitar a quien queráis.

Esta vez vamos a hablar del trabajo remunerado, algo que nos afecta a todos, y de cómo las tecnologías y los sistemas de producción y comercialización le afectan en este siglo XXI.

El enlace de las conversaciones de domingo es: https://eu.bbcollab.com/guest/48b289d30a1741f7b177fd0c9fbf19f4

Aquí tenéis el breve artículo por si queréis preparar la conversación o no vais a venir.

Trabajo y relación en el siglo XXI

En esta ocasión vamos a realizar una breve reflexión sobre las transformaciones en el mundo del trabajo y en el funcionamiento de las empresas en el principio de un siglo en el que siguen dándose nuevas tecnologías que permiten automatizar muchos procesos productivos, de comercialización y de comunicación. Porque el avance tecnológico no es nuevo y la sustitución de determinados empleos por la utilización de máquinas lleva dándose desde hace al menos dos siglos. Este proceso no llega solo, sino que con frecuencia viene acompañado de cambios en la organización empresarial, en el proceso productivo o de comercialización, que refuerzan el efecto negativo sobre el empleo que tienen los avances tecnológicos.

Hasta el momento, la reducción de determinados empleos por la mecanización, especialmente en el sector industrial, ha venido acompañada por la creación de empleos en otros sectores, que no solo han compensado la reducción causada por los avances tecnológicos, sino que los han compensado con creces dándose una creación neta de empleo. Esto ha supuesto, históricamente, que se han reducido trabajos repetitivos, poco especializados, en los que la capacidad de mejora o de superación de las personas que los realizaban estaba limitada y que estaban escasamente pagados, por otros más cualificados, mejor remunerados y en los que las personas podían verse más estimuladas.

Al mismo tiempo, el crecimiento del tamaño de las empresas potenciado por estas tecnologías y por estos nuevos sistemas de producción y comercialización derivó en un incremento importante de los trabajadores por cuenta ajena. Aquellos que trabajaban para sí mismo en pequeños talleres, en sus propios negocios, se redujeron paulatinamente en un proceso que no ha cesado. Sirva como ejemplo que entre 2002 y 2020 el porcentaje de asalariados en España ha pasado de ser un 80,71% a un 84,37% y esto a pesar de la fuerte campaña de promoción que ha experimentado el emprendedurismo en estos últimos años.

Este trasvase que durante muchos años ha resultado positivo debido a que las empresas podían garantizar un trabajo estable, un salario superior, una seguridad social que mejoraba la conseguida si se trabajaba por cuenta propia y unas condiciones de trabajo menos gravosos para la salud de las personas, parece que no se está dando en estos momentos. Una parte importante de los nuevos trabajos que se están creando son menos cualificados, más precarios, con unos salarios inferiores, menos motivadores porque no necesitan una alta cualificación y con una presión para alcanzar la productividad necesaria que los convierte en poco estimulantes para quienes los tienen.

El hecho de que muchas empresas se estructuren de modo que estandarizan los puestos de trabajo al extremo para lograr que cualquiera los pueda realizar sin ninguna formación y que sea fácil sustituir a cualquier empleado con rapidez (es el modelo que introdujeron las cadenas de restaurantes de comida rápida y que se ha extendido también a otros sectores) no hace más que colaborar en que estos nuevos puestos tengan menor calidad que aquellos a los que sustituyen. Podemos encontrarnos en el primer momento de la historia en el que los avances tecnológicos no están creando unos mejores empleos, sino que están empeorándolos.

Esto se da, también, porque las tecnologías no solo están sustituyendo empleos que eran mecánicos, repetitivos y poco estimulantes, sino que está sustituyendo empleos en los que el componente relacional y la cualificación de la persona que los realizaba eran elementos clave. Esto se está dando en la producción y comercialización de muchos productos y como ya hemos dicho, no depende solamente de la tecnología, sino también de los sistemas de organización empresarial y de las maneras de vender.

El modelo tradicional se basaba en la relación y en la confianza. La imposibilidad de saber sobre todos los temas y de controlar todas las cuestiones a las que tenemos que hacer frente en nuestro día a día, hacía que depositásemos nuestra confianza en el dependiente de una tienda, en la directora de nuestra oficina bancaria, en el profesor de nuestros hijos, en la técnico que nos reparaba nuestro automóvil o el electrodoméstico que se nos había estropeado, en el camarero del restaurante o del bar al que vamos a tomarnos algo, o en la tendera del mercado semanal de nuestra localidad. El intercambio económico conllevaba una relación con otras personas que sabían más que nosotros sobre sus mercancías o servicios y en las que confiábamos para que nos aconsejasen cuál era la mejor opción para nosotros.

Sin embargo hoy, somos nosotros los responsables de buscar la información y conseguirla por nuestros propios medios. No solo en los supermercados en los que solo nos relacionamos con los estantes para escoger aquello que creemos que ajusta mejor con lo que necesitamos, sino también en otra clase de negocios en los que tenemos que buscar nuestra propia información para saber qué comprar o qué no comprar. La situación tranquila que teníamos con anterioridad en la que la confianza en los otros nos permitía utilizar nuestro tiempo para disfrutar de nuestras aficiones, del descanso o de cualquier otra actividad placentera porque no nos preocupaban estos temas sabiendo que alguien ya nos daría la información, se convierte en necesidad de tiempo para informarnos por nosotros mismos, para realizar las gestiones que antes realizaban en las empresas a las que le comprábamos, para buscar productos en unas pantallas que tienen una capacidad de exposición a la vista mucho más limitada que la estantería de cualquier tienda, para hablar con máquinas que no nos entienden y que retrasan que podamos hablar con quien nos puede solucionar el asunto por el que llamamos por teléfono, etc.

Una de las claves de la información es que desconfiamos en unas empresas de las que pensamos que solo pretenden ganar más dinero con nosotros y no establecer una relación de mutualidad en la que ambos ganamos. Por ello es mejor buscar la información por nuestra cuenta para evitar ser engañados. Desconfiamos de quien dice ser egoísta, de quien solamente piensa en sí mismo. La actividad económica se despersonaliza, ya no hace falta relacionarse con otras personas, las máquinas son más útiles ahora, porque ya no precisamos de asesoramiento, del otro que me ayuda. El “hágaselo usted mismo” del que hablábamos en la anterior sesión también se traduce en “infórmese usted mismo”. Así, el trabajo cualificado de quien atiende al cliente, de quien conoce para ayudar, ya no es necesario, la tecnología lo puede sustituir.

No voy a insistir aquí sobre los ahorros de costes que esto puede suponer y como esto repercute en un incremento de los márgenes de beneficio para los propietarios o en la posibilidad de poner el bien más barato manteniendo los beneficios y así poder incrementar las ventas. Pero sí que quiero remarcar que el intercambio económico deja de vivirse como una excusa para la relación, como un momento de la vida en el que converso con otra persona, en el que confío en ella, en el que, a fin de cuentas, vivo. Porque la vida se compone de relaciones, unas más profundas, otras menos, pero somos seres relacionales y una vida plena está basada, precisamente, en esto, en convivir, de estar con otros, en relacionarse con los demás.

Si miramos todo esto desde la lógica del crecimiento económico, de la legitimidad de la búsqueda de beneficios por parte de las empresas o del máximo bienestar por parte del consumidor, todo parece lógico e inexorable (si no tienes en cuenta, claro está, que el consumidor es a su vez el asalariado y sin una remuneración suficiente difícilmente va a poder comprar algo). Por ello tenemos que cambiar la mirada. ¿Qué es lo importante de las empresas, del sistema productivo? ¿Qué nos lleve a tener más entre todos? ¿O que nos permita a todos vivir dignamente en él? ¿O que nos dé unos servicios buenos para cubrir nuestras necesidades? ¿O que potencie y mejore la sociedad en la que se asienta? Solo un cambio de mirada nos puede llevar a plantearnos otras maneras de organizar nuestra economía.

Creo que hay un hueco importante de mercado para aquellas empresas que se basen en la confianza y en relacionarse con sus clientes, para aquellos que vivan su labor empresarial como una manera de colaborar con aquellos que les compran sus servicios o productos. Pero no solo esto, creo que debemos pensar qué clase de sociedad queremos y qué clase de empresas preferimos. Por poner un ejemplo, ¿preferimos ponernos la gasolina nosotros mismos para ahorrarnos unos céntimos (no siempre se ahorran) y que así los dueños tengan un margen de beneficios mayor? ¿O preferimos que nos pongan la gasolina sabiendo que así se está creando empleo y que no tenemos que ensuciarnos las manos ni estar haciendo esa labor?

Podría hacer muchas más preguntas, pero este elemento social de los negocios es una cuestión sobre la que tenemos que preguntarnos. Porque solo a partir de la pretensión de potenciar a aquellas empresas que tienen un planteamiento no centrado en exclusividad en el beneficio, podremos comenzar a pensar en medidas para hacerlo. Muchas de ellas ya las hemos nombrado aquí, pero van desde la transparencia, el consumo responsable, la discriminación fiscal, criterios sociales en las compras públicas, el cambio de planteamiento empresarial, etc.

 
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Publicado por en abril 10, 2020 en Actualidad económica, trabajo

 

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Los mejores de 2019

Durante este año he mantenido una serie de entradas para este blog que versaban sobre cinco temas:

1.- Biblia y economía

2.- Economía y Doctrina Social de la Iglesia

3.- Temas actuales de economía

4.- Breves relatos sobre temas económicos

5.- El espíritu del economicismo y la transcendencia

Aquí os pongo el enlace directo a todos ellos para quienes os interese leerlos o tenerlos recopilados por temas:

1.- Biblia y economía

El pan nuestro de cada día

Guardar y cultivar nuestro Jardín

Bienestar y esclavitud frente a libertad y confianza

Amar a dos amos

¿Qué nos da seguridad?

2.- Economía y Doctrina Social de la Iglesia

El bien común

El crecimiento económico y la DSI

Qué es la solidaridad

Ser solidario es algo más

3.- Temas actuales de economía

Comprar sin relacionarse con el otro

Hágaselo usted mismo

Economía ¿Competimos o cooperamos?

El Black Friday y el cambio climático

El cambio climático es una cuestión económica

4.- Breves relatos sobre temas económicos

Aquel viaje tan maravilloso

En el templo (centro) comercial

Vamos de compras

Compro, luego soy

5.- El espíritu del economicismo y la transcendencia

El espíritu del economicismo

El economicismo, una nueva religión

 
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Publicado por en enero 6, 2020 en Blog Vida Nueva

 

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La economía de Francisco

Los próximos 26, 27 y 28 de Marzo de 2020 tendrá lugar en Asís un encuentro promovido por el Obispo de Roma Francisco titulado “La economía de Francisco”

En él se juntarán jóvenes de hasta 35 años de todos los continentes para conversar sobre cómo construir una economía al servicio de las personas.

Ya han confirmado su asistencia algunos ponentes como el premio nóbel de economía Amartya Sen, el premio nóbel de la paz Muhammad Yunus, los economistas Jeffrey Sachs, Stefano Zamagni, Bruno Frey y Kate Raworth entre otros.

Aquellos jóvenes que quieran asistir deben inscribirse antes de finales del mes de septiembre en https://francescoeconomy.org/attendance/

En Septiembre presentaremos este encuentro en Madrid en el marco del curso sobre Economía Civil que se celebrará los días 4 y 5 de Septiembre

Estáis todos invitados a difundir el evento a aquellos que creáis que puede interesarles.

Aquí tenéis una carta de invitación para ayudar en la difusión del encuentro:

Queridos amigos:

El Papa Francisco ha convocado en Asís (Italia) del 26 al 28 de marzo de 2020 a jóvenes economistas, emprendedores y change-makers de todo el mundo, para iniciar con ellos un proceso de cambio global de modo que la economía de hoy y de mañana sea más justa, inclusiva y sostenible, sin dejar a nadie atrás.

La complejidad de los problemas del mundo actual, desde la protección del medio ambiente hasta la justicia para los pobres, necesita de un compromiso valiente para repensar los paradigmas económicos de nuestro tiempo o, como dice el Papa en su invitación, “un pacto para cambiar la economía actual y darle un alma a la economía de mañana”.

Los destinatarios del evento son jóvenes de hasta 35 años de edad activos en los siguientes ámbitos:

  • Investigación en disciplinas económicas: jóvenes graduados, estudiantes de master, estudiantes de escuelas de doctorado, jóvenes investigadores.
  • Empresa: empresarios, emprendedores y altos directivos.
  • Otros change-makers: promotores de actividades al servicio del bien común y de una economía justa, sostenible e inclusiva.

Dado que las plazas son limitadas, la participación está sujeta a una selección previa por parte de un comité científico. El plazo para presentar las candidaturas ya está abierto y se cerrará el 30 de septiembre de 2019, momento en el que se evaluarán las mismas y se confirmará la participación. Las candidaturas deben presentarse online en https://francescoeconomy.org y en el mismo formulario se puede solicitar ayuda para cubrir los gastos de participación.

El programa se anunciará próximamente. En nombre del Papa se está invitando a relevantes economistas y empresarios que contribuyan a dar a los jóvenes lo mejor del pensamiento y de la práctica económica mundial desde el punto de vista de los valores de la “Economy of Francesco”. A los nombres de Amartya Sen, Muhammad Yunus, Jeffrey Sachs o Vandana Shiva, que ya han confirmado su presencia, se añadirán próximamente otros.

Os pedimos que colaboréis con nosotros en la difusión del evento entre los posibles destinatarios, así como entre posibles patrocinadores de las ayudas que se concederán a jóvenes, sobre todo de los continentes más lejanos, para cubrir sus gastos de participación.

En España trataremos de organizar algunos eventos nacionales preparatorios del evento internacional de Asís, de los que os iremos informando. Agradecemos también la posibilidad de presentar el evento de Asís en el curso sobre economía civil que se realizará en la Fundación Pablo VI (Madrid) los días 4 y 5 de septiembre de 2019 y que sin duda será un importante momento de intercambio, dada la proximidad temática de ambas iniciativas. La inscripción en este evento debe realizarse online a través del siguiente enlace: https://www.fpablovi.org/index.php/curso-2019-dsi. Para más información, se puede visitar la página: https://enriquelluchfrechina.wordpress.com/2019/06/04/la-economia-civil-una-economia-para-las-personas/.

Os enviamos un cordial saludo. Hasta pronto.

 
 

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“No puedes servir a Dios y al dinero.” ¿Es imaginable una economia según el evangelio?

Aquí tenéis el texto del taller que hice los días 29 y 30 de Diciembre en el encuentro de Taizé en Madrid

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LA DENUNCIA: NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO

  • Nadie puede estar al servicio de dos amos, pues o odia a uno y ama al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No podéis estar al servicio de Dios y el Dinero” (Mt. 6, 24)

  • ES ESTA UNA AFIRMACIÓN FUERTE. JESÚS NO contrapone SERVIR A ROMA Y A DIOS (POR EJEMPLO) SINO QUE CONTRAPONE EL DINERO Y A DIOS

  • Y JESÚS NO ES EL PRIMERO EN DENUNCIAR EL AFÁN DE TENER MÁS RIQUEZAS. YA QUE ESTA DENUNCIA TIENE UNAS RAICES BÍBLICAS PROFUNDAS

  • eL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO YA DENUNCIA como es difícil AMAR EL DINERO Y AMAR A DIOS AL MISMO TIEMPO “Quien ama el oro no escapará sin pecado, quien ama el lucro en él se extraviará.” (Eclo 31,5)

  • LOS EVANGELIOS CONDENAN EN VARIOS LUGARES EL AFÁN DE RIQUEZAS “Guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes” (Lc. 12, 15), “Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas” (Mc. 10, 23), “No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban” (Mt. 6, 19)
  • SAN PABLO LLEGA A AFIRMAR QUE:Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores” (TIM 6, 9-10)
  • los santos padres insisteN TAMBIÉN en esta idea “el amor que el usurero profesa al dinero es mucho más grave que EL amor carnal más desordenado” Juan Crisóstomo, en su homilía sobre la carta tito
  • EL AFÁN DE TENER MÁS DESHUMANIZA A QUIEN LO SIENTE. LAS PERSONAS AVARICIOSAS VEN AL OTRO COMO UN INSTRUMENTO, COMO ALGUIEN QUE LES PUEDE AYUDAR O IMPEDIR SU PRINCIPAL OBJETIVO, TENER MÁS.

  • PARA LA PERSONA AVARICIOSA LOS OTROS DEJAN DE SER UN FIN EN SI MISMO PARA PASAR A SER UN INSTRUMENTO MÁS DE POSIBLE ENRIQUECIMIENTO.

  • Y ESTO VA EN CONTRA DEL AMOR A DIOS, PORQUE ESTE SE CONCRETA EN EL AMOR AL OTRO, EN LA PRIORIDAD DEL PRÓJIMO. SIN EMBARGO EL AMOR A TENER MÁS, EL ANSIA DE RIQUEZAS, NOS IMPOSIBILITA PARA AMAR A LAS PERSONAS

  • VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD QUE SE CENTRA EN EL AFÁN DE TENER MÁS, QUE PERSIGUE COMO PRINCIPAL OBJETIVO EL CRECIMIENTO ECONÓMICO QUE NO ES OTRA COSA QUE QUERER QUE NUESTRO PAÍS TENGA SIEMPRE MÁS Y MÁS.

  • LA ECONOMÍA TIENE UN PAPEL PRINCIPAL EN NUESTRA SOCIEDAD, LA RIQUEZA AGREGADA ES EL NORTE QUE GUÍA NUESTRA ACTUACIÓN. LO PRINCIPAL NO SON LAS PERSONAS, SINO EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.

  • LA ECONOMÍA SE CONVIERTE ASÍ EN UNA NUEVA RELIGIÓN O EN UNA IDEOLOGÍA (QUE COMO AFIRMA JORDAN B. PETERSON ES UNA RELIGIÓN DEGENERADA)

  • EL TEÓLOGO HARVEY COX CONSTATA COMO AL MERCADO SE LE RECONOCEN LOS TRES ATRIBUTOS DIVINOS HABITUALES, LA OMNISCIENCIA, LA OMNIPRESENCIA Y LA OMNIPOTENCIA Y COMO LA ECONOMÍA TIENE UN LENGUAJE SIMILAR AL TEOLÓGICO.

  • LAS HIPOTÉTICAS LEYES DEL MERCADO PARECEN ESTAR POR ENCIMA DE NOSOTROS DE MODO QUE NO SOLO SIRVEN PARA TODA ACTIVIDAD HUMANA (SON OMNIPRESENTES) SINO QUE SON INFALIBLES EN TODOS LOS CAMPOS (OMNISCIENCIA) Y QUIEN NO SIGUE SUS DICTADOS VA A SER CASTIGADO POR ELLAS (OMNIPOTENCIA)

  • LOS EVANGELIOS DENUNCIAN UN AFÁN DE RIQUEZAS QUE DESHUMANIZA A QUIENES LO SIGUEN Y QUE CUANDO SE UTILIZA PARA CONSTRUIR TODO UN SISTEMA ECONÓMICO SE CONVIERTE EN UNA IDOLATRÍA, LA IDOLATRÍA DEL MERCADO COMO LA LLAMABA JUAN PABLO II, O LA IDOLATRÍA DEL DINERO COMO LA LLAMA FRANCISCO.

  • PERO ¿TIENE EL CRISTIANISMO ALGO QUE DECIR ANTE ESTO? ¿TENEMOS UNA BUENA NOTICIA QUE DAR A LA ECONOMÍA? ¿PODEMOS DAR UNA ESPERANZA A LA SOCIEDAD DE QUE PUEDE EXISTIR UNA ECONOMÍA MÁS HUMANA?

  • LA RESPUESTA ES SÍ, TENEMOS UNA BUENA NOTICIA PARA LA ECONOMÍA QUE VOY A INTENTAR DESCRIBIR EN LOS SIGUIENTES MINUTOS

  • PARADA PARA LA REFLEXIÓN. COMENTAR EN PEQUEÑOS GRUPOS QUÉ OS PARECE ESTA IDEA INICIAL ¿CREÉIS QUE la economía se está entendiendo como una religión? ¿Que el mundo se mueve por la economía? ¿Constatáis que cuando el tener más es lo más importante las personas quedan a un lado? Comentar ejemplos que conozcáis.

El evangelio es una buena noticia para la economía.
  • LA ECONOMÍA PUEDE VIVIRSE EN CLAVE HUMANA. ES POSIBLE INTRODUCIR EL AMOR EN LA ECONOMÍA Y NO SOLO ES POSIBLE, SINO DESEABLE PARA QUE ESTA CUMPLA MEJOR SU FUNCIÓN.

  • “EN LAS RELACIONES MERCANTILES EL PRINCIPIO DE GRATUIDAD Y LA LÓGICA DEL DON, COMO EXPRESIONES DE FRATERNIDAD, PUEDEN Y DEBEN TENER ESPACIO EN LA ACTIVIDAD ECONÓMICA ORDINARIA. ESTO ES UNA EXIGENCIA DEL HOMBRE EN EL MOMENTO ACTUAL, PERO TAMBIÉN DE LA RAZÓN ECONÓMICA MISMA. UNA EXIGENCIA DE LA CARIDAD Y DE LA VERDAD AL MISMO TIEMPO.” (CIV 36)

  • LO PRIMERO ES SER CONSCIENTES DE QUE LA ECONOMÍA SE PUEDE PONER AL SERVICIO DE LAS PERSONAS Y NO ES NECESARIO QUE SEA AL CONTRARIO.

  • HAY QUE RECUPERAR LA VOCACIÓN DE SERVICIO DE LOS ECONOMISTAS Y LA ECONOMÍA. LA ECONOMÍA NO ES UNA IDEOLOGÍA O UNA RELIGIÓN QUE ESTÁ POR ENCIMA DE LA HUMANIDAD Y A LA QUE ESTA TIENE QUE PLEGARSE PARA ADAPTARSE A SUS LEYES.

  • LA ECONOMÍA PUEDE Y DEBE ESTAR EN UN SEGUNDO LUGAR, EN UN LUGAR DE SERVICIO, PARA ASÍ REFORZAR A LAS PERSONAS Y QUE ESTAS PUEDAN TENER LO SUFICIENTE PARA VIVIR DIGNAMENTE

  • LA CLAVE PARA HACERLO LA TENEMOS EN EL MENSAJE CONÓMICO DEL PADRE NUESTRO. EN ÉL LA ECONOMÍA NO BUSCA TENER MÁS ENTRE TODOS, ENRIQUECERSE SINO “DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA”

  • ESTO ES UNA MANERA POÉTICA DE DECIR QUE LA ECONOMÍA DEBE ESTAR AL SERVICIO DE TENER LO SUFICIENTE PARA VIVIR

  • LA BUENA NOTICIA DEL EVANGELIO NOS DA ESTA PISTA, EL OBJETIVO DE LA ECONOMÍA A NIVEL PERSONAL Y A NIVEL COMUNITARIO ES TENER LO SUFICIENTE.

  • CONFORMARNOS CON LO QUE NECESITAMOS ES PONER LA ECONOMÍA AL SERVICIO DE LA PERSONA. LA ECONOMÍA NOS DA LA BASE MATERIAL NECESARIA PARA QUE PODAMOS SER MÁS HUMANOS, PARA QUE PODAMOS VIVIR CON DIGNIDAD.

  • CAMBIAR ESTE OBJETIVO NOS PERMITE TAMBIÉN QUE LA ECONOMÍA CUIDE LA CREACIÓN Y NO QUE LA EXPLOTE. LA NATURALEZA NO SOLO ESTÁ A NUESTRO SERVICIO, SINO QUE nosotros somos responsables de ella. Debemos cuidarla, conservarla y hacerla fructificar.

  • Por ello NECESITAMOS CAMPOS, JARDINES, BOSQUES, GRANJAS, NO EXPLOTACIONES AGRARIAS, NI EXPLOTACIONES FORESTALES NI EXPLOTACIONES GANADERAS.

  • LA NATURALEZA NO ES UNA FUENTE INFINITA DE RECURSOS QUE TENEMOS QUE EXPLOTAR PARA TENER CADA VEZ MÁS, sino UN REGALO DE DIOS QUE HEMOS RECIBIDO Y QUE TENEMOS QUE CUIDAR, PARA QUE NOS PERMITA VIVIR CON LO SUFICIENTE A NOSOTROS Y A LAS GENERACIONES FUTURAS.

  • Para ello la relación económica no debe basarse en la competencia, en la contraposición de intereses, sino en la reciprocidad, en la ayuda mutua, en la colaboración.

  • Un intercambio no es una actividad egoísta, sino una oportunidad para la relación, para que ambas partes se relacionen ENTRE SI Y logrEn un beneficio mutuo

  • por eso el amor no solo no es ajeno a la actividad económica, sino que puede y debe estar en el centro de ella.y así se crea comunidad, se crea colaboración, se construye el bien común.

  • LA ECONOMÍA NOS PERMITE ACERCARNOS AL OTRO, VIVIR UNA RELACIÓN DE RECIPROCIDAD CON NUESTRO PRÓJIMO EN LA QUE LOS DOS DAMOS Y RECIBIMOS Y NOS COMPLEMENTAMOS PARA OBTENER UN BENEFICIO MUTUO

  • EL EVANGELIO NOS OFRECE ESE CAMINO DE AMOR QUE SIRVE, MEJORA Y PERFECCIONA CUALQUIER ACTIVIDAD HUMANA, TAMBIÉN LA ECONÓMICA.

  • En este sentido, el compartir que SE NOS MUESTRA en el milagro de los panes y los peces, y la lógica del don, de dar sin esperar nada a cambio, aparecen como instrumentos privilegiados de una economía al servicio de las personas.

  • LAS CLAVES EVANGÉLICAS PARA CONSTRUIR ESA NUEVA ECONOMÍA SON CINCO

  • FIRST: PONER LA ECONOMÍA EN SU LUGAR AL SERVICIO DE LAS PERSONAS

  • SECOND: CAMBIAR EL OBJETIVO PARA BUSCAR QUE TODOS TENGAN LO SUFICIENTE

  • THIRD: ESTABLECER UNA RELACIÓN DE CUIDADO CON LA CREACIÓN

  • FOURTH: VER LA RELACIÓN ECONÓMICA COMO UNA OPORTUNIDAD PARA LA RELACIÓN, POTENCIAR LA RECIPROCIDAD Y LA AYUDA MUTUA

  • FIFTH: POTENCIAR EL COMPARTIR Y LA LÓGICA DEL DON COMO ELEMENTOS INTRÍNSECOS A LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

  • PARADA PARA LA REFLEXIÓN. Buscar en pequeños grupos ejemplos de la economía vivida con alguna de estas cinco claves.

Cómo hacer realidad la buena nueva del evangelio en la economía 
  • CAMBIAR EL SISTEMA ECONÓMICO Y REDIRIGIR LA ECONOMÍA EN OTRA DIRECCIÓN NO ES TAREA FÁCIL NI RÁPIDA. PERO TAMPOCO ES IMPOSIBLE. SE NECESITA PACIENCIA, VALENTÍA Y MUCHO TRABAJO

  • HAY QUE TENER EN CUENTA QUE CUALQUIER COSA QUE VALGA LA PENA EN LA VIDA ES DIFÍCIL Y COSTOSA. NADA HAY QUE SEA REALMENTE IMPORTANTE QUE SE CONSIGA SIN ESFUERZO.

  • POR ELLO VALE LA PENA INSUFLAR ESPERANZA A LA ECONOMÍA DICIENDO QUE ES POSIBLE ENTENDERLA EN CLAVE EVANGÉLICA, QUE TENEMOS UNA BUENA NOTICIA QUE DAR AL MUNDO ECONÓMICO.

  • LOS CRISTIANOS, QUE CONFÍAMOS EN DIOS Y TENEMOS SU FUERZA PARA TRANSFORMAR LA CREACIÓN Y CONSTRUIR REINADO DE DIOS EN LA TIERRA, PODEMOS Y DEBEMOS SER EL GRUPO QUE MOSTREMOS Y DEMOSTREMOS QUE LA ECONOMÍA PUEDE LLENARSE DE AMOR Y PONERSE AL SERVICIO DE LAS PERSONAS.

  • PODEMOS HACER FUERZA PARA CONSTRUIR ESA ECONOMÍA MÁS HUMANA QUE NECESITA NUESTRA SOCIEDAD.

  • PARA CONSEGUIRLO VOY A DAR ALGUNAS PISTAS DE CAMINOS CONCRETOS Y FACTIBLES QUE PUEDEN ACERCARNOS A REDIRECCIONAR ESTA ECONOMÍA EN LA DIRECCIÓN DESEADA.

  • EN PRIMER LUGAR, IR MÁS ALLÁ DE LA RELACIÓN CALIDAD-PRECIO. ALIARSE CON LA OTRA PARTE PARA QUE LA COMPRA O LA VENTA SEA UN MOMENTO DE RELACIÓN, DE RECIPROCIDAD, DE GANANCIAS MUTUAS

  • NOS INTERESA LA OTRA PARTE, QUEREMOS CONOCER QUÉ HAY MÁS ALLÁ DEL PRECIO, SI PAGA BUENOS SALARIOS, SI CUIDA LA CREACIÓN, SI GENERA RIQUEZA EN SU ZONA. COMPRAMOS DE MANERA RESPONSABLE PORQUE QUEREMOS COLABORAR EN CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR

  • MI SEGUNDA PISTA BUSCA QUE APRENDAMOS A CONFORMARNOS CON LO SUFICIENTE, A NO ASPIRAR A TENER MÁS, SER PARCOS EN NUESTRAS ASPIRACIONES ECONÓMICAS, BUSCAR TENER LO SUFICIENTE PARA VIVIR CON DIGNIDAD.

  • Y ESTO, HACERLO PERSONALMENTE, PERO TAMBIÉN COMO SOCIEDAD, NO PODEMOS CRECER SIN LÍMITES. DEBEMOS SER CONSCIENTES DE QUE ESO ES IMPOSIBLE. HAY QUE CAMBIAR EL OBJETIVO ECONÓMICO QUE MARCA NUESTRA ACTUACIÓN Y DEJAR A UN LADO EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

  • ORGANIZAR LA SOCIEDAD PARA QUE PERSIGA ESTE OBJETIVO ECONÓMICO SUPONE RECONOCER LA FUNCIÓN DEL SECTOR PÚBLICO Y LA DEL SECTOR PRIVADO PARA QUE AMBOS COLABOREN DESDE SU PROPIA NATURALEZA EN LA CONSECUCIÓN DEL BIEN COMÚN.

  • ESTE CAMBIO TAMBIÉN DEBEMOS INTRODUCIRLO EN LAS EMPRESAS. DEJAR A UN LADO LAS EMPRESAS CUYA PRINCIPAL PRIORIDAD ES LA CONSECUCIÓN DE BENEFICIOS MÁXIMOS, PARA PASAR A EMPRESAS QUE PRIORICEN SU FUNCIÓN SOCIAL Y PONGAN EL BENEFICIO AL SERVICIO DE ESTA

  • PRIORIZAR LA FUNCIÓN SOCIAL SUPONE PONER EN PRIMER LUGAR TRES ASPECTOS: PRODUCIR BIENES Y SERVICIOS ÚTILES PARA LA SOCIEDAD Y ESTABLECER RELACIONES DE RECIPROCIDAD Y CONFIANZA MUTUA CON SUS CLIENTES.

  • SEGUNDO: CONSTRUYE UNA ORGANIZACIÓN DONDE LO PRINCIPAL SEAN LAS PERSONAS Y QUE PERMITA QUE SUS MIEMBROS OBTENGAN INGRESOS SUFICIENTES PARA TENER UNA VIDA DIGNA, SE REALICEN COMO PERSONAS Y COLABOREN UNA ACCIÓN COMÚN QUE BUSQUE MEJORAR LA SOCIEDAD

  • TERCERO, LA FUNCIÓN SOCIAL IMPLICA QUE LA LABOR EMPRESARIAL CUIDA DE LA CREACIÓN Y CREA RIQUEZA Y DESARROLLO EN LA ZONA EN LA QUE SE SITÚA LA EMPRESA. ES, POR TANTO, FACTOR DE DESARROLLO EN SU LUGAR DE TRABAJO.

  • LOS ECONOMISTAS CRISTIANOS TENEMOS, ADEMÁS, LA RESPONSABILIDAD DE CONSTRUIR UN NUEVO PARADIGMA ECONÓMICO QUE DÉ SOPORTE TEÓRICO A UNA ECONOMÍA MÁS HUMANA EN LA QUE SEAN LAS PERSONAS QUIENES ESTÁN EN EL CENTRO DE SU ACTUACIÓN Y NO LOS BENEFICIOS O EL TENER MÁS.

  • RESUMIENDO, NECESITAMOS FAMILIAS QUE PLANTEEN SU CONSUMO Y SU DÍA A DÍA ECONÓMICO DE MANERA DIFERENTE, BUSCANDO SOLO LO NECESARIO PARA PODER VIVIR, CON UN MENTALIDAD ECONÓMICA DE LO SUFICIENTE.

  • JUNTO A EMPRESAS QUE SE CENTREN EN SU FUNCIÓN SOCIAL, QUE PONGAN SU RENTABILIDAD AL SERVICIO DE ESTA, QUE CAMBIEN SU MENTALIDAD PARA ACTUAR DE MANERA DISTINTA

  • JUNTO A POLÍTICOS QUE ARMEN LA ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD PARA QUE QUIENES ESTÁN CAMBIANDO LA MENTALIDAD LO TENGAN MÁS SENCILLO Y FÁCIL QUE AQUELLOS QUE APOYAN LA ECONOMÍA EGOÍSTA

  • APOYADOS TODOS ELLOS POR ECONOMISTAS QUE DESDE UNA MENTALIDAD DISTINTA ENSEÑEN Y ESTUDIEN UNA ECONOMÍA IMPREGNADA DE GRATUIDAD, DE AMOR Y DE RECIPROCIDAD

  • TODOS NOSOTROS JUNTOS, PODEMOS AVANZAR EN POS DE ESA ECONOMÍA EN CLAVE EVANGÉLICA QUE CONSTRUYE REINADO DE DIOS EN LA TIERRA, QUE NOS PERMITE ENTRE TODOS MEJORAR Y DEJAR LA CREACIÓN EN MEJOR SITUACIÓN DE LA QUE LA ENCONTRAMOS.

  • ES UNA LABOR DIFÍCIL, QUE PRECISA DE PERSONAS VALIENTES, QUE NO SE CONSIGUE EN DOS DÍAS, QUE PRECISA DE TIEMPO, DE PACIENCIA, PERO QUE VALE LA PENA.

  • AUNQUE AHORA SEAMOS MINORÍA, SOMOS MINORÍA CON VOCACIÓN DE MAYORÍA, PORQUE CREEMOS EN QUE ESTA TRANSFORMACIÓN DE LA ECONOMÍA ES BUENA PARA TODOS. QUEREMOS EXTENDER LA BUENA NOTICIA DEL EVANGELIO PARA LA ECONOMÍA Y QUE ESTA SE PONGA AL SERVICIO DEL BIEN COMÚN.

 
 

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Entrevista Diario de Ibiza

He aquí la Entrevista que publicó el Diario de Ibiza el pasado Sábado 20 de enero de 2018 (el texto completo lo tenéis al final, después de las imágenes)

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Ibiza, anuncio de conferencia

Enrique Lluch: «Se nos ha vendido que tener más es mejor, pero esto no ocurre»

Enrique Lluch defiende un cambio de modelo económico que esté basado en el reparto, no en el crecimiento: «Que todos tengamos lo suficiente»

daniel azagra ibiza 20.01.2018 | 22:37

Enrique Lluch Frechina (Almàssera, 1967), coordinador del Foro Creyente de Pensamiento Ético-Económico, es uno de los abanderados en España de la economía del bien común y aboga por un cambio de rumbo en la economía mundial. Ayer ofreció una conferencia en el Club Diario de Ibiza en la que abordó la situación de la economía actual y analizó las posibles alternativas.

Profesor de Economía en la Universidad Cardenal Herrera de Valencia, Enrique Lluch explica con pasión, con una «importante incontinencia verbal», bromea, las alternativas que plantea la economía del bien común al «agotado» modelo económico actual y a los graves problemas que éste último está provocando en el planeta. Lluch está convencido de que este cambio se producirá, «sí o sí, aunque no será fácil». Organizada por Cáritas Ibiza, Confer y Manos Unidas, ayer ofreció una conferencia en el Club Diario de Ibiza bajo el título ‘Otro modelo económico es posible: alternativas’.

¿De verdad está convencido de que otro modelo económico es posible o el título de la conferencia es un gancho para atraer la atención del público?
Muchos economistas llevan diciendo desde hace décadas que no, que la economía no puede ser de otra manera, que el modelo actual es el válido y que lo único que podemos hacer es acoplarnos. Nos lo venden como una ley natural y que todo aquel que no la cumpla será condenado al castigo si lo hace mal. Al final, la economía es la manera de organizarnos para cubrir necesidades y eso se puede hacer de muchas maneras, como nosotros queramos, no hay una única manera de hacerlo. El modelo actual es reciente, desde el siglo XIX , y durante la historia se ha hecho con otros sistemas.

Pero una gran mayoría de economistas dice que este es el mejor sistema, ¿no?
Hay una mayoría que asegura que así es porque dice que el objetivo final es el crecimiento económico; y como este es el modelo que más crecimiento ha proporcionado en la historia de la humanidad, pues para ellos este es el mejor sistema de hacerlo.

Usted defiende que hay que cambiar el enfoque y priorizar las personas sobre el crecimiento. Suena muy bien, pero un poco utópico.
Todo lo que nos marca una línea a seguir es una utopía y el actual sistema económico también lo es; bueno, más bien es una distopía, porque un mundo donde tengamos más entre todos no tiene por qué ser mejor, y de hecho no lo es. Nuestro modelo actual marca un camino para avanzar, un camino que marca que si este año crezco el PIB, el año que viene tengo que seguir creciendo y así progresivamente. Lo que nosotros defendemos es que no sirve tener más entre todos sino que todos tengamos lo suficiente. Con el modelo actual hemos conseguido que mucha gente se quede atrás, fuera del sistema, excluida. Lo que hay que hacer es cambiar la dirección, que no se conseguirá del todo, pero al menos lograr que todos tengan lo suficiente. Hay que organizar la economía con otro horizonte, coger otro carril?

Ese carril ya lo han cogido algunas organizaciones o bancos éticos, pero dígaselo a los que dominan el mundo en Washington, Moscú, Pekín o Bruselas…
Lo estamos haciendo. Cualquier idea novedosa en una sociedad empieza por unas minorías, por unos grupos pequeños de gente que creen que las cosas pueden ser de otra manera, que introducen una idea novedosa o no que va en contra de la corriente principal. Hay dos clases de minorías: unas con gusto por las minorías, con vocación de minoría que dicen nosotros somos los puros, los buenos, los que tenemos la verdad y el resto del mundo que se apañe porque yo estoy bien con mi gente; y luego hay otras minorías con vocación de mayorías, las que creen que tienen algo interesante para la sociedad y que sus ideas pueden transformar la sociedad.

¿Algún ejemplo?
Cuando empezaron las primeras feministas a reclamar igualdad y a querer votar, la gente decía ‘¿dónde van esas cuatro piradas?’. O en la Edad Media, cuando se acabó con el feudalismo. Nadie pensó entonces que el sistema económico liberal acabaría por cambiar la sociedad.

¿Nuestro modelo actual está agotado?
Sí, por varias razones. Primero, porque por mucho que crecemos no llega a todos, y eso es un problema gordo. Segundo, porque se nos vende que tener más es estar mejor, pero eso no pasa. Ahora tenemos más que hace 20 o 30 años. ¿Mis hijos que tienen tres veces más que yo viven tres veces mejor de lo que vivía yo cuando era pequeño? Pues no, más o menos están igual. El tener más equivale a vivir mejor solo cuando estamos por debajo del umbral de la pobreza. Y tercero, la sostenibilidad. Nos gustaría que la tierra, la humanidad, durara miles de años, pero el PIB no puede seguir creciendo durante miles de años a un 2% anual cuando los recursos que tenemos son finitos. Es imposible, tenemos que parar, el planeta no lo resiste. En la actualidad, gastamos tres veces más de recursos de lo que gastamos en los años sesenta. Así no se puede mantener.

Aquí en Ibiza sabemos mucho de aumentar el PIB y agotar los recursos naturales.
¿Conoces el drama de la isla de Pascua? Fue una crisis ecológica. Era una isla que funcionaba muy bien, equilibrada, pero en un determinado momento entre las tribus de la isla empezaron a competir por quién hacía más moáis (las gigantescas estatuas monolíticas) y para hacerlo necesitaban madera, piedra y muchos otros recursos. Así que acabaron agotándolos y al ser una isla ya no podían hacer más; entonces, llegaron las enfermedades, las muertes y al sobreexplotar se quedaron sin posibilidad de mantenerse.

Como con los moáis, ¿puede pasar lo mismo con nuestra industria turística?
Puede pasar si no se controla. ¿Nosotros qué queremos, ganar más dinero y que siga subiendo el PIB? Si queremos eso pues lo que hay que hacer es que venga más gente, recalificar terrenos, aumentar el aeropuerto… Agotar nuestros recursos.

En eso estamos en la isla…
Eso tiene un fin seguro y también puede pasar que la gente que venga en verano esté tan embotellada y colapsada y que diga que no vuelve.

¿En un sitio como Ibiza, donde la ostentación y el lujo ya forman parte del paisaje, no le parece que su discurso es como predicar en el desierto?
No tengo esa sensación; es más, hay que insistir en ello. Vamos a ver, ¿si tus vecinos son más ricos, son más felices? Se lo digo mucho a mis alumnos. Les pregunto si al que conocen que tiene más, está mejor o se le ve más feliz, si ven que esa gente está satisfecha, contenta del todo, si vale la pena compartir con ellos porque es gente feliz, satisfecha, que transmite felicidad y que da gusto estar con esa persona. ¿El que tiene más dinero es más feliz? Pues no tiene por qué, el bienestar no lo da el dinero.

En Ibiza hay gente que está haciendo mucho dinero con los alquileres de los pisos.
Bueno, si una persona tiene un alquiler y puede alquilarlo por más turísticamente para ganar más dinero… No me parece mal si esa persona no es ambiciosa y lo hace para poder costearse los estudios de sus hijos, etc. ¿Esa persona lo hace mal éticamente? No me atrevería a juzgarla.

¿Pero eso no contribuye a avivar la sociedad especulativa en la que vivimos?
Aquí lo importante es cómo hacemos el sistema, cómo regulamos los alquileres. No es lo mismo una familia que tiene dos pisos porque ha heredado uno a una persona que compra 20 pisos para hacer negocio. ¿Cómo se regula a nivel global? ¿Permitimos que alguien lo haga como negocio? ¿Articulamos que haya alquileres sociales, a precios asequibles porque creemos como colectivo que es conveniente? Nos debemos plantear como sociedad que necesitamos que estas personas que no encuentran vivienda puedan alquilar esos pisos porque queremos que vengan aquí a trabajar.

Y mucha gente se queda en la calle.
Claro, como nuestro objetivo es el crecimiento cumplimos el objetivo y los que no aguantan, que se queden. Nos dicen que la economía de Ibiza va bien, que en la crisis crecíamos, ¿pero qué pasa con los más desfavorecidos? Por eso necesitamos cambiar el enfoque, los objetivos. Vale, ahora tenemos más crecimiento, pero necesitamos políticos que planteen que hay que pasar de tener más entre todos a tener todos lo suficiente.

¿Ha llegado el momento de aumentar los salarios?
Nos venden el cuento de que se pueden comprar artículos más baratos y eso es mentira y que no hace falta subir los sueldos. Hay una poeta sudamericana que tiene un poema que cuenta que detrás de una camiseta de tres euros hay dos pobres, el trabajador que la fabrica en un país subdesarrollado con un sueldo de miseria y el que la compra por ese precio. Y en medio está el explotador, que une la necesidad de las dos pobrezas para hacerse más rico. Los salarios no suben y eso provoca que desde el punto de vista social estemos peor. No ha habido mejora.

En España cada vez hay más gente en el umbral de la pobreza, mientras que el número de millonarios ha aumentado un 60% desde 2018.
El último informe de la Fundación Foessa, de la que soy miembro, refleja que, por ejemplo, en Valencia la pobreza laboral ha aumentado un 30%. Es decir, que cada vez hay más gente trabajando a la que no le da para pagar las necesidades básicas. Y otro dato: un 40% de los empleos nuevos que se crean no sacan a la gente de la pobreza.

La era digital está acabando con el comercio tradicional y ha modificado las relaciones personales.
Estamos en un momento en que el comercio on line ha entrado con fuerza. Pensábamos que los avances tecnológicos iban a estar al servicio de las personas, que nos iban a ahorrar mucho tiempo y la verdad es que tenemos menos tiempo que nunca en la vida. Nuestros abuelos tenían menos avances tecnológicos y tenían más tiempo que ahora. Además, nos han dicho que seamos egoístas, que pensemos solo en nosotros. Y como nos dicen eso, desconfiamos de las personas. La venta on line tiene eso, que todo es más barato, más cómodo, que no me muevo de casa y encima no me tengo que relacionar con nadie.

 

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¿Qué pretende la Doctrina Social de la Iglesia?

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Si el mes pasado hablé sobre qué es la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y cómo, desgraciadamente, muchos cristianos saben poco de ella siendo como es (según no se han cansado de repetir los últimos obispos de Roma) una parte esencial de la evangelización y sin la que el mensaje cristiano puede verse desvirtuado, este mes voy a centrarme en lo que es el objetivo final de esta doctrina junto con sus dos dimensiones, de las que los cristianos tenemos tanto que aprender.

Objetivo de la DSI

La primera idea que debemos tener clara es que el objetivo de la DSI es el mismo que el de la Iglesia, es decir, anunciar una buena noticia a las personas y a la sociedad. La buena noticia de que Dios es amor y por ello el amor siembre vence a la muerte. Una buena noticia que nos da esperanza en un mundo desesperanzado, que nos dice que las cosas pueden ser de otra manera, que la fuerza de Dios-amor nos puede liberar del mal, de la muerte, de la de la mentira… Que nos permite ser nosotros mismos y encontrar, no solo un sentido a nuestra vida, sino también una manera de construir un mundo diferente.

La DSI es un motivo de esperanza para nuestra sociedad

Por ello, al igual que la Iglesia, la DSI no viene a establecer obligaciones o normas de obligado cumplimiento, sino a ponerse al servicio de todas y cada una de las personas que componen una sociedad, para que estas puedan realizarse como tales y crecer en humanidad. Ello lo hace proponiendo caminos para la construcción de una comunidad en la que reinen el amor y la justicia, en la que no sea la ambición, el odio, la envidia, la corrupción o la guerra quienes tengan la última palabra. El empeño de la Iglesia a través de la DSI es el de aportar orientaciones que permitan la construcción de esta realidad diferente.

Iluminar una sociedad que olvida a las personas

Ante una realidad en la que, con demasiada frecuencia, la dignidad y los derechos de muchos son ignorados, cuando no pisoteados y eliminados, la Iglesia, a través de su Doctrina Social, cree que las cosas pueden ser de otra manera, que hay caminos que nos llevan hacia una sociedad en la que esto no suceda, que hay maneras de sustentar un comportamiento diferente con unos resultados positivos sobre las personas. Por ello la DSI ayuda a construir un entorno en el que los derechos de toda persona sean promocionados, en los que la dignidad de cualquiera sea reconocida y exaltada, en la que las instituciones sociales estén realmente al servicio de todas y cada una de las personas, no solo de las que convivimos en este momento del tiempo, sino también de las que vendrán detrás de nosotros, de nuestros descendientes.

Para hacerlo la DSI cuenta con dos dimensiones

Para lograr el objetivo de construir el reinado de Dios en la tierra, la DSI pivota entre dos de sus propias dimensiones: la denuncia y el anuncio. La DSI por un lado denuncia, pone el dedo en la llaga, resalta las contradicciones de una realidad que, con demasiada frecuencia, no está al servicio de las personas. No acepta de una manera acrítica la realidad social tal y como se da, sino que la analiza y la estudia a través del prisma de su humanidad, de si está o no al servicio de todas las personas. Por eso la DSI duele y escuece. Porque denuncia la presencia de situaciones y estructuras injustas, porque muestra y señala aquellas circunstancias en las que no se están respetando la dignidad y los derechos de las personas. Porque pone el foco sobre aquellas instituciones y comportamientos que están priorizando otros elementos a costa de sacrificar personas y deshumanizar la sociedad.

Una denuncia que es molesta

Por eso los gobernantes, las autoridades y los grupos de interés o de poder, se ven con frecuencia molestados por la denuncia de una DSI que no tiene miedo en realizar afirmaciones que están cuestionando las bases del poder o de la capacidad para enriquecerse de algunos. Denunciar las estructuras injustas de nuestro sistema económico actual, el abuso de los recursos naturales que está acabando con el medio ambiente, las barreras a los movimientos de personas de un país a otro, las guerras y el enriquecimiento que produce el comercio de armas, la falta de capacidad para generar empleo, etc. Son elementos que molestan, que incordian y que no gustan a aquellos que prefieren que todo se quede como esté, que no hayan cambios, que la realidad sea la actual aunque pueda haber posibilidades mejores.

El anuncio es el objetivo de la denuncia

Pero una denuncia sin anuncio es improductiva. Los colectivos y las personas que solamente denuncian, que siempre están diciendo lo mal que está todo y que se encuentran cómodos en una continua crítica a todo lo que les rodea de la que no son capaces de escapar son improductivos y cansinos. Al final no se les hace caso. La DSI no se queda en la denuncia, sino que es anuncio. La DSI propone objetivos a seguir, muestra valores y criterios de juicio que nos pueden permitir hallar las respuestas adecuadas a los problemas a los que hacemos frente. Nos ayuda a encontrar los caminos que nos lleven a salir de las situaciones injustas. Y el anuncio es mucho más importante que la denuncia, porque esta solamente tiene sentido si es para ponerse al servicio de la esperanza, del compromiso para construir ese mundo diferente y una sociedad mejor. Por ello, la DSI solamente tiene sentido si denuncia para anunciar, para proclamar la buena noticia de que hay maneras de mejorar nuestra sociedad, hay modos de poner las instituciones y las sociedades al servicio de las personas, que esto no es una entelequia sino un camino de crecimiento.

Una llamada a la acción

Esto nos plantea varios interrogantes a los cristianos ¿Somos realmente esperanza para el mundo que nos rodea? ¿Estamos sabiendo transmitir que la DSI tiene unas orientaciones que aplicadas a la política y a la economía pueden ayudar a construir una sociedad más justa y más fraterna? ¿Somos capaces de anunciar la esperanza de que es posible que todo mejore y no estamos condenados a que las cosas siempre funcionen mal? ¿O nos es más fácil condenar y criticar sin resaltar lo bueno que podemos aportar?

 

 

 

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Animando a participar en el encuentro de Taizé de Valencia

Por sugerencia de los hermanos de Taizé he escrito dos artículos sobre el encuentro de estas navidades en Valencia que voy a publicar en sendas ocasiones en el blog. Aunque no es un tema económico, creo que la excepcionalidad y la oportunidad de este encuentro al que vendrán a Valencia entre 15.000 y 20.000 jóvenes de toda Europa me animan a hacer esta excepción.

En el primero de los dos artículos explico porqué creo que se trata de una oportunidad única y porqué animo a todas aquellas personas que vivan en Valencia y alrededores (espcialmente a las más jóvenes) a que participen en él.

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POR QUÉ ANIMARSE A PARTICIPAR EN EL ENCUENTRO DE TAIZÉ EN VALENCIA

Creo que es importante que animemos a nuestros jóvenes a participar en el encuentro de Taizé de estas navidades. Yo mismo estoy haciéndolo con aquellos que conozco y a los que tengo acceso. Algunos me pregunta por qué van a quedarse en Valencia y participar en un encuentro de oración y esperanza en lugar de irse a otros sitios de vacaciones o simplemente quedarse aquí y salir de fiesta por las noches. Creo que hay muchos motivos para hacerlo y voy a intentar repasar en este texto aquellos que considero más importantes.

En primer lugar, participar en el encuentro va a suponer encontrarse con otros jóvenes del resto de Europa, conocer a gente, tener oportunidad de conversar con ellos, de compartir las inquietudes propias, de conocer lo que piensan y descubrir cómo pensamos nosotros. Esto es una buena oportunidad difícil de lograr en nuestra casa ¿Cuando vamos a encontrarnos otra vez con miles de jóvenes de otros países dispuestos a compartir con nosotros sus anhelos, sus esperanzas, sus preocupaciones, sus alegrías, sus tristezas? Y esto en un ambiente propicio a la apertura y al diálogo. Los jóvenes que vienen no lo hacen obligados, sino porque quieren. Saben a lo que vienen y quieren conocer, conversar y abrirse a otros. Saben, además, que esta peregrinación de la esperanza es propicia para esto, todo ayuda al encuentro sincero, todo facilita el abrir el corazón al otro, todo está al servicio de los jóvenes y de su compartir.

Aunque este ya es de por sí un motivo suficiente, no es el único. El encuentro de Taizé no es solo una oportunidad de encontrarse con el otro, sino también un momento para encontrarse con uno mismo, para plantearse qué quiere hacer con su vida, si su día a día le está colmando de felicidad y alimentando su humanidad o no. Los momentos de oración y silencio son una oportunidad para coger fuerzas, para descubrir hacia donde dirigirnos, para coger fuerzas para el amor, para descubrir que Dios, el amor, es el camino que vale la pena seguir y ayudarnos a perseverar en él. Es un momento de parada, de descanso, de pausa en nuestro día a día que nos va a permitir coger fuerzas y afianzar u optar por la mejor opción posible, la de construir un mundo en el que sea el amor, la cooperación, la búsqueda de lo que nos une y no de lo que nos separa, quienes reinen realmente.

El encuentro también nos va a ayudar a darnos cuenta de que no estamos solos. Cuando un joven está en su parroquia o en su colegio y sigue la fe en un ambiente de franca minoría, tiene una fuerte sensación de que la sociedad le está diciendo que no vale la pena, que ser cristiano es una cosa desfasada, poco moderna, que no es útil, que solo unos pocos “piraos” o “friquis” están en esa dinámica. El entorno parece invitarnos a la soledad. Sin embargo, el encuentro permite darse cuenta de que esto no es así. De que aunque los cristianos somos una minoría y es verdad que en esta sociedad la mayoría no comparte esta fe, somos muchos y hay muchos jóvenes que son capaces de superar esta presión ambiental y darse cuenta de que se puede creer en el mundo de hoy, y no solo se puede, sino que es una opción de vida muy válida y actual que nos hace más felices personalmente y nos da fuerzas para colaborar en la mejora de nuestra sociedad.

El encuentro también va a ayudar a los jóvenes a descubrir aspectos de Valencia y de su parroquia desconocidos para ellos. Por las mañanas tendrán oportunidad de conocer iniciativas solidarias y constructoras de una sociedad mejor en sus propios barrios o poblaciones. Esto ya es de por si un valor que les acercará a esos vecinos suyos que han hecho una opción por los demás y la llevan a la práctica. También, a través de los talleres de las tardes, podrán profundizar en otras realidades diferentes que les permitirán conocer mejor la realidad humana de Valencia. Pero no solo van a poder descubrir a personas e iniciativas en Valencia que ayudan a construir ese mundo diferente que todos anhelamos, sino que también podrán descubrir la belleza de su ciudad, de Valencia, lo maravilloso de lo propio. No hay nada como pasear por Valencia con ojos de turista, de extranjero. Tenemos una ciudad magnífica, con una riqueza monumental que ya quisiesen para sí muchas ciudades de España y el extranjero, con una magnífica grieta verde que separa la ciudad en dos y que hace que no se añore un Turia desviado hacia la zona sur, contamos con unas zonas de modernos edificios que dan el toque más actual a la ciudad… Recordar que esta ciudad tiene bellezas de todas las épocas gracias al aprecio que harán de ellas los que vendrán de fuera, también nos ayudará a amar lo nuestro y a recuperar esa rica historia que tenemos.

Por último, solo me queda señalar que si, además de la participación en el encuentro, el hogar del joven es un hogar de acogida y hay una pareja de europeos alojado en él, todos estos motivos para participar en el encuentro se multiplican. La convivencia con unos jóvenes agradecidos por una calurosa acogida, la oportunidad del encuentro y de la bienvenida a personas hasta entonces desconocidas que van a convivir en el hogar durante unos días, permitirán que todas las ventajas ya nombradas se hagan realidad de una manera más intensa si cabe.

En resumen, tener la gran suerte de que el encuentro de Taizé sea este año en Valencia, es una oportunidad única que un joven no tiene que dejar escapar y que estoy seguro de que dejará huella en su vida.

Si queréis apuntaros al encuentro o más información sobre el mismo, podéis encontrarla en: http://www.taize.fr/es_rubrique2428.html

 

 
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Publicado por en noviembre 25, 2015 en Uncategorized

 

5.- Una economía que mata

Libro de Enrique Lluch Frechina, editado por PPC, que versa sobre las ideas económicas que el papa Francisco ha expresado en su primer año y medio de pontificado. Un libro recomendado para cristianos y no cristianos interesados en una visión de la economía actual que pretende mejorarla para ponerla al servicio real de las personas.

El libro está ya en su segunda edición:

Portada segunda edición libro economía que mataSe divide en cuatro partes y un apéndice. En la primera denuncia el fetichismo del dinero, cómo la economía se ha convertido en un ídolo al que hay que alimentar y rendir pleitesía. En la segunda demuestra cómo esto resulta en que nuestra organización económica mata la humanidad, la dignidad, la esperanza, la naturaleza y a algunas personas. La siguiente introduce cómo cambiar a una economía que sirva y no que gobierne. La última se centra en cómo repensar y reconstruir nuestro sistema económico. El libro acaba realizando un breve comentario sobre las ideas económicas de la encíclica papal “laudato si” que versa sobre ecología.

Si queréis leerlo o regalarlo y sorprender a alguien con un libro dedicado por el autor, podéis adquirirlo (cuesta 14€) on-line en http://www.railowsky.com/4060-una-economia-que-mata-el-papa-francisco-y-el-dinero-enrique-lluch-frechina-9788428828772.html o en La Llapisera de Almàssera. También podéis encontrarlo o pedirlo en cualquier otra librería.

Aquí está el índice del libro para que sepáis lo que os vais a encontrar en él:

0. INTRODUCCIÓN

Recuerdos de aquel día, en el que vimos un ejemplo evangélico que cala en las personas sencillas, que muestra el camino de Jesús a través de un pensamiento económico, que analiza la realidad, que propone alternativas y que reorganiza las prioridades morales.

1. EL FETICHISMO DEL DINERO

1. a.- Idolatramos el dinero

Esta idolatría nos lleva a la codicia. Los economistas la justifican y la apoyan; los medios de comunicación social y los gobernantes la premian; las empresas, las finanzas y a veces la justicia se basan en ella y se introduce fácilmente en nuestras vidas.

1. b.- ¿Es esto malo acaso?

Jesús afirma que no se puede servir a Dios y al dinero. San Pablo afirma que la codicia es la raíz de todos los males. Francisco insiste en que el amor al dinero es el principal obstáculo para el amor.

1. c.- La cultura del bienestar

Para estar mejor quiero tener más para mí y para los míos”. No se trata solo de tener más, sino de tener más que los otros. Por ello buscamos la mejor relación calidad precio o pagar menos impuestos. Esto se muestra como lógico e inofensivo pero nos anestesia y nos crea insatisfacción, nos empacha y nos abotarga, nos hace cobardes y miedosos.

1. d.- La cultura del descarte

Una sociedad pragmática, eficaz y eficiente, que se organiza a través de un mercado en el que solo ganas si tienes algo que ofrecer a cambio. Esto lleva a descartar a algunas personas, tanto a nivel individual como a nivel grupal. Los descartados son ignorados, son sobrantes de la sociedad, no importan. Y así los niños son un obstáculo, los mayores un lastre, los jóvenes un estorbo y la vida es despreciada si no es útil.

1. e.- La globalización de la indiferencia

No padecemos con el otro, alimentamos nuestro egoísmo y por ello somos indiferentes a la desgracia del otro. Nos hacemos individualistas, no nos asociamos para mejorar, huímos de la acción conjunta, nos hacemos orgullosos y arrogantes y aplicamos el dicho de “Que cada palo aguante su vela”.

2. UNA ECONOMÍA QUE MATA

2. a.- Mata la humanidad de quienes la siguen

Mata nuestra humanidad, nuestra capacidad de amar, porque somos más humanos en la medida en que amamos más. La economía actual potencia una competitividad que deteriora las relaciones personales porque considera al otro un adversario, un instrumento y no un amigo. Esta economía mata la gratuidad, nos incapacita para recibir regalos con alegría y para regalar.

2. b.- Mata de hambre y de pobreza

Nuestro sistema económico aumenta las desigualdades. El Estado de Bienestar surge para paliar este problema y para garantizar la continuidad del propio sistema. La famosa “mano invisible” acaba beneficiando más a quien más tiene y perjudicando a quien menos tiene, lo que produce unas grandes desigualdades a nivel mundial. Los mercados internacionales de alimentos producen hambre, el ansia de beneficios de la industria farmacéutica es una condena de muerte para algunos, las restricciones a los movimientos de personas matan a personas en el mar.

2. c.- Mata la dignidad

El trabajo no es solo un medio de vida, sino una parte esencial de nuestro ser. El desempleado tiende a culpabilizarse y a ser culpabilizado por la sociedad. El trabajo pierde sus dimensiones más humanas y se considera un simple coste de producción. Por ello los derechos de los trabajadores se reducen: los derechos globales del capital o de las empresas son mayores y la competitividad se basa, con frecuencia, en la no globalización de estos derechos. Las empresas se organizan para potenciar el trabajo barato. Todo ello lleva a la desaparición de la clase media y afecta en especial a los más jóvenes. Por ello, Francisco denuncia la pobreza que supone no poder ganarse el pan y la existencia de trabajos inhumanos.

2. d.- Mata la esperanza

Se nos dice que se hace lo único que se puede hacer, pero esto no es cierto, se está faltando a la verdad. Negar la posibilidad de error es propio de fundamentalismos que siempre exigen sacrificios. La desesperanza es una corriente que nos lleva, que se apoya en estructuras de pecado, que dificulta enormemente el comportamiento ético y que predomina en el ámbito político. La obsesión por tener más mata la esperanza.

2. e.- Mata la naturaleza

La naturaleza es necesaria para poder producir cualquier bien o servicio. Algunos recursos naturales se agotan con su uso. Otros pueden renovarse. Para ello hay que utilizarlos de una manera sostenible. El afán incontrolado de ganancias a corto plazo lleva a la sobre-explotación porque considera la naturaleza como un medio y acaba con todos los recursos. Por ello hay que recordar que somos los custodios de la naturaleza.

3. Por una economía que sirva y no que gobierne

3. a.- La persona es el centro de la economía

Diferenciar entre economía y crematística nos permite entender dos modos contrapuestos de vivir los asuntos económicos que logran objetivos contrapuestos. El sistema económico actual nos induce a ser crematísticos en todo. Pero humanizar la economía es justo lo contrario, superar el egoísmo e introducir el amor en lo económico. Para ello la economía no puede ser lo principal, el esfuerzo económico debe centrarse en los fines de la institución, hay que priorizar a quien peor está, el conjunto mejora si lo hace el más desfavorecido y debemos tener claro cuál es nuestra prioridad. Todo ello construye una economía más humana, con unas claves que se pueden aplicar tanto a la familia como a las empresas.

3. b.- Hay que buscar el bien común

Existen ideas erróneas sobre el bien común, que excluyen lo común o la persona o que directamente piensan que este es inalcanzable. La concepción cristiana del bien común puede ser compartida por todos, no deja a nadie de lado, puede ser exigida a los gobernantes. Es un horizonte hacia el que dirigirse, la organización económica debe perseguirlo, las personas y las asociaciones también debemos construirlo.

3. c.- Se pretende lograr la justicia social

La justicia es dar a cada uno lo suyo. La justicia genera derechos pero también obligaciones. Implica igualdad entre las partes. La justicia social va más allá porque se centra en quienes peor están.

3. d.- Hay que revalorizar la utopía y la sabiduría

La utopía es irrealizable y perfecta, nos mantiene en movimiento, en una dirección única y coherente. La utopía del bien es realista y recoge el pasado para proyectar el presente hacia el futuro. La sabiduría es necesaria. La sabiduría no depende de lo que hemos estudiado, sino de saber afrontar los retos de la vida.

4.- Repensar el sistema económico

4. a.- Las dos dimensiones éticas (personal e institucional)

Precisamos de un cambio ético personal para pasar de un comportamiento egoísta a otro altruista. Se precisa un cambio ético en las instituciones que con frecuencia se convierten en “estructuras de pecado”. La ética es necesaria para el buen funcionamiento de la economía, debe encontrar su sitio en los mercados y las finanzas. Necesitamos reflexión y trabajo personal y cambio institucional.

4. b.- La ética de la solidaridad

La solidaridad no siempre es bien entendida. La solidaridad es una determinación firme enfocada al bien común, que requiere compasión, el reconocimiento del otro como un igual y la universalización o ampliación del “nosotros”. La solidaridad es un concepto despreciado por nuestro sistema económico. La compra responsable y el ahorro ético son acciones económicas solidarias que precisan de la colaboración de empresas y Estado.

4. c.- La cultura del encuentro

La economía se ha despersonalizado, en pocas ocasiones es un motivo de encuentro entre las partes. El componente relacional se ve como un impedimento para la generación de beneficios. En ocasiones, los accionistas no conocen sus empresas. Por ello necesitamos una cultura del encuentro, para que el sistema económico se llene de relaciones humanas. Hay que potenciar la economía local y la relación entre accionistas y trabajadores.

4. d.- Fomento del compartir y la gratuidad

El compartir genera riqueza. La gratuidad entra en la lógica económica. Sin gratuidad fallan la familia y las amistades, el Estado funciona peor y las empresas enferman. Recibir gratuitamente genera gratuidad. Este círculo virtuoso es necesario para que funcione la sociedad. El Estado de Bienestar es una manera de concretar la dinámica de gratuidad.

4. e.- Para que no falte a nadie lo necesario hay que priorizar a los más desfavorecidos

El destino universal de los bienes nos lleva a buscar que todos tengan lo necesario y esto supone priorizar al más desfavorecido. Hay que contabilizar de otra manera el progreso social, garantizar los derechos sociales para todos, priorizar la inversión social, que a nadie le falte lo mínimo, que no existan salarios de pobreza y que la globalización se enfoque hacia los más desfavorecidos.

4. f.- Modificar el marco económico mundial

APÉNDICE: a propósito de la Encíclica Laudato Si

Preocuparse por el Medio Ambiente es priorizar a los más pobres. El deterioro ambiental es otra cara de la cultura del descarte y tiene una raíz humana, que hay que solucionar desde lo humano, manteniendo y promocionando la economía a pequeña escala. Para ello hay que cambiar el modelo económico actual y nuestro estilo de vida

 

No a la nueva idolatría del dinero

Artículo publicado en la Revista ICONO año 115, nº 3, Marzo 2014, pág: 12 y 13

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Sigo analizando (tal y como comencé el pasado mes) los aspectos económicos de la exhortación apostólica Evantelii Gaudium. El siguiente punto económico que trata esta se titula así, “no a la nueva idolatría del dinero” (55-56). Y comienzo discrepando en el título de este apartado porque, si bien las maneras en las que se lleva a cabo podemos considerarlas nuevas (si lo miramos en una perspectiva histórica y pensamos que solamente llevamos alrededor de ciento cincuenta años haciéndolo así), la idolatría del dinero no es algo nuevo y es la misma que ya se encontró Jesucristo cuando estuvo con nosotros hace alrededor de dos mil años…

Condenar el amor al dinero

De hecho, los evangelios ya recogen palabras de Jesús referidas a este mismo tema: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.” (Mt. 6, 24). Poner la prioridad en el dinero es contrario a la fe en Jesucristo. No podemos considerarnos cristianos verdaderos si dirigimos nuestros afanes en la dirección de ganar más, en la de tener, en la de lograr que se incremente nuestra bolsa. De hecho, San Pablo lo tiene tan claro que en su carta a Timoteo no duda en afirmar que “Los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos” (1 Tim 6, 9-10) Esto ya llevó a que San Juan Crisóstomo afirmara en un sermón dedicado a esta carta que “el amor que el usurero profesa al dinero es mucho más grave que el amor carnal más desordenado”. Por todo ello sabemos que el amor al dinero, el poner el dinero por encima de otras cosas, el organizarlo todo para tener más es, desde el punto de vista cristiano, una actitud que no solo va en contra de nuestra propia fe, sino que también puede calificarse como la raíz de todos los males y el origen de muchos sufrimientos.

Una sociedad basada en el beneficio

Siendo esto así, no es de extrañar que Francisco utilice palabras tan duras para condenar nuestra sociedad actual. Porque, desgraciadamente (y tal vez aquí radica la novedad que señala Francisco en su título) estamos en un sistema económico donde lo que prima es ganar más. El amor al dinero pasa a ser, no solo legítimo, sino necesario en un sistema que encumbra y favorece a aquellos que tienen la facilidad o la suerte de ganar más. Nuestra sociedad deja de preocuparse por las personas, por aquellos que están peor, para ensalzar a aquellos que consiguen mayores ingresos, para potenciar que quien quiera tener más lo consiga y pueda apropiarse de sus beneficios sin excesivas trabas. De este modo, las personas se subordinan a los beneficios, no interesa mejorar a otros sino acumular, lograr mayores beneficios.

También a escala familiar

Y uno podría consolarse pensando que este amor al dinero se da solamente a escala política o de las empresas, pero fácilmente podemos darnos cuenta de que esto no es así. Nuestras familias, lo que los economistas denominamos economías domésticas, también estamos impregnados de este amor al dinero. Buscamos tener mayores salarios, conseguir mayores intereses con el dinero que tenemos en el banco, lograr ingresos extraordinarios gracias a operaciones en bolsa o en otros activos financieros… Ya hablé en estas mismas páginas de cómo esta intención de tener más ingresos fue una de las causas que llevó a mucha gente a la compra de preferentes y otros productos financieros…

Vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

Por todo ello, Francisco nos ofrece aquí la alternativa que nos invita a seguir. Ante ese amor al dinero castrador, que nos impide centrarnos en la persona, amar a quien tenemos al lado, preocuparnos por los más desfavorecidos… Nos propone la construcción de una economía y unas finanzas que estén mirando al ser humano y no a los beneficios. Que se impregnen de un comportamiento ético ante una actividad que parece olvidar la ética y está repleta, no solo de corrupción, sino también de comportamientos en los que “todo vale” para lograr esos beneficios que me exigen el sistema, mis ambiciones y los clientes o propietarios que me contratan.

Esta propuesta sirve también para el ámbito familiar. Ante esa legitimación que hacemos de que cualquier cosa vale para lograr más, ante esas ganas de no perder dinero, de buscar siempre lo más barato para poder comprar más, tenemos que introducir criterios éticos en nuestras compras, en nuestros ahorros, en nuestro comportamiento económico diario. Así podremos concentrar nuestras energías en lo realmente importante y no en “afanes absurdos y nocivos que nos hunden en la perdición y en la ruina”…

 
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Publicado por en marzo 19, 2014 en ética económica

 

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Los Reyes Magos existen

Artículo publicado en el periódico Las Provincias el domingo 5 de Enero de 2014 en la página 32

Los RRMM existen

Desde hace muchos años me ha gustado mucho la fiesta de Reyes Magos. Aunque de pequeño era la ilusión de los regalos, la espera a que girase la cabalgata por la esquina de la placeta Giner y se acercase a la puerta de nuestra casa para que los pajes nos diesen en mano los regalos de sus majestades. Los nervios, el saber que se acercaban, la fiesta que suponía que por primera y única vez en el año alguien de fuera de tu entorno te llevase algo a casa que era para mi, y solo para mi, producía una emoción especial. Sin embargo, esto no es el único motivo que me lleva a amar especialmente este día.

Cuando me fui haciendo mayor fue el componente de igualdad que destilan los Reyes el que comenzó a resultarme atractivo. El sentido teológico de la adoraciónd e los reyes -todo el universo adora al Dios hecho hombre- ha llevado a que desde el principio de la cristiandad hayan sido representados como personas de distintas razas (normalmente de raza blanca, de raza negra y de raza oriental). Además, son tres y no uno, todos en un mismo nivel, los tres son reyes, no hay ninguno por encima del otro, no hay jerarquía, los tres son iguales. El mensaje es claro y meridiano, somos seres relacionales y por ello necesitamos a los otros para vivir. Nadie es más que el otro, todos somos iguales y no podemos poner jerarquías entre nosotros. Los niños, suelen tener su preferido, pero no lo pueden elegir porque uno sea más que los otros dos, sino por gustos, por capricho, por exotismo…

Sin embargo, el descubrimiento más bonito que he hecho a lo largo de los años ha sido darme cuenta de que los reyes magos existen. Que en contra de lo que dicen algunos, existen de verdad, no son una historia, una mentira o un fraude. Los reyes magos hacen que en una sola noche, gran parte de las casas de nuestro país y de otros lugares del mundo se llenen de regalos. Que puedan llegar al mismo tiempo juguetes a niños que están en Galicia, o corbatas a mayores que están en Andalucía o libros a jóvenes que se encuentran en las Islas Canarias.

¿Y donde está la clave? En que somos muchos los que creemos que existen, somos muchos los que queremos que existan y por ello hacemos lo necesario para que se hagan realidad todos los años entre el 5 y el 6 Enero. Mis hijos lo saben desde pequeños, los Reyes Magos pueden llegar a todos los lados no porque haya una especie de embrujo que les permite hacerlo, sino porque tienen un montón de colaboradores secretos que les ayudan a conseguirlo. Por que hay mucha gente que sabe y que quiere que los Reyes Magos existan y colaboran para que no fallen, para que lleven sus juguetes y sus regalos a todas las casas. Esta es la magia de los Reyes Magos, esto es lo bonito de esta celebración, que tantas personas y tan diferentes estén dispuestas a colaborar en que sus majestades nunca fallen a su cita. La voluntad de tantas y tantas personas hace que algo que parece irreal, fantasioso o irracional, sea una realidad contrastada año tras año. Que una historia (o leyenda) de hace dos mil año, siga repitiéndose hoy en día.

Esto creo que tiene una serie de enseñanzas económicas y sociales que no podemos despreciar. Por un lado no necesitamos inventar historias de duendes o enanos que se pasan el año produciendo los juguetes en fábricas situadas en parajes alejados o en lugares secretos. Los juguetes, los regalos, se fabrican por personas como nosotros en las empresas jugueteras. Trabajadores que tienen que cobrar su salario digno y en cuya manutención colaboramos nosotros cuando adquirimos los bienes que producen. Cuando entendemos y explicamos a nuestros niños el milagro de los Reyes en clave de colaboración, en clave de ayudantes secretos, no hay necesidad de inventar nada, les contamos la verdad económica sin necesidad de mentir. Los juguetes son, entonces, producidos por las empresas de Ibi, de Onil, de China… Son los colaboradores de los reyes quienes permiten que lleguen desde sus fábricas a los niños. Y ahí entran los transportistas, las tiendas, las personas que van a recogerlas, etc. La economía funciona, las cosas llegan a nuestras casas, gracias a toda esta organización económica de nuestro país.

Pero, el milagro más maravilloso de esta fiesta es precisamente el de aunar voluntades tan diversas. Nadie está obligado a creer en los Reyes Magos. De hecho, cuando los niños te dicen que en casa de fulanito no les llegan regalos porque lo hizo Papa Noël, es muy fácil hacerles ver que en esa casa no creen en los reyes y sí en Santa Klaus y que esta es la razón de esta divergencia. La libertad es el primer elemento que configura el milagro de los reyes magos. El segundo es el demostrar cómo, si muchas personas soñamos lo mismo y queremos seguir haciéndolo, este sueño se puede convertir en realidad. La voluntad de un colectivo puede obrar milagros, puede conseguir que lo imposible deje de serlo.

Por ello, al igual que los Reyes Magos existen, también puede existir una economía diferente, una sociedad más justa, otra manera de hacer las cosas. Solamente es necesario que aquellos que quieran que así sea, tengan libertad para soñarlo, para quererlo y para poner los medios que lo logren. La voluntad común de una parte de la sociedad no tiene barreras, puede hacer que milagros como los Reyes Magos, se hagan realidad año tras año.

Estos son los motivos por los que me gusta tanto esta entrañable festividad. Es un canto a la igualdad, a la esperanza, a la colaboración, a lograr que entre todos se hagan realidad nuestros sueños e ilusiones. Me gusta ver como mis hijos, cuando se están haciendo mayores, siguen creyendo en los Reyes Magos y conociendo poco a poco a esos colaboradores secretos que ayudan a que se hagan realidad sus propósitos. Creo también que, alguno de ellos es ya colaborador secreto de sus majestades, pero esto no lo puedo desvelar aquí…

 
 

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Vivir una economía solidaria en comunidad

Una congregación religiosa me pidió hace un tiempo un texto sobre cómo vivir solidariamente la vida en comunidad. Me han permitido que reproduzca el texto que les escribí en este blog para que todos podáis acceder a él, así que aquí os lo presento:

solidaridad

Este texto tiene como principal objetivo hablar sobre la gestión cotidiana de la economía de nuestras comunidades. Pretende plantearse si es posible hacerlo de una manera solidaria y cuáles son las medidas prácticas que hay que tomar para hacerlo. Todo ello se relaciona con nuestra acción social y nuestro compromiso con los más desfavorecidos, así como con nuestras posibilidades de colaboración en la instauración del Reinado de Dios en la tierra a través de la construcción de una sociedad más justa y fraterna. Como vamos a ver, una gestión altruista de nuestros ingresos favorecerán esta opción por los que peor están.

¿Es posible una economía solidaria?

Quizá la primera pregunta que nos tendríamos que preguntarnos es si es posible una economía en clave solidaria. Muchísima gente piensa que la economía y la solidaridad son cuestiones incompatibles entre si. La economía aparece como el reino del egoísmo lo que conlleva que, perseguir la solidaridad o el bien común en cuestiones económicas, no solamente es algo que está fuera de su propia dinámica, sino que además, quien lo haga va a verse irremediablemente abocado al fracaso. Por ello, se afirma con rotundidad que solamente son válidos aquellos comportamientos que buscan sin complejos (o sin vergüenza) el propio beneficio.

Si esto fuese realmente así, creo que los cristianos deberíamos buscarnos otra fe o dejar de considerarnos cristianos para dedicarnos a otras labores o a otras religiones que fuesen compatibles con esta manera de entender las cosas. Digo esto, porque la economía es, en realidad, la manera en la que organizamos la parte de nuestra vida que se dedica a lograr aquello que necesitamos para vivir. Dicho de otra manera, es el modo en el que nosotros realizamos aquellas actividades que están destinadas a garantizar nuestro sustento y nuestra propia supervivencia. Esto implica varias cosas:

1.- Podemos hacerlo de muchas maneras, no existe una única para conseguir nuestro objetivo

2.- Podemos plantearnos el horizonte que queramos para esta actividad. Es decir, podemos encaminar esta actividad a objetivos alternativos. Podemos organizar la economía para cubrir solo nuestras necesidades, para conseguir todo lo que deseamos, para tener cada vez más, para que todo esté mejor repartido…

3.- Se trata de una actividad humana, por lo que podemos impregnarla de los valores y virtudes que deseemos. Por ello, aquello que rige nuestro comportamiento en otros campos podemos utilizarlo también para las cuestiones económicas.

Todo ello quiere decir que, al igual que el amor al prójimo y el compromiso con los más necesitados puede ser el norte de nuestra actuación en otros campos de nuestra vida, también lo puede ser en la economía, no son cosas incompatibles. Es más, los cristianos creemos sinceramente que el mejor servicio que podemos hacer a nuestra sociedad y la manera en la que ayudamos a nuestro Padre a recrear este mundo que él nos ha dado para que lo disfrutemos y gestionemos, es precisamente impregnando de amor todas las actividades en las que participamos. Por ello no solo creemos que es posible una economía solidaria, sino que además nuestra fe nos lleva a estar convencidos de que es la mejor manera de organizarla para que funcione correctamente.

Es por ello que Benedicto XVI afirma en el número 36 de su Encíclica Caritas in Veritate que el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero también de la razón económica misma. Una exigencia de la caridad y de la verdad al mismo tiempo”. Esto supone oponerse a aquellos que afirman que el mercado es intrínsecamente egoísta, para afirmar que en nuestro sistema económico y en los intercambios de mercado, pueden primar otras consideraciones diferentes a las del simple egoísmo.

Podemos vivir una economía solidaria en nuestro día a día

Todo esto nos lleva a afirmar que no solo es posible introducir la fraternidad y la solidaridad en la vida económica, sino que es nuestra responsabilidad como cristianos el hacerlo. De hecho, el mismo Benedicto XVI nos dice en esta misma Encíclica (CiV 15) que “El testimonio de la caridad de Cristo mediante obras de justicia, paz y desarrollo forma parte de la evangelización… La Doctrina Social de la Iglesia es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella” Por lo tanto y en la medida que la Doctrina Social de la Iglesia tiene un componente económico importante, no seremos creíbles, nuestra labor de evangelización no será bien recibida, si no viene acompañada por un compromiso social y una vida económica basada en los valores cristianos. Realizar opciones solidarias en nuestro día a día económico se convierte en esencial para nuestra labor evangelizadora.

Es evidente que todo esto tiene límites y que la economía en si misma también nos los pone. Un ejemplo servirá para entender esto. Nosotros sabemos que para educar en libertad y en responsabilidad y darle lo mejor a nuestros niños y jóvenes, es esencial que reciban una educación que parta del amor, en la que estos crezcan sintiéndose queridos y apoyados. Ahora bien, también sabemos que si este amor se convierte en sobre-protección por parte de sus padres y educadores, puede no resultar positivo y provocar problemas a los chavales que les afecten en su maduración. Amar implica aprender cómo a hacerlo, no todos los caminos son válidos.

Lo mismo sucede con la economía. Nosotros podemos impregnar nuestra actividad económica de amor, pero si esto lo hacemos gastando sistemáticamente más de lo que tenemos, al final nuestras deudas se incrementarán de tal manera que no tendremos fondos para seguir practicando la misma gestión económica, quebraremos y todo se vendrá abajo. En los dos casos, la sobre-protección y el endeudamiento son límites que nos dicen que no todo es válido para realizar nuestra acción educativa o económica, pero que no nos impiden impregnarla de amor.

¿Son ilimitadas nuestras necesidades?

El primer problema que tiene la gestión económica de nuestras comunidades es que se han incrementado de una manera exponencial las necesidades. En estos momentos tenemos una gran confusión entre lo que es necesario y lo que no lo es. De hecho, con mucha frecuencia se identifica el necesitar más cosas para vivir con el estar más avanzado o haber progresado más. Cuando vemos personas mayores o comunidades en países más pobres que viven con muy poco, pensamos que no han evolucionado, que nosotros no podríamos vivir con tan pocas cosas, que se nota que se han quedado en el pasado… Se trata de una trampa en la que caemos fácilmente, creemos que estamos más avanzados por que necesitamos más cosas para poder vivir bien. Afirmamos sin rubor que ahora no podríamos vivir bien sin esto… o sin lo otro… o sin lo de más allá…

Ante este tema, creo que en las comunidades deberíamos reflexionar seriamente sobre lo que son realmente necesidades y aquello que no lo son. Para ello es bueno recordar que existen dos tipos principales de necesidades: Las básicas y las sociales o de la condición. Las primeras son aquellas que necesitamos para sobrevivir (alimento, refugio, descanso, etc) y las segundas son aquellas que precisamos para vivir de una manera digna en el entorno en el que nos encontramos o para realizar ese trabajo que nos da de comer. Mientras las básicas son las mismas para todos, las segundas son contingentes y varían según el lugar en el que vivimos, el trabajo y la edad que tenemos, nuestro entorno, etc. Todo lo demás son cosas que nos apetecen, que deseamos o que queremos tener, pero no son necesidades.

En nuestras comunidades deberíamos reflexionar sobre cuáles son las necesidades reales que tenemos, tanto básicas como sociales, y qué cosas o servicios que recibimos no son necesarias, sino tan solo queridas o deseadas. En segundo lugar hay que darse cuenta que las necesidades son, por su propia naturaleza, limitadas, mientras que las apetencias y los deseos pueden no serlo, lo cual puede convertirnos en personas permanentemente insatisfechas. Por lo tanto, conocer qué necesitamos, qué son apetencias o deseos, y vivir satisfechos y felices con lo poco, es un testimonio necesario en esta sociedad de abundancia. Precisamos de personas satisfechas en lo económico que puedan centrarse en lo realmente importante de la vida y de su vocación.

¿Cómo comprar?

Esto nos lleva a que cambiar nuestra condición de consumidores a la de compradores. Para ello debemos acudir al mercado a adquirir aquello que queremos o necesitamos de una manera consciente, habiendo reflexionado previamente sobre la satisfacción que vamos a percibir por ello.

En este sentido hay que tener en cuenta lo que afirma Benedicto XVI en la CiV 66: “Comprar es siempre un acto moral y no solo económico”. Para considerarlo así, no podemos analizar nuestra compra en términos exclusivamente egoístas. Es decir, no podemos utilizar como único criterio de compra la relación calidad-precio. Buscar una determinada calidad al mínimo precio (el criterio más habitual de compra en la actualidad) tiene como objetivo poder consumir más bienes, teniendo como única consideración mi propio beneficio.

Este razonamiento olvida a los otros implicados en la compra: Por un lado quienes ganan dinero gracias a mi compra (trabajadores, accionistas o directivos, especialmente los primeros); Por otro la región en la que se produce el bien y su desarrollo; Por otro el medio ambiente afectado por los procesos productivos contaminantes o no… Superar el consumo egoísta supone analizar en qué condiciones se producen los bienes que adquirimos para optar por aquellos en los que tenemos la seguridad de que nuestro dinero es repartido de una manera justa entre trabajadores, accionistas y directivos, sirve para desarrollar las zonas en las que se produce el bien adquirido y este no se produce contaminando el medio ambiente.

Por ello, creo que debemos reflexionar para que las compras en nuestras comunidades sean parcas, entendiendo parquedad tal y como hace el diccionario de la Real Academia de la Lengua: “moderación económica y prudente en el uso de las cosas”. Debemos pues limitarnos a comprar lo que necesitamos y alguna cosa que nos guste, utilizar las cosas hasta que se gasten y no reponerlas antes de que se acabe su vida útil, evitar las compras inmaduras y poco reflexionadas y no confundir parquedad con tacañería o austeridad, no se trata de intentar gastarse el mínimo de dinero a toda consta, sino de comprar para vivir.

En segundo lugar debemos realizar compras responsables, es decir que tengan en cuenta las consecuencias de nuestra compra sobre tres aspectos principales: El entorno natural, el desarrollo de la zona en la que se produce el bien y las condiciones laborales de quienes lo producen. Creo, por tanto, que es clave que planteemos nuestras compras desde la parquedad y la responsabilidad.

La gestión de las finanzas

El último punto que quiero tratar sobre la gestión económica de nuestras comunidades, es el tema de la gestión de nuestros ahorros. Con frecuencia parece que la única manera de gestionar correctamente nuestros ahorros es poniéndolos en aquellos depósitos que nos dan un rendimiento mayor. Es decir, el ahorro se convierte únicamente en un sistema a través del cual logramos más ingresos. Parece que aquellos que no consiguen unos determinados intereses o beneficios por sus ahorros están haciendo, literalmente, el tonto. Se trata de conseguir lo máximo de nuestro dinero para después hacer con ello lo que sea preciso.

Sin embargo, esto puede llevar a que nuestro dinero esté siendo utilizado por agentes que estén haciendo exactamente lo contrario de lo que nosotros pretendemos. Por ejemplo, podemos estar realizando labores de formación de jóvenes y de promoción de empleo para personas más desfavorecidas y de lucha contra las malas prácticas en las empresas con respecto a estos colectivos, y al mismo tiempo nuestro banco estar financiando con nuestro dinero a las empresas que realizan estas malas prácticas y contratan a nuestros chavales sin seguridad social o pagándoles salarios indignos.

Por ello uno de los asuntos que tenemos que plantearnos es cómo utilizan los bancos nuestros ahorros, es decir, a quien prestan nuestro dinero. Debemos intentar que aquello que ahorramos sirva realmente para financiar proyectos que creemos sinceramente que son acordes con nuestra idea de sociedad y que están promocionando la riqueza y la economía que nosotros buscamos. Por ello debemos buscar lo que se denomina habitualmente ahorro ético pero que a mi me gusta llamar ahorro responsable. Debemos exigir a nuestros intermediarios financieros que nos informen sobre a quien están prestando nuestros ahorros y que exista transparencia al respecto. Existen entidades financieras que ya lo están haciendo y debemos lograr que la mayoría den ese paso.

Otro tema fundamental es el objetivo de nuestros ahorros. Debemos tener en cuenta cuáles son los tres fines tradicionales del ahorro: prevenir gastos elevados venideros (como puede ser un coche, una casa, etc.) prevenir gastos extraordinarios imprevistos (enfermedad, averías o deterioros no previstos) o invertir el dinero en un proyecto futuro (un nuevo colegio, una formación de algún miembro de la comunidad, una acción social, etc.) Es decir, debemos ahorrar para poder atender a estas cuestiones, pero sin pensar en el ahorro como en un sistema para obtener mayores ingresos. No se trata de ahorrar todo lo que se pueda para tener más ingresos, sino de ahorrar lo necesaro para atender a estos tres elementos.

Por ello, debemos replantear nuestras finanzas para obtener un ahorro prudente y responsable. Por un lato que intente calcular lo que necesitamos para atender a los tres objetivos tradicionales que tiene el ahorro y por otro lado, para que nuestros fondos sirvan realmente para financiar aquellos proyectos que son acordes con nuestra manera de entender el mundo.

Caridad, justicia y bien común

Caridad, justicia y bien común son las tres categorías principales de la Doctrina Social de la Iglesia. Nuestra acción social y nuestro estar en el mundo como cristianos tienen estos tres ejes que modulan nuestras actuaciones en el día a día. Normalmente, en nuestras comunidades, estas tres categorías están presentes en la acción de la congregación y forman parte de su manera de estar en el mundo. Ahora bien, solamente si orientamos hacia esta dirección nuestro día a día económico en las pequeñas cosas que regulan nuestra gestión de los dineros, podremos potenciar de una manera coherente estas tres categorías en el resto de nuestras actuaciones.

Las actuaciones aquí sugeridas no son suficientes para alcanzar la caridad, la justicia y el bien común, pero sí que son una base necesaria para que nuestra gestión económica no tenga unas líneas incompatibles con ellas y no frene o limite nuestra lucha para lograr que estas categorías primen en toda nuestra actuación. Al contrario, esta manera de gestionar la economía en nuestras comunidades aplicando unos principios solidarios, no solo representa un testimonio en una economía en la que, desgraciadamente, la corriente principal lleva al egoísmo y a la exclusiva búsqueda del propio interés, sino que está colaborando de una manera activa en potenciar nuestras acciones caritativas y crear ese mundo más justo que logre de una manera más sencilla el bien común que buscamos entre todos.

Por ello, creo que debemos plantearnos si cambiando la gestión comunitaria de nuestros dineros en las claves anteriormente citadas, podemos reservar unos fondos para promocionar acciones sociales o solidarias. Esto se puede hacer o bien a través de nuestros ahorros, financiando proyectos de esta índole, o bien a través de las compras en empresas o proyectos de índole social, o bien a través del dinero que dejamos de gastar y que utilizamos de una manera directa para estos menesteres. La reflexión comunitaria debe llevarnos a ver cómo podemos promocionar, con nuestros ingresos, acciones que lleven a una solidaridad ajustada a nuestro carisma (apoyo escolar para chavales más desfavorecidos, becas escolares, fondos para las comunidades en países más pobres, acogimiento de chavales con problemas…).

Cambiar la manera de gestionar nuestros dineros nos lleva a promocionar la acción social en nuestras comunidades, a compartir nuestro dinero con aquellos que más lo necesitan, y a reforzar nuestro carisma educativo con acciones que ayuden a aquellos niños y jóvenes que están más necesitados de apoyo. Para realizar esto se necesitan fondos que podemos proporcionar gracias a nuestro cambio de actitud ante los dineros de nuestra comunidad.

Por último, solamente me queda comentar que estoy seguro que mucho de lo aquí comentado ya se realiza en algunas de las comunidades que leen esta pequeña reflexión. Solamente animar a que si así lo hacéis perseveréis en este camino y si no es así, a que lo toméis como una senda que vale la pena ser transitada y que es parte de nuestro carisma.

Preguntas para la reflexión comunitaria

Propongo aquí una serie de cuestiones que pueden utilizarse para la reflexión comunitaria

  • ¿Cuáles son las cosas que realmente necesitamos en nuestra comunidad y qué otras podemos considerar como deseos u apetencias? ¿Cuáles de las que tenemos responden a necesidades básicas y cuáles a necesidades sociales?¿Tenemos la sensación de que estamos viviendo con menos de lo que necesitaríamos para estar bien? Si es así, ¿Por qué?

  • Vamos a repasar las últimas compras que hemos realizado en nuestra comunidad ¿Realmente nos hacían falta? ¿Únicamente tenemos en cuenta la relación calidad precio a la hora de realizar la adquisición?

  • ¿Hemos dejado alguna vez de comprar en un lugar para hacerlo en otro porque sabemos que en el segundo tratan mejor a sus trabajadores, son más respetuosos con el medio ambiente o están fuertemente imbricados en la economía local? ¿Estamos dispuestos a pagar más por determinados bienes si sabemos que así colaboramos en la construcción de un mundo mejor? ¿Adquirimos habitualmente productos de comercio justo?

  • Cuando ahorramos y ponemos nuestros fondos en algún banco, ¿Lo hacemos siempre para sacar la mayor rentabilidad posible del dinero sin tener en cuenta hacia dónde se dirige el dinero que guardo? ¿Hemos rechazado en alguna ocasión alguna oferta de alguna entidad financiera por que no nos garantizase o informase sobre el destino de nuestros ahorros? ¿Conocemos la banca ética y las distintas posibilidades que existen en España?

  • Si tuviésemos que marcar criterios a mi banco sobre para qué nos gustaría que se utilizasen nuestros ahorros ¿Qué le pediríamos? ¿Cuáles serían estos?

  • Reflexionemos sobre las acciones sociales que estamos realizando en nuestra comunidad y qué parte de nuestros ingresos estamos destinando a ello. ¿Existen estas acciones? ¿Tenemos fondos y tiempo para la pastoral social?

  • Si instauramos la gestión solidaria de nuestros fondos lo que supone utilizar una parte para acciones sociales ¿Qué acciones solidarias podemos plantear con parte de los ingresos que tenemos? ¿Podemos apoyar económicamente a otras comunidades que están llevando a cabo acciones sociales tanto en España como fuera de ellas? ¿Podemos plantearnos la realización de acciones sociales para con los chavales más desfavorecidos de nuestra propia comunidad?

  • ¿Podemos plantear un plan para este próximo año que nos de los pasos a seguir para instaurar una gestión solidaria de los dineros de nuestra comunidad?

 

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Entrevista en Cresol sobre la crisis económica

Entrevista publicada en la revista Cresol, any 13, Nº 109, Juliol i agost del 2012, pág: 30-32, en la que se habla sobre temas relacionados con la Crisis económica y la Doctrina Social de la Iglesia.

Esta vez voy a publicarlo, tanto con las imágenes del original, como con el texto.

  • Enrique, el pasado 1 de Junio presentabas en Almàssera tu nuevo libro “Más allá del decrecimiento”. Brevemente, ¿cuál es la aportación eje?

La clave de este libro es ayudar a cambiarse las gafas con las que analizamos y observamos la realidad económica ante la que nos encontramos. Pretende mostrar como las ideas preconcebidas que parecen indiscutibles en la economía actual y en el funcionamiento del Estado, las empresas y las entidades financieras, no lo son, sino que podrían plantearse desde otros puntos de vista. La Doctrina Social de la Iglesia nos aporta una mirada crítica y a la vez constructiva a la realidad económica actual. El libro pretende profundizar en esta perspectiva y aportar, a la vez, sugerencias que concreten en nuestra realidad actual las propuestas que realiza la DSI en el campo económico.

  • No lo he leído todavía, pero vemos ya en el título que abordas la problemática de la crisis económica. En esta sección, publicamos un artículo de un sacerdote con el título: “Crisis económica: beneficio para unos pocos y miseria para la mayoría” (H. Pasqual). ¿Es así la cosa?

La crisis económica es un problema para todos. Cuando la economía no funciona, pocos quedan indemnes. Dicho esto, es verdad que gran parte de la responsabilidad de esta crisis la tiene un sistema que prioriza los intereses de los más adinerados en contra de los que tienen menos posibilidades. Puesto que las acciones que se están realizando en contra de la crisis no cuestionan las bases del sistema económico que la han provocado, nos encontramos con que las prioridades de nuestros gobiernos están siendo la de garantizar la devolución de las deudas, mantener la inflación y garantizar que el sistema financiero siga funcionando como hasta ahora. Si esta es la prioridad, es evidente que aquellos que trabajen en estos sectores están teniendo medidas que están evitando que sus problemas sean excesivamente altos. Los temas que no se están priorizando como el desempleo, la pobreza, el estado de bienestar… Están siendo más perjudicados por la crisis que aquellos a los que se les presta una especial atención

  • Para que los agentes pastorales estudien, difundan y apliquen la Doctrina Social de la Iglesia a las cuestiones sociales que son de notoria actualidad, como lo es en el momento presente la crisis económica y sus consecuencias sociales, ¿qué sugieres ofrecer, en estos momentos en las diócesis, en plan formativo?

Jesús, yo sugeriría que utilizasen mis dos libros que han nacido, en parte, con esta intención, pero claro, no se si esto queda bien en este contexto o si se puede contestar así como así. Son textos claros, que puede contestar cualquier no economista y que ayudan a comprender la realidad económica, la opción de la DSI y qué alternativa propone esta. El trabajo en grupo y la reflexión de estos textos puede permitir un conocimiento más bueno de la DSI con una aplicación práctica e inmediata al cambio de hábitos y de miradas a la realidad económica.

  • Recientemente se inauguró en Santander la XLI edición de la Semana Social de España, organizada por la Conferencia Episcopal Española, que este año se ha convocado bajo el título “Europa, ¿Un proyecto esperanzador?”. ¿Cuál es tu valoración de las Semanas Sociales?

Desgraciadamente no he tenido la suerte de asistir a estas semanas sociales ni de conocer mucho de ellas, así que no puedo dar una opinión fundamentada sobre las mismas ni de su repercusión o utilidad.

– ¿Ayudarán a paliar las consecuencias de la crisis económica? Me remito a la anterior contestación

– Crisis i solidaridad (Bausset). ¿Difícil eso de superar “los intereses particulares” para salir de la crisis, tal y como afirma el papa Benedicto XVI?

Estamos en una sociedad en la que desde hace mucho tiempo se ha legitimado la búsqueda del interés individual. Pensar solamente en uno mismo no solo está bien visto sino que además aparece como la única opción razonable. Algunos argumentan, además, que es la única manera de alcanzar el bien común. Que si dejamos de pensar en nosotros mismos y pensamos en como mejorar el conjunto, las consecuencias sobre la sociedad son catastróficas. Parece evidente, por lo menos a los ojos de algunos, que esta argumentación es falaz y que la búsqueda generalizada del interés propio solamente lleva a sociedades poco solidarias en las que se avanza hacia la dirección que marca quienes más fuerza tienen para defender sus propios intereses sacrificando, con frecuencia, los de los demás. Por todo ello y por la fuerza que tiene la corriente principal se hace difícil superar estos intereses particulares. Sin embargo, ello no debe asustarnos ni dejar de impulsarnos a hacerlo y a proclamar otros caminos diferentes para salri del lugar en el que estamos.

  • ¿Sería útil lo que están pidiendo algunos obispos: destinar el salario de un día del mes a los parados Clasificar esta medida como útil depende del alcance que esperemos de ella. Si lo que pretendemos es ayudar a las personas que lo están pasando mal y que experimenten en amor de Dios gracias a una acción caritativa que les llega en unos momentos críticos de su existencia, es evidente que esta medida unida a una buena redistribución y a una cercanía y convivencia de los cristianos con aquellos que están sufriendo las consecuencias de la crisis, no solo es útil sino un instrumento potente de evangelización, de anuncio de la buena nueva que es el amor de Dios.

Ahora bien, si lo que pretendemos con esta medida es acabar con la crisis y sentar las bases para salir de ella, creo sinceramente que se trata de una medida inútil que no aporta nada para la salida de la situación en la que nos encontramos. La salida de la crisis necesita de medidas estructurales que modifiquen la manera en la que estamos organizando nuestra economía y evidentemente, esta medida no va en este sentido.

Es evidente que el crédito fácil a la vivienda y el consiguiente incremento exagerado de los precios que se dio durante los años de bonanza, han influido de una manera clara en la gestación y el alcance de esta crisis. Los problemas los tienen ahora aquellos que se ven impedidos al derecho a la vivienda que proclama nuestra constitución. Los desahucios no solo perjudican a los desahuciados, sino que tampoco solucionan con frecuencia el problema de los bancos, ya que estos no pueden vender sus inmuebles debido al poco movimiento existente en el mercado de la vivienda. Por ello, si una parte de los préstamos destinados a los bancos se le diesen a los hipotecados con problemas, este dinero acabaría ayudando a los bancos y las personas no se quedarían sin vivienda. Si además, se cambiase la ley permitiendo la dación en pago, se sentarían las bases para evitar una burbuja inmobiliaria de estas dimensiones en un futuro.

– ¿Qué otras propuestas concretas nos sugieres?  

Creo que los cristianos tenemos unas muy ricas y ancestrales enseñanzas sociales que, bien aplicadas, podrían generar una gran cantidad de ideas a la hora de cómo solventar los problemas que se han generado a partir de esta crisis y como estructurar nuestra economía a partir de otros fundamentos. Necesitamos una economía al servicio de las personas y no de los beneficios o del crecimiento económico (porque alcanzar estos no repercute necesariamente en favor de todos). Precisamos que se priorice a los más pobres y no a aquellos que consiguen ganar más dinero en menos tiempo. Esto supone cambiar la estructura económico y dirigirla en otra dirección, cosa que es difícil describir en un espacio tan limitado.

 
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Publicado por en julio 18, 2012 en Crisis económica

 

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Los intocables de la crisis

Artículo públicado el domingo 20 de Mayo de 2012 en el periódico “Las Provincias” en su página 36

La crisis financiera que comenzó en 2007 ha acabado afectando, como siempre sucede en estos casos, a los Estados. Lo que comenzó siendo un problema de liquidez que afectaba en especial a las instituciones financieras (a las que se ayudó y se obligó a reestructurarse para intentar que no quebrasen muchas de ellas) ha pasado a incluir también (entre otras muchas cosas) un problema de financiación de los Estados que ha incrementado sus déficits públicos y les ha obligado a aplicar políticas de reducción de gasto e incremento de los ingresos públicos para evitar que sus déficits siguiesen elevándose.

Ante la magnitud de los problemas económicos que nos afectan (en lo que algunos ya denominan “la gran recesión”) parece que todo puede ser tocado o modificado, nada debe quedar como estaba. Lo que hacíamos hasta ahora no sirve y hay que saber adaptarse a las circunstancias e intentar reducir los efectos negativos de la recesión en la que estamos inmersos. Así, todo o casi todo parece susceptible de ser cambiado para intentar solucionar nuestros problemas: que los pensionistas paguen parte de los medicamentos (con lo que se reduce la pensión real percibida), las leyes laborales, el gasto en educación, los impuestos que se incrementan, los gastos en infraestructuras, las prestaciones sanitarias, etc. No seré yo quien se ponga en contra de las reformas o de las modificaciones, al contrario, la sociedad es dinámica y el sistema económico debe tener la flexibilidad suficiente para poder adaptarse a las nuevas circunstancias.

Sobre lo que quiero llamar la atención en este artículo es aquello que no se pone en cuestión, aquello que no se plantea en ningún momento modificar. Existen unos auténticos “intocables” cuya reforma o modificación no se plantea en ningún momento. Creo que es necesario profundizar en estos aspectos y descubrir el porqué de este privilegio, para encontrar elementos que nos permitan tener juicios de valor adecuados que nos ayuden a analizar la situación.

Los dos principales “intocables” son los siguientes: la inflación (y con ella la política del Banco Central Europeo) y los intereses y la devolución de la deuda (que deben pagarse en su integridad y sin rebajas). En ningún momento se plantea la posibilidad de modificar la estrategia fijada en estos dos aspectos que están muy relacionados entre si, como veremos en seguida. El mantenimiento de una baja inflación ha sido defendido como algo imprescindible para lograr crecimiento económico, confianza en los mercados y estabilidad. Sin embargo, estas afirmaciones están tan fundamentadas como cabría esperar. El objetivo de inflación se ha logrado en los últimos veinte años (en los que sus tasas medias han sido inferiores a las que se dieron en las décadas anteriores) mientras que el crecimiento logrado en este periodo también ha sido más bajo que el anterior. Además, si no fuese por la gravedad del asunto, podría resultar gracioso afirmar que la baja inflación ha sido garantía de estabilidad y confianza con la que está cayendo… En cuanto a la devolución de las deudas, se teme que unos impagos generalizados podrían poner en peligro la moneda europea, el euro y perjudicarían a los inversores que perderían así todo o parte de su dinero invertido (lo que también sucedería si la moneda perdiese parte de su valor a causa de la inflación).

Creo que con este razonamiento ya se puede deducir por qué la inflación y la devolución íntegra de las deudas son los “intocables” de la crisis. Nuestro sistema económico tiene una prioridad y esta es la defensa de los intereses de los prestamistas (también denominados inversores financieros o financiadores). El euro fuerte, la baja inflación, la devolución y pago íntegro de intereses, están todos al servicio de los agentes económicos que tienen la capacidad de financiar a los demás. Para justificar esta prioridad se argumenta esto que esta clase de medidas son imprescindibles para que el mercado funcione correctamente y genere crecimiento y estabilidad. Pero esta crisis, si algo nos ha mostrado, es que garantizar en exceso la libertad para ganar grandes cantidades en los mercados financieros nos ha llevado precisamente a lo contrario, recesión e inestabilidad.

Por ello creo que deberíamos también atrevernos a modificar “los intocables” ¿Acaso no podríamos mantener la inflación en unas cifras algo más altas? Esto actuaría como una reducción de facto del valor de las deudas y liberaría de la gran carga que suponen estas no solo para el Estado sino también para las familias ¿Y que hay de que el Banco Central Europeo preste de una manera excepcional directamente a los Estados para que estos puedan reducir sus costes en pagos de intereses y no en otras políticas de bienestar social? ¿Por qué no priorizamos a los empresarios que crean empleo en actividades económicas reales? ¿y por qué no a los trabajadores o a las familias más desfavorecidas?

El problema de la crisis va más allá de las medidas de ajuste o de la necesidad de crecimiento. Es necesario replantearnos cómo gestionamos el sistema de mercado y no subordinar este a los intereses de aquellos que tienen capacidad de ahorro y de prestar dinero, sino de los creadores de empleo y de las personas más desfavorecidas que deben verse beneficiadas por el sistema económico existente, sea este el que sea. Seguir empeñándonos en las recetas que nos han llevado a esta situación, no creo que sea la mejor manera de salir de ella.

 
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Publicado por en mayo 21, 2012 en Crisis económica

 

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Del mercado libre al libertario y de éste, al liberticida

“Del mercado libre al libertario y de éste, al liberticida” Artículo publicado en el periódico Levante, el Domingo 9 de Octubre de 2011, en su suplemente El Mercantil Valenciano EMV, en su página 12.

Una de las frases que se difundieron a raíz de la acampada de los autodenominados “indignados” me llamó la atención. Decía (y seguirán diciendo, supongo) que no son anti-sistema, sino cambia-sistemas. Si lo pensamos bien, todos deberíamos ser, hasta cierto punto cambia-sistemas, sobre todo porque la realidad es siempre cambiante y un sistema rígido, difícilmente puede adaptarse a la evolución de la sociedad si no se reinventa a si mismo (al menos en parte). Creo que esto tiene una aplicación clara al sistema de mercado y en especial a la libertad de mercado. Todos tenemos claro que el mercado necesita de la libertad para funcionar correctamente. Sin ella el mercado no es tal y el desempeño económico se resiente. Ahora bien, la idea que tenemos sobre lo que es la libertad se confunde con otras cosas y esto sucede en especial cuando hablamos del mercado. No está de más, pues, reflexionar en estas líneas sobre la libertad del mercado.

De hecho, durante los últimos años hemos asistido a un movimiento de liberalización de los mercados. Muchas de las medidas que se han tomado han tenido como objetivo quitar trabas al funcionamiento del mercado. Ahora bien, a pesar de esto, muchos de los agentes que trabajan en él no parecen sentirse más libres ¿Podemos escoger el trabajo que creemos más conveniente? ¿Nuestras actuaciones económicas nacen de nuestras convicciones y hacemos lo que creemos que es mejor para mejorar el entorno en el que nos encontramos? Muchas veces esto no es así. En un mercado libre oímos con demasiada frecuencia la frase de “me veo obligado a…” “No he tenido más remedio que…” “Los negocios son los negocios…” para justificar actuaciones que no se habrían hecho si no llega a ser por la dinámica del mercado (o al menos así se justifican los autores de los hechos). De este modo, un mercado aparentemente libre parece forzar a sus componentes a actuar de una manera contraria a sus convicciones personales. Parece que la única libertad que potencia el estado es la libertad para ganar más dinero, pero que esto se hace a costa de reducir la libertad para poder hacer aquello que dicta tu conciencia y que crees que es mejor para los demás y para el conjunto de la sociedad.

El principal problema del concepto libertad es que se confunde a menudo con la posibilidad de hacer algo: si algo es posible, debemos tener la libertad de hacerlo. Sin embargo, esto no siempre supone ser más libres. Puedo poner algunos ejemplos en ámbitos diferentes a la economía: la organización social no nos permite poner la música a gran volumen a las tres de la madrugada en un edificio lleno de personas durmiendo, ni coger una escopeta y herir o matar a los clientes de un supermercado, ni circular a 110 por hora cuando atravesamos las céntricas calles de un casco urbano, ni presentar un partido político a las elecciones si este apoya a los terroristas que asesinan a sus contrincantes… Estos límites a la libertad de acción no significan que las personas que vivamos en esta sociedad no seamos “LIBRES”, al contrario, gracias a cumplir esas normas o límites que nos fijamos, podemos ser más libres. De hecho, una concepción libertaria de la existencia en la que se permitiese realizar estas actuaciones (posibles por otra parte) podría comprometer nuestra propia libertad.

Lo mismo sucede con el mercado. Un mercado libre no significa un mercado en el que todo esté permitido. El Estado debe poner límites a determinadas actuaciones económicas sin que esto suponga atentar contra la libertad de mercado. Si no es así, el sistema económico puede volverse contra las personas a las que tiene que servir como, por desgracia, hemos visto en demasiadas ocasiones. Estos límites a los que estamos acostumbrados cuando hablamos de temas políticos o sociales, deberían ser normales también en el ámbito económico y no ser visto como aberraciones contrarias a la libertad de mercado. De hecho, ya ponemos límites al mercado, por ejemplo cuando impedimos determinados sistemas productivos contaminantes, o actuaciones que reducen la competencia entre empresas (como los cárteles o los repartos de mercado), cuando se obliga a pagar un salario mínimo a los trabajadores, etc.

Habría otras medidas que podrían limitar las posibilidades de actuación sin resultar en una reducción de la libertad de mercado. Así el Estado, por ejemplo, podría poner límites a las diferencias salariales exageradas que se dan en algunas empresas. Estas incrementan las desigualdades en el mercado, no mejoran la efectividad de las economías que las permiten (durante años las diferencias salariales en un país como Alemania han sido mucho menores que las Estadounidenses y eso no ha significado que la economía alemana funcionase peor) e impiden que un grupo de trabajadores gane salarios que les permitan vivir con dignidad a ellos y sus familias. Otra sugerencia sería la de poner coto a la utilización de determinados derivados financieros y otras actuaciones de esta índole que incrementan la inestabilidad del sistema y no aportan nada a la principal función del sistema financiero que es intermediar entre los ahorradores y los prestatarios.

Existen más ejemplos de límites a las posibilidades de actuación de un mercado que no reducen la libertad de mercado, sino que garantizan su sostenibilidad económica y lo ponen al servicio de todas las personas. Pero creo que hay que llamar la atención sobre este tema para no olvidar que un mercado libre no es aquel que permite que una persona o un grupo de ellas o de empresas puedan ganar mucho dinero de una manera fácil y en un breve espacio de tiempo, sino aquel en el que sus componentes pueden decidir sobre sus actividades económicas y ponerse de acuerdo con otros sin presiones, para lograr los ingresos adecuados para vivir de una manera digna, tanto ellos, como el resto de la sociedad. La libertad de mercado debe estar al servicio de la sociedad y de las personas, no de los beneficios. El Estado debe potenciar un mercado libre y no un mercado libertario donde algunos puedan ganar mucho dinero a costa de que otros tengan menos posibilidades de hacerlo.

Si dejamos que todo lo que se puede hacer en un mercado se haga, pasaremos de un mercado libre a uno libertario. El mercado libertario tiene las mismas consecuencias que un estado libertario, esto es, como todo está permitido, el más fuerte se come al más pequeño. No se permite introducir medidas que protejan a los más desfavorecidos bajo el argumento de que “limitan la libertad de mercado” y, al final, se está protegiendo a aquellos que tienen más: en un mundo sin reglas, los más fuertes siempre tienen las de ganar. Un mercado libertario acabaría convirtiéndose en un mercado liberticida, esto es, un mercado que aniquilaría su propia libertad, en el que los más poderosos tendrían un dominio tal sobre los asuntos económicos que difícilmente podríamos escaparnos de sus dictados, lo que nos llevaría a una dictadura económica. Para evitarlo debemos articular un mercado que esté al servicio de las personas, que sepa poner los límites necesarios para garantizar la libertad real de los miembros de la sociedad, que no reduzca las posibilidades de una gran parte de la población impidiéndoles tener los ingresos suficientes y limitándoles sus posibilidades económicas, que incremente nuestras capacidades y no las reduzca. Volviendo al principio del artículo quiero añadir que si no se dirigen los tiros hacia esta dirección, la indignación de los cambia-sistemas puede hacerles derivar hacia la indignación de los anti-sistema o a la atonía de los desencantados, lo que creo que no sería bueno para nadie ya que, no se trata de luchar contra el mercado o de dejar que este nos apabulle, sino de ponerlo al servicio de las personas.

 

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¿MEDIMOS BIEN NUESTRO DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL? NUEVOS INDICADORES DE BIENESTAR PARA ORIENTAR LA ACCIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA

Arranca el último curso del XVIII Foro Universitario Luis Vives

El Foro Luis Vives analiza el papel del PIB como

medida del crecimiento económico

Valencia (08/03/10). La XVIII edición del Foro Luis Vives que organiza la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Valencia entra en su recta final. De hecho, hoy ha comenzado el octavo curso, el último de cuantos componen el Foro y que se desarrollará en horario de mañana y tarde durante todo el día de hoy y de mañana 9 de marzo. Coordinado por Enrique Lluch, Profesor de Economía de la Universida C.E.U. Cardenal Herrera y Director del Foro de este año, el título del curso es: “¿Medimos bien nuestro desarrollo económico y social? Nuevos indicadores de bienestar para orientar la acción política y económica”.

Según ha explicado el coordinador durante la presentación del curso, en nuestras sociedades el éxito económico se mide sobre todo a través del PIB y su crecimiento. “Considerar éste como el objetivo de la acción económica tiene consecuencias directas sobre la clase de políticas económicas que se priorizan en nuestra sociedad”, ha afirmado el ponente. Sin embargo, según se ha señalado, este indicador presenta numerosos defectos ya que no tiene en cuenta la pobreza, ni las desigualdades, ni los problemas medioambientales, ni la libertad de elegir, etc. Por ello, en los últimos años han surgido indicadores macroeconómicos diferentes que intentan enmendar estos errores y presentarse como alternativas al PIB para medir el desempeño económico de una nación. “Este curso pretende ser un repaso de estos indicadores haciendo especial hincapié en aquellos que incorporan la medición de las desigualdades y de la pobreza, sabiendo que un cambio de indicador puede acabar repercutiendo en una modificación de las prioridades económicos” ha manifestado Enrique.

Eduardo Esteve Pérez, Profesor de Macroeconomía de la Universidad CEU Cardenal Hererra

La primera ponencia de la mañana “La Contabilización del P.I.B y su crecimiento como objetivo político” ha corrido a cargo de Eduardo Esteve, Profesor de Macroeconomía de la Universidad Cardenal Herrera C.E.U.

Según ha comentado el ponente, en la década de los años 20, los economistas Colin Clark y Simon Kuznets desarrollaron los sistemas de medición de la producción agregada. No obstante, no fue hasta llegados los años 40 cuando el PIB, es decir, el valor de mercado de los bienes y servicios producidos en un año, y más concretamente su tasa de crecimiento, se convierte en uno de los indicadores más relevantes en la evaluación del buen desempeño de una economía. Desde entonces, los recursos e instrumentos de política económica de los gobiernos (política fiscal, monetaria, laboral, sectorial, de competencia, tecnológica…), tienen por objetivo prioritario maximizar su crecimiento.

El motivo de la primacía del crecimiento del PIB, se encuentra tanto en el vínculo que se establece en los modelos económicos, como en la “creencia popular de que un mayor consumo implica mayor bienestar y desarrollo”, ha asegurado Eduardo. No obstante, el ponente también ha señalado que a lo largo de las últimas décadas su total supremacía ha sido contestada desde diversos foros, comisiones, y académicos apelando principalmente a dos líneas argumentales: “Se ha demostrado que el PIB no es una condición sine qua non para el bienestar, desarrollo económico, y la erradicación de la pobreza y, teniendo en cuenta esto, puede poner en peligro la sostenibilidad del crecimiento futuro”. De esta forma, pese a que en la actualidad se sigue manteniendo el PIB de facto como uno de los objetivos de política económica, “una parte cada vez más sustancial de la comunidad científica está dedicando sus esfuerzos a elaborar nuevos indicadores que se arroguen el suficiente consenso” ha concluido el ponente.

La siguiente intervención, “Los problemas que tiene el P.I.B para medir el desempeño económico” (si quieres acceder a ella teclea aquí) ha sido llevada a cabo por el propio Enrique Lluch, coordinador del curso y Director del Foro. En ella se ha preguntado al público asistente mediante una dinámica de grupo cuáles son los objetivos y las necesidades básicas que querrían cubrir en su vida. Mediante encuesta aportada por la organización, las opciones de poseer una buena salud y un buen desarrollo de las relaciones sociales han sido las más votadas. La pregunta que ha lanzado Enrique entonces ha sido: “¿Por qué el PIB mide bien las políticas económicas, el crecimiento económico de las naciones, pero no lo que realmente nos interesa?”. A partir de esta reflexión, eje alrededor del cuál ha girado la ponencia, el conferenciante ha señalado que a niveles muy bajos de renta un aumento del PIB sí que puede cubrir esas necesidades básicas, pero “una vez hemos alcanzado unos determinados niveles de renta, en los que ya tenemos cubiertas una serie de necesidades, un incremento del PIB no se antoja tan necesario, ya que no supone una mejora de nuestra manera de vivir (mejor salud, mayor felicidad, buenas relaciones sociales, etc)”. De esta amanera, Enrique ha hecho referencia a una serie de problemas que presenta el PIB como indicador macroeconómico. En primer lugar, el hecho de que el PIB no mide cantidades, sino precios, “esto ya es un problema en sí mismo” ha declarado el ponente. “Los precios no son objetivos y ajustados al valor real que deriva de las condiciones del mercado, ya que estos son imperfectos y pueden ser las consecuencias de juegos de poder”. El PIB tampoco refleja cambios en la calidad y solamente tiene en cuenta la inversión que se realiza en el año corriente, pero no descuenta la depreciación que tienen los bienes de inversión con los que ya se cuenta. Además, el PIB tampoco contabiliza la degradación del medio ambiente. “Con la obtención de recursos ambientales, que a menudo suponen la destrucción de nuestro entorno, nos enriquecemos, cosa que tampoco contabiliza el PIB, de alguna manera le sale gratis”, ha afirmado el ponente, “No obstante, esto afecta claramente de forma negativa a nuestras vidas”, ha añadido. Otro factor que no tiene en cuenta el PIB es el tiempo libre de las personas, uno de los principales indicadores del nivel de vida de las personas. La pregunta entonces es: “¿Quién gana con un incremento del PIB?”. Según el ponente, “parece claro que el PIB no refleja bien ni la calidad de vida de los miembros de una sociedad ni su bienestar, “¿por qué queremos entonces incrementar el valor de los bienes que se producen y venden en el mercado si eso no tiene una relación directa con la mejora de nuestras vidas?”, “¿Por qué seguimos utilizando el PIB como medida de mejora económica de la sociedad?”, ha planteado.

Enrique Lluch, Director del XVIII Foro Luis Vives y coordinador del curso

Tras la ponencia ha tenido lugar la Mesa Redonda: “¿Es posible mejorar el PIB como unidad de medida del desempeño económico de un país?”, moderada por Yolanda Polo, periodista experta en Cooperación Internacional y Género, y en la que han intervenido sendos ponentes de la mañana. Yolanda ha destacado algunas debilidades del PIB como medida de crecimiento y ha realizado un análisis desde la perspectiva del Desarrollo Humano y la perspectiva de género, según la cuál hombres y mujeres tienen diferencias a la hora de producir. “Mientras que el trabajo productivo (bienes y servicios que generan recursos y trabajo formal) está en manos de los hombres, el reproductivo y comunitario recae mayoritariamente en la mujer”, ha afirmado la ponente. Otros datos que ha destacado, son que América Latina es la región más desigual del mundo con un índice de Gini de 0,52 y donde el 10% de la población más rica tiene el 18% de los ingresos, teniendo “un reparto del PIB claramente no-equitativo”. Tras las reflexiones puestas en común por los tres ponentes, todos ellos han respondido a las preguntas del público asistente.

Eduardo Esteve, Yolanda Polo y Enrique Lluch

Ya por la tarde, a las 16.00h ha tenido lugar la ponencia “Contabilizar contando sobre Desarrollo Humano” que ha corrido a cargo de Isabel Royo, Profesora del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universitat de València.

Según ha explicado la ponente, situándonos en el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial observamos cómo cada década, aproximadamente, resitúa la noción de desarrollo. Pero, a partir de la década de los 90 del siglo XX, tras las rupturas producidas a finales de los 80, aparece el primer Informe sobre Desarrollo Humano emitido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y en 1992 se celebró la Cumbre de la Tierra en Río. “La conjunción de la dimensión de sostenibilidad del planeta tuvo su complementariedad en la dimensión humana, como pre-requisitos de un desarrollo global”, ha afirmado Isabel quien ha destacado que, transcurridas dos décadas, podemos constatar la profunda influencia que han tenido los informes anuales del PNUD en el renovado significado del concepto de desarrollo. “Una renovación no sólo conceptual sino práctica en su cuantificación, que mejora la medición del desarrollo en términos estrictamente económicos”, ha señalado.

De esta manera, la ponente ha explicado a los alumnos asistentes términos como el concepto de Desarrollo Humano, destacando la definición que ofrece el PNUD: “proceso que busca incrementar las posibilidades de elección de las personas. Se refiere no sólo a las posibilidades de elección que permiten un mayor ingreso, sino también a aquellas que permiten a las personas desarrollar su potencial y llevar una vida productiva y creativa, de acuerdo con sus necesidades e intereses” y sus indicadores principales. “A grandes rasgos, la concepción subyacente de los informes es que el crecimiento económico del ingreso no asegura el desarrollo humano, porque el bienestar de un país no depende del ingreso en sí mismo, sino del uso que se dé a éste” ha explicado Isabel. Tras hacer un repaso a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la ponente ha concluido aduciendo que “Las nuevas líneas de trabajo se centran en las implicaciones que tiene la perspectiva del desarrollo humano en las políticas y estrategias de acción a nivel nacional e internacional, pero nunca debemos olvidar la dimensión local”.

La siguiente ponencia que ha tenido lugar, “Contabilizar el deterioro ambiental” ha sido llevada a cabo por Francisco Higón, Profesor de Economía Aplicada de la Universitat de València. Éste ha comenzado su intervención destacando que el análisis económico ha alcanzado notables éxitos en la valoración de los resultados económicos. La contabilidad nacional refleja de forma bastante fiable los resultados directos del devenir económico pero presenta también muy importantes y preocupantes carencias. Entre ellas las referidas a la valoración de los efectos indirectos, muchos de ellos de carácter negativo, que se derivan del proceso económico. “Si bien es cierto que desde la formulación de la teoría de los efectos externos (externalidades) hace ya casi 100 años, los economistas contamos con el instrumental teórico necesario para considerar dichos efectos negativos, no es menos cierto que en la práctica la contabilización de los impactos medioambientales derivados de las actividades de producción y consumo que llevamos a cabo los seres humanos está todavía falta de muchas mejoras y de una correcta implementación”, ha manifestado el conferenciante.

El ponente también ha señalado que las técnicas de valoración que se utilizan para medir los daños ambientales, como puedan ser los análisis multicriterio o la técnicas de valoración contingente, ofrecen resultados que no dejan de ser meras aproximaciones a dichos impactos medioambientales pero permiten obtener, al menos, unos primeros resultados con los que matizar las tradicionales interpretaciones de las macromagnitudes nacionales como indicadores del desarrollo económico.

El medio ambiente es un elemento fundamental esencial para el funcionamiento de la economía: nos provee de materias primas, sirve de receptáculo para los residuos y en ocasiones ayuda a su regeneración, nos provee de servicios recreativos y sirve de soporte vital (meta-función)”, ha concluido Francisco.

Francisco Higón e Isabel Royo antes de sus respectivas ponencias

Tras ambas intervenciones ha tenido lugar la Mesa Redonda: “El desarrollo humano y el deterioro ambiental ¿Van ligados o podemos progresar sin atentar al medio ambiente?”, moderada por Enrique Lluch. En ella, todos los ponentes han tenido la oportunidad de profundizar sobre sus respectivos temas de ponencia y han planteado la pregunta: “¿Se puede realmente pensar en la consecución de un desarrollo sin medio ambiente?. Tras el habitual turno de preguntas del público asistente, se cerraba la jornada, penúltima de cuántas han conformado el Foro Luis Vives de este año.

Los participantes de la Mesa Redonda que ha puesto fin a la penúltima jornada del Foro

Hoy ha concluido la XVIII Edición del Foro Universitario Juan Luis Vives

Problemas sociales, trabajo doméstico e índices de

felicidad y bienestar ponen fin al Foro Luis Vives

Valencia (09/03/10). Más de 100 ponentes han pasado por el XVIII Foro Luis Vives, que comenzó su andadura el pasado 8 de febrero y hoy llega a su fin. En su habitual horario de mañana y tarde, la última jornada del foro nos ha dejado cuatro interesantes ponencias acompañadas de dos Mesas Redondas.

María Luisa Moltó, responsable de la primera ponencia

Medir los problemas sociales y el trabajo doméstico” ha sido el título con el que se ha englobado las dos primeras ponencias de la mañana. La primera, “Contabilizando la producción doméstica” ha sido llevada a cabo por María Luisa Moltó, del Institut Universitari d’Estudis de la Dona (I.U.E.D) de la Universitat de València. Según sus propias palabras, “uno de los objetivos principales de la ponencia es dar una respuesta a una pregunta relevante: ¿Cuál es el valor del trabajo no remunerado, tanto doméstico como de voluntariado?”. Está fuera de discusión que el gran volumen de trabajo no remunerado no tenga mucho valor. Pero, como ha destacado Mª Luisa, cabe preguntarse las razones por las que los gobiernos, que miden anualmente todo lo que se produce en un país, ya sea bienes, ya sea servicios proporcionados a todos los ciudadanos y ciudadanas de forma gratuita como la sanidad, la enseñanza, o bien previo pago cuando se reciben de empresas y compañías privadas, no dedican los recursos necesarios para medir de forma sistemática lo que costaría el mantenimiento cotidiano de los hogares de todo el país.

De esta manera, María Luisa ha abogado por utilizar una medida del valor de todos los bienes y servicios producidos para obtener una visión completa de la producción. “Así, tenemos en cuenta todo lo que se produce, tanto si pasa por el mercado como si no se intercambia a través del mercado”, ha asegurado la ponente. “Se trata de elaborar las cuentas extendidas de los hogares que permitan integrar la producción doméstica en el marco de la contabilidad nacional. Para ello la conferenciante ha manifestado la necesidad, en primer lugar, de valorar el trabajo no remunerado; en segundo lugar, de estimar el valor de los bienes que son utilizados para producir servicios en el proceso de producción doméstica y, por último, de estimar el valor de los servicios de los bienes de capital utilizados en la producción doméstica. “Es ilustrativo a efectos del diseño de políticas públicas saber que el valor del trabajo doméstico representa alrededor del 80% del valor de las producción doméstica que ha permanecido excluida del sistema europeo de cuentas nacionales.

Respecto a este trabajo y producción doméstica “imprescindible, pero que sigue siendo invisible para la ciudadanía y el gobierno”, la ponente también ha realizado un análisis en clave de género. Al parecer, tres cuartas partes del mismo continúa siendo, hoy en día, realizado por mujeres. La participación de los hombres recae sobre todo en torno a ofrecer cuidados y atención de pequeños (educación, juegos, etc) y mayores, y no tanto en el hogar o labores más duras. Esta desigualdad es menor en los países nórdicos como Dinamarca y Finlandia, donde tienen una pronunciada Sociedad del Bienestar y externalizan ciertas labores y cuidados. Según la ponente, las políticas de promoción de la participación de las mujeres en el mercado laboral deben ser comprensivas, integrando estrategias para la eliminación de estereotipos de género y adoptando medidas para la mejora del equilibrio entre la vida familiar y profesional. Las medidas. “La igualdad entre mujeres y hombres no es un fin en sí mismo, es un prerrequisito para conseguir los objetivos de crecimiento, empleo y cohesión social de la Unión Europea”, ha concluido María Luisa.

La siguiente intervención, “Contabilizar los problemas sociales” ha corrido a cargo de Víctor Renes Ayala, Representante de la Fundación F.O.E.S.S.A (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) de Cáritas Española y coordinador de su VIº Informe sobre “Exclusión y Desarrollo Social en España”.

La dificultad de contabilizar los problemas sociales deriva de su propia naturaleza, en tanto que tales problemas son siempre “en relación a…” los patrones y normas de una sociedad que considera adecuados para una vida digna”. Con esta reflexión iniciaba Víctor su ponencia en la que ha expresado la necesidad de superar las visiones economicistas de la pobreza entendida sólo como un problema de bajos ingresos. “Se trata de un proceso social de pérdida de integración que incluye no sólo la falta de ingresos y alejamiento del mercado de trabajo, sino también un descenso de la participación social y, por tanto, una pérdida de derechos sociales”, ha manifestado el ponente.

A este respecto, el informe F.O.E.S.S.A contribuye a analizar con mayor acierto todas las dimensiones implicadas en las problemáticas sociales. Según ha explicado el conferenciante, debido a la complejidad y el carácter dinámico de estos fenómenos existe cierto consenso en que deben incluirse, al menos, tres grandes dimensiones. La dimensión económica (de participación en el consumo y en la producción); la dimensión polaca (del ejercicio de la ciudadanía y de los derechos básicos); y la dimensión relacional (los lazos sociales y el tipo de relaciones sociales). Esta visión permite dar cuenta de tres aspectos claves: el origen estructural de los problemas sociales, su carácter multidimensional y su naturaleza procesual. “De acuerdo con esto, hemos realizado una propuesta de indicadores que nos permitan identificar y medir la presencia de los problemas sociales en la estructura social y realizar un análisis de la variable integración-exclusión aplicada al conjunto de la sociedad”, ha explicado Víctor.

Víctor Renes, coordinador del VIº Informe FOESSA sobre “Exclusión y Desarrollo en España”

Los contenidos del VI Informe FOESSA están estructurados en ocho capítulos, de los cuáles, el segundo “Desigualdad, pobreza y privación” es el que ha centrado la ponencia de Víctor. Algunos de los otros capítulos han sido explicados en otros cursos, siendo un informe de referencia constante por la mayoría de ponentes que han pasado por el Foro. La consulta del mismo es gratuita y se puede descargar a partir de la página web: www.foessa.es .

Tras ambas ponencia ha tenido lugar la Mesa Redonda: ¿Es posible medir bien el trabajo en casa y la problemática social?, ¿Qué aportaría esto a nuestra sociedad?, moderada por Enrique Lluch y en la que han participado los dos ponentes de la mañana que han aprovechado para explicar y matizar algunos detalles de sus respectivas exposiciones. Víctor Renes, ha señalado que a la hora de escoger un único indicador sintético de Bienestar, él escogería el de exclusión social, pues no deja de lado la pobreza extrema y es capaz de articular la dimensión entre sistemas económicos, sociales y políticos. “En el tema de estadísticas sociales hay un tema pendiente, andamos muy mal cuando sólo nos fijamos en el PIB de una nación” ha afirmado el ponente. Por su parte, María Luisa, ha destacado que ella apuesta por una sociedad cuidadora donde los servicios sean suficientes, con una participación equitativa de hombres y mujeres, y no tanto por el hecho de tener que pedir permisos largos.

El turno de ponencias de tarde, englobadas bajo el epígrafe “Los índices de felicidad y bienestar” comenzaba con la de Jorge Guardiola, Profesor del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Granada quien ha llevado a cabo la ponencia “Medir la felicidad”. En ella ha planteado que no necesariamente un crecimiento en los índices que miden el crecimiento económico (el PIB básicamente) supone un crecimiento en los índices de felicidad.

El conferenciante ha comenzado destacando que la felicidad entendida como ciencia es difícil de definir. “La felicidad es un concepto huidizo y posiblemente carezca de definición científica o una categoría única”, ha afirmado. No obstante, en teoría, es un elemento fácilmente medible para la economía y la sociología que a la pregunta “¿cómo de feliz eres?” responde con variables objetivas atendiendo a criterios de renta, renta relativa, edad, sexo, estado civil y educación. De esta manera se han extraído conclusiones como que las mujeres son más felices que los hombres, que las personas casadas son más felices que las solteras, que los trabajadores son más felices que los parados, etc.

No obstante, Jorge opina que este sistema también posee una serie de puntos débiles. En primer lugar, la felicidad es un concepto cambiante a lo largo del tiempo e incluso varía en períodos tan cortos como las diferentes etapas de un día, pues está condicionada a los cambios de humor o a la actividad que se realice. Además, es un indicador difícilmente comparable entre países “¿A caso son los daneses más felices que los italianos?”. Otro inconveniente en la medición de la felicidad es que la gente se acaba adaptando a cualquier carga por muy dura que ésta sea, por tanto tampoco resulta un buen indicador de desarrollo.

Actualmente el paradigma del desarrollo, desgraciadamente, se centra sólo en el PIB” ha afirmado el ponente. Pero, de acuerdo con lo expuesto durante la ponencia, el utilizar el índice de felicidad en exclusividad tampoco parece una buena medida. “La solución pasa por no utilizar un solo indicador sino varios, una batería de ellos (felicidad, PIB, desigualdad, tasa de empleo…”, ha comentado.

La ponencia ha finalizado con una serie de consejos del autor para encontrar la felicidad en una sociedad de marcado sesgo mercantil como la nuestra. Entre ellos: ser uno mismo sin comprarse con otros, no maximizar nuestras necesidades, no consumir demasiada televisión, pues la publicidad nos induce a crear falsas necesidades y, por último, y citando a Fernando Pessoa: “La clave para la felicidad es esperar lo mejor y prepararse para lo peor”, ha concluido el ponente.

Jorge Guardiola, Profesor del Dpto. de Economía Aplicada de la Universidad de Granada

La última intervención de la tarde ha llegado de la mano de Mª de las Mercedes Molpeceres, Profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid, con su ponencia “Contabilizar el bienestar social”. En ésta se han presentado de forma divulgativa un variado conjunto de metodologías y técnicas que se han venido utilizando para explotar la información contenida en diversos conjuntos más o menos estructurados de indicadores sociales relacionados con el bienestar. En este sentido, y no exentos de un análisis crítico de cada uno de ellos, la ponente ha presentado distintas opciones como: baterías y sistemas de indicadores sociales, medidas monetarias del bienestar e índices sintéticos del bienestar.

De esta manera, en opinión de la conferenciante, el enfoque monetario (cuyo patrón de valoración son unidades monetarias como euros, dólares…, etc y usa agregados procedentes de los Sistemas Nacionales de Cuentas) presenta una serie de ventajas: metodología clara, accesible y unívoca, amplia disponibilidad y fuerte difusión, comparaciones relativamente sencillas…, etc. Pero su principal inconveniente radica en que no mide el bienestar social. “El PIB no se diseñó para medir el bienestar, no es el instrumento adecuado y se está utilizando para algo para lo que no fue diseñado”, ha destacado Mª de las Mercedes.

Por lo que respecta a las baterías o sistemas de indicadores sociales, estos presentan como ventaja que escapan del estrecho y cuestionado marco del patrón monetario de valoración, ya que permiten valorar cada faceta del bienestar social considerado su propio ámbito. “El problema aquí lo tenemos a la hora de conseguir una imagen global del asunto, pues es demasiada información la que se obtiene y demasiado separada”, ha señalado la ponente

Por último, las ventajas de las medidas sintéticas (sean cardinales, ordinales, etc) es que tienen la capacidad de atraer la atención pública al traducir a una dimensión un fenómeno multidimensional sin rechazar su complejidad. Pero también presenta carencias: “las limitaciones aquí vienen dadas por la limitada presencia de indicadores subjetivos, la escasa claridad y transparencia en los métodos de agregación/ponderación y el no tener una unidad de medida cosa que hace que su valor carezca de una interpretación significativa aislada” ha explicado.

Mª de las Mercedes Molpeceres antes de la ponencia

Tras esta intervención, el broche final lo ha puesto la última Mesa Redonda del Foro, “Nuevas propuestas para sustituir al P.I.B como medida del desempeño económico” moderada por Enrique Lluch, y en la que han intervenido los dos ponentes de la tarde. En ella, Jorge Guardiola ha señalado que un crecimiento de renta no necesariamente equivale a un crecimiento de la felicidad, como demuestra el hecho de que las guerras, la explotación de los recursos naturales o la desigualdad pueden generar mayor renta para un país, pero no mayor felicidad para sus habitantes. Por su parte, Mª de las Mercedes Molpeceres se ha centrado en la explicación de cómo se realiza el Índice de las Condiciones de Vida de los Sujetos. El habitual turno de preguntas por parte del público asistente ha puesto fin a la jornada de hoy y a la XVIII edición del Foro Luis Vives. Enrique Lluch ha manifestado al público universitario asistente su deseo de que hayan aprendido mucho y de que al menos recuerden que “existen otras maneras de pensar el desempeño económico, otros objetivos a los que dirigir nuestra acción comunitaria, y nuevas direcciones que explorar”.

Algunos de los ponentes de la jornada junto a Enrique Lluch, Director del Foro y coordinador del octavo y último curso

 

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