RSS

Qué estudia la economía y para qué

30 Mar

El pasado domingo tuvimos una conversación fructífera en la que se habló de comercio, de competencia, de modificar el paradigma económico, de qué podemos hacer para redireccionar una organización económica que no parece estár al servicio de las personas y que en situaciones como la actual resulta negativa para los objetivos planteados de luchar contra la plaga.

El proximo miércoles 1 de Abril a las 18.00 tendremos la segunda conversación en la que hablaremos de cómo la idea sobre lo que estudia la economía y para qué lo estudia hace que esta se dirija en una o en otra dirección.

Recordad que podéis invitar a quien queráis, la entrada y la participación es libre sin ninguna restricción. El enlace para este miércoles es el siguiente: https://eu.bbcollab.com/guest/30129850277946ed89b3b541f1d8011f

Aquí tenéis un breve artículo introductorio al tema y que puede ser útil también para quien no podáis sumaros a la convocatoria.

¿Qué estudia la economía y para qué?

En la última conversación fueron varias las personas que hablaron de propuestas para cambiar el paradigma económico. Por eso mi proposición para esta nueva conversación es, precisamente, preguntarnos sobre qué intenta estudiar la economía. Porque la respuesta a esta pregunta nos sirve para enfocar hacia dónde tiene que ir este cambio de dirección de los quehaceres económicos para ponerlos al servicio de las personas y del bien común. Lo que voy a hacer en este breve artículo y sobre lo que hablaremos en la sesión del miércoles 1 de Abril, es describir la idea ortodoxa sobre qué estudia la economía y para qué lo hace para, a partir de esta concepción economicista, ver cómo podemos plantear otra concepción económica que puede llevar a nuestra sociedad en otra dirección.

Para conocer esta idea ortodoxa sobre lo que estudia la economía, no hay más que acudir al diccionario de la Real Academia Española en el que se define economía como la “ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”. En esta definición se aborda el campo de estudio de la economía a partir de su finalidad, de lo que se pretende conseguir: de lograr “satisfacer las necesidades humanas materiales”. La ciencia económica busca alcanzar este objetivo de la manera más eficaz posible.

Esta definición está en la línea de las que aparecen en dos de los principales manuales internacionales de economía actuales y que siguen la pauta marcada a principios del siglo pasado por Lionel Robbins (1932: 15)1 que definió la economía como la “ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos”: Paul Krugman (2015:2)2 define economía como “la ciencia social que estudia la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios” y N. Gregory Mankiw (2012:4)3 la define como “estudio del modo en que la sociedad gestiona sus recursos escasos”.

Se trata, como podéis observar de definiciones asépticas que parecen confirmar el carácter neutral que se le da a la ciencia económica. Lo que queremos estudiar es cómo repartimos los recursos escasos que tenemos para la producción de bienes y servicios. Pero claro, esto necesita un objetivo. Al igual que la medicina estudia las enfermedades para intentar curarlas y mejorar la vida de quienes las padecen ¿Para qué estudiamos cómo gestionar nuestros recursos escasos? La respuesta es fácil, porque todo nuestro sistema económico está impregnado de la obsesión por el crecimiento económico.

Así, el estudio de cómo utilizar estos recursos se centra en conseguir producir más con los recursos existentes. Así, queremos ser más eficientes (producir con el menor número de recursos o producir más con los que tenemos), buscamos incrementar la producción y entendemos los recursos como algo que tenemos que utilizar para poder tener más y más entre todos. La ciencia económica se centra así en cómo hacer esta gestión para lograr que la producción alcanzada sea cada vez mayor.

Creo, sin embargo, que este enfoque de la economía olvida otra dimensión más amplia que tiene la economía. Para enfocar esta voy a centrarme en las palabras del Génesis, ese relato que aparece en la Biblia y que intenta explicar el origen de la tierra y el sentido de nuestra existencia en ella. Tomar esta historia como base nos va a permitir acercarnos a una visión de la economía distinta. Y este acercamiento es válido para cristianos y no cristianos. La historia del génesis nos hace preguntarnos sobre qué hacemos en y con la creación, y no es necesario ser cristiano o creer en esta historia que solo tiene intenciones pedagógicas y no de rigurosidad histórica para poder sacar enseñanzas de ella.

El relato nos dice que Dios creó un jardín en Edén en el que el hombre y la mujer “pudiesen comer de todos los árboles del jardín” (Gen. 2, 17). Así, Dios otorgó a las personas lo que necesitaban para vivir, para cubrir sus necesidades. Pero además, Dios hizo una encomienda al varón y a la hembra que creó: “que guarden y cultiven el jardín” (Gen. 2, 15). Así, las personas tenemos una responsabilidad doble con respecto a lo que nos ha sido concedido para nuestra supervivencia. Que lo guardemos, es decir que lo “preservemos del daño que le pueda venir” (RAE) y que lo cultivemos, es decir que le “demos a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifiquen” (RAE). Así, en el plan divino para las personas se centra en que tengamos lo suficiente para vivir y para lograrlo nos encarga que cultivemos y guardemos lo que nos ha sido dado.

Esto nos lleva a una visión diferente del estudio de la economía. Ya no se trata de ver cómo gestionamos los recursos para poder producir cada vez más, ser más eficientes y lograr que la cantidad de bienes y servicios con los que contamos sea mayor. No, la economía tiene otras tres labores que realizar. La primera es organizarnos para que realmente los recursos de la tierra lleguen a todos. Porque todas las personas tenemos el mismo derecho para tener lo suficiente para vivir. La distribución adquiere así una importancia clave en el quehacer económico. La segunda es la responsabilidad de cultivar nuestro jardín, es decir, hacerlo fructificar, conseguir aprovechar bien los recursos que tenemos para lograr que estos sean suficientes para todos. El cultivo, el trabajo aplicado a lo que tenemos, hace que podamos lograr que los recursos den más frutos y podamos obtener más con lo que tenemos.

Por último, tenemos la responsabilidad de guardar lo que nos ha sido dado. No hay que explotar nuestros recursos y agotarlos para lograr los bienes y servicios que queremos, sino que tenemos que utilizarlos, cultivarlos, cuidarlos y garantizar que se mantienen en el tiempo, que no los agotamos, que los recursos siguen ahí. Por eso la imagen del jardín y del jardinero es tan importante. El quehacer económico es el quehacer del jardinero, de esa persona que hace fructificar su jardín, que le saca frutos, flores y lo hace productivo para sacarle rendimiento. Pero que ejecuta esto para lograr lo suficiente, no para incrementar la productividad o sacar lo máximo posible, y que lo hace buscando la armonía, la belleza y el mantenimiento del jardín. El jardinero no quiere agotar el jardín sino que este perdure a lo largo del tiempo.

Así, cuando enfocamos la economía en esta triple dimensión de reparto, cultivo y guarda, las consecuencias son muy diferentes del enfoque ortodoxo que lo único que quiere es ser eficiente para lograr el máximo crecimiento económico. La mirada triple sobre la economía tiene un enfoque mucho más integrado en nuestro planeta (que a fin de cuentas es el jardín del edén que nos ha sido concedido para que vivamos en él y podamos vivir en armonía para que nos dé todo lo que necesitamos para vivir). Con este enfoque dejamos de ser unos explotadores de nuestro planeta para pasar a ser sus jardineros, para lograr que nos dé lo que necesitamos para vivir. Así, con esta mirada diferente cambia el objetivo final de la economía, que deja de ser tener siempre más, para pasar a ser garantizar que todas las personas de ahora y del futuro puedan obtener lo suficiente para vivir. Cambia la apuesta por el crecimiento económico por una apuesta de que todos tengan al menos lo necesario para vivir de manera digna, cambia la explotación de la creación por su cuidado y su guarda, deja de poner lo económico por encima de todo para ponerlo al servicio de la vida.

Para que veáis una concreción de esta cuestión os paso este artículo que salió en Prensa hace dos domingos y que creo que refleja de una manera clara la tensión entre las dos maneras de entender la economía: https://elpais.com/ideas/2020-03-21/a-la-conquista-de-el-dorado-amazonico-por-que-bolsonaro-triunfa-en-el-territorio-mas-salvaje.html

1Robbins, Lionel (1932): An Essay on the Nature and Significance of Economic Science, 1st Edition, London, MacMillan and Co. Limited

2Krugman, P; Wells, R; Graddy, K. (2015): Fundamentos de economía, 3ª Edición, Editorial Reverté, Barcelona

3Mankiw, N. G. (2012): Principios de Economía, 6ª Edición, Paraninfo, Madrid

 

Etiquetas:

Una respuesta a “Qué estudia la economía y para qué

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: