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La exigencia y el inmovilismo

23 Sep
Jesús no condena a Zaqueo por su comportamiento injusto, sino que le pide que le acoja en su casa.

No le exige y no le juzga, simplemente le mira a los ojos y comparte la mesa con él.

Zaqueo al verse acogido decide convertirse, devolver lo estafado y compensar a sus víctimas. ¿Hubiese sido lo mismo si Jesús le hubiese juzgado a priori y no hubiese estado dispuesto a comer con él si antes no hubiese hecho esto?

En un mundo en el que muchos no están dispuestos a hablar con otros si estos no renuncian previamente a lo que piensan o se arrepienten de lo que han hecho, difícilmente vamos a tener un diálogo o unas conversiones.

Para cambiar se precisa previamente experimentar la acogida.

 
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Publicado por en septiembre 23, 2021 en Blog Vida Nueva

 

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