RSS

Panamá y los paraísos fiscales

16 May

Artículo públicado en la revista ICONO, año 117, nº 5, Mayo 2016, pág: 26 y 27

16_5 paraísos fiscales_Página_1

16_5 paraísos fiscales_Página_2

 

Durante el mes anterior se airearon algunos datos en los que se conocía el nombre de personas conocidas que han refugiado su dinero en un país considerado por muchos como paraíso fiscal, Panamá. Algunas de estas personas se apresuraron a afirma que su actividad no era ilegal, que todo entraba dentro de los usos legales que cualquiera con unas rentas lo suficientemente alta podían realizar. Probablemente tienen razón al afirmar esto. Sus comportamientos que entrañan ilegalidad alguna dentro de nuestra organización financiera internacional, pero ello no significa que aquello su comportamiento sea ético o que esta legalidad sea la deseable para este nuestro mundo tan intercomunicado. De hecho, que Panamá fuese un paraíso fiscal era algo que se conocía (aunque no todos los países lo consideraban como tal) y que había personas adineradas que se llevaban dinero allí para eludir el pago de impuestos también (aunque no se conociesen con exactitud sus nombres).

¿Qué es un paraíso fiscal?

Lo primero que cabe preguntarse es qué es un paraíso fiscal. Según la organización no gubernamental Oxfam internacional, el paraíso fiscal es aquel país que tiene una legislación que comprende cuatro características: tiene una tributación baja o nula; le otorga ventajas fiscales a aquellos que no residen en el país pero ponen su dinero en el mismo, aunque no realicen actividad económica alguna en esa nación; no coopera con las haciendas públicas de otros países y no les da datos para luchar contra el fraude; su marco legal permite que no se puedan identificar ni los bancos que ponen dinero allí, ni a los titulares o propietarios de los activos financieros que se tienen allí. Una organización denominada Tax Justice Network, demuestra cómo hay 42 lugares en el mundo que cumplen estas características (en mayor o menor medida). Entre ellos dos que tenemos muy cerca como Gibraltar y Andorra y tres países europeos como son Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos.

¿Por qué alguien pone su dinero en estos lugares?

Estas condiciones de privacidad, poca colaboración y ventajas fiscales son ideales para dos clases de colectivos. El primero es aquellos que teniendo mucho dinero (si se tiene poco no sale rentable llevar el dinero a estos países), no quieren colaborar con la hacienda y desean pagar la menor cantidad de impuestos posible. En estos casos, independientemente de si la procedencia de su dinero es legal o ilegal, llevarlo a estas plazas les permite no pagar impuestos y obtener así ahorros sustanciales. El segundo colectivo está compuesto por aquellos que obtienen el dinero de manera ilegal y que quieren que este se mantenga escondido a los ojos de las autoridades que podrían perseguir su delito.

Consecuencias sobre las naciones y el bien común

Esto tiene dos consecuencias evidentes sobre el resto de países y sobre el bien común internacional. La primera es que tenemos lugares en los que los delincuentes internacionales pueden tener su dinero y sacarle rendimiento sin temor a ser localizados. La segunda es que aquellos que mayores posibilidades monetarias tienen y que por tanto, mayores impuestos tienen que pagar, tienen fácil eludir el pago de estos impuestos a través de estos lugares. Esto hace que la capacidad de los países para recaudar ingresos y utilizarlos para mejorar a sus ciudadanos se ven reducida. Estos dos atentados al bien común son graves y por ello Francisco ya denunció “una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales” en la Evangelii gaudium (56).

¿Por qué no se hace nada?

Ante ello son muchas personas las que se preguntan por qué no se hace nada. Por qué organizamos un sistema financiero internacional que tiene estos agujeros por los que quienes más tienen pueden eludir el pago de impuestos a la hacienda de sus países o de las naciones en las que generan sus beneficios. Podría parecer lógico que el sistema económico no permitiese a nadie que eludiese el pago de impuestos de una manera legal o que existiesen estos lugares legales en los que enjugar los beneficios de delincuentes y terroristas. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones y de las declaraciones que se han hecho en distintos foros de gobierno mundial (como el G20 y el G8) esta realidad sigue existiendo. El otro día, un dirigente sindical español puso palabras a algo que mucha gente piensa, que los papeles de Panamá demuestran que no se pone coto a estos paraísos fiscales porque muchos de los dirigentes que podrían hacerlo tienen dinero allí o familiares o amigos que invierten sus beneficios en estos lugares. Otros dicen que no se pueden evitar porque tenemos una libertad mundial de movimientos de capitales que nos llevan a que cualquiera ponga sus dineros en el lugar que más le conviene. Pero como algún premio nobel de economía ya ha afirmado, tal vez tengamos que replantearnos si no debemos volver atrás y poner otra vez restricciones reales a estos movimientos de capitales.

En todo caso, parece claro que la existencia legal de estos paraísos fiscales debería acabar. Los medios técnicos lo permiten fácilmente y debería existir una voluntad política para que el “bien común mundial” no sea solo una palabra bonita, sino un verdadero objetivo y perseguido por toda la comunidad internacional.

 

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: