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Aportaciones a las preguntas de contenido social que D. Antonio Cañizares realizó en su última carta pastoral

30 Mar

Artículo publicado en la revista CRESOL, Any 16, Núm. 125, març i abril de 2015, pág: 42-43

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El pasado lunes 9 de febrero nuestro arzobispo publicó una carta pastoral que se puede encontrar en http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=11458 La carta tuvo una gran repercusión mediática y medios de comunicación locales, regionales, nacionales y algunos internacionales se hicieron eco de una de sus partes, la que se titula Fortalecer la vida de caridad en la Iglesia diocesana. La diócesis, como toda la Iglesia, tiene la opción preferencial por los pobres” en la que D. Antonio se hacía una serie de preguntas sobre posibles caminos a tomar en el campo de la acción con los más desfavorecidos.

Lo primero que me ha llamado la atención es que el documento tiene 10 páginas y el apartado que concentró toda la atención de los medios solamente es una de esas páginas. De hecho, la carta es mucho más rica en contenidos de lo que voy a comentar en estas breves líneas y aconsejo su lectura para conocer los ejes que van a orientar la actuación del arzobispo en el futuro más inmediato. El porqué solamente se concentraron en esta décima parte del documento, tiene que ver con el tema: había en este fragmento una serie de preguntas que versaban sobre la posibilidad de reservar una parte del dinero ingresado por la Iglesia para los más desfavorecidos, la utilización de espacios y edificios para obras sociales, la creación de empleo, etc.

Lo primero que llama la atención es la elevada repercusión que han tenido estas declaraciones a nivel nacional y hasta en algún medio internacional, superando claramente el ámbito diocesano para el que fue escrita. Tal vez haya sorprendido que sea un cardenal quien haya hecho estas preguntas y más si consideramos que los hechos sobre los que se pregunta son habituales en la Iglesia. Podría nombrar varias parroquias, congregaciones, particulares o grupos de personas que han cedido patrimonio a obras sociales, que dan una parte de su salario o de sus ingresos a los más desfavorecidos o que crean o mantienen empresas que emplean de una manera preferente a colectivos excluidos del trabajo.

En segundo lugar, creo sinceramente que no podemos evangelizar realmente, ni anunciar un Dios que es amor, que se hizo hombre en la pobreza y que no buscó honores humanos, si no se hacen realidad esta clase de iniciativas, si la opción preferencial por los más pobres no impregna toda la actuación de un cristiano. Es la única manera de lograr que el amor de dios se haga realidad en nuestro día a día. Dicho esto, me permito hacer una serie de sugerencias que pueden ayudar a hacer realidad y a profundizar en la respuesta a estas preguntas que formuló D. Antonio en la carta.

La primera es pasar de las preguntas a la realidad ya que el párrafo comentado se compone de nueve preguntas. No son medidas o actuaciones a realizar, sino simplemente preguntas. Esto podría parecer como un recurso literario o una manera de exponer el asunto, pero la carta pastoral tiene un total de 14 preguntas en su redacción, de ellas 9 están en este párrafo, una más en el párrafo siguiente (es decir, diez de ellas se concentran en este apartado de la caridad) mientras que en las otras nueve partes de la carta, solamente hay 4 preguntas. Por ello desde el acierto de las preguntas, creo que es preciso pasar a los hechos. No solo es cuestión de preguntarse si podemos o no hacerlo, sino de poner medidas prácticas para hacerlo. Nos hubiese gustado que al igual que en otros campos la carta pastoral aporta realidades a corto plazo, también las hubiese aportado en este campo.

En segundo lugar, creo que es esencial algo que afirma el texto: la necesidad de promover la formación en la Doctrina Social de la Iglesia en la Diócesis. Cuando imparto esta asignatura a mis alumnos de la Universidad, el desconocimiento de la misma es absoluto. No solo entre aquellos que no han recibido formación cristiana, sino también entre quienes la han recibido a lo largo de su vida. Por ello, creo que al plantear medidas en la pastoral educativa, en la pastoral juvenil, en la pastoral familiar, en la participación de los laicos, en la formación sacerdotal (campos sobre los que habla la carta pastoral) esta formación en Doctrina Social de la Iglesia debería de estar muy presente. La formación social debería ser una materia transversal a todas las anteriores. Si realmente creemos en esta necesidad de tener una opción preferencial por los más desfavorecidos, todas las medidas deben impregnarse de esta manera de actuar. En tercer lugar solamente quiero añadir que, a pesar de que la carta habla de la dimensión política de la atención a los más desfavorecidos, el tema queda simplemente nombrado, pero no es desarrollado en el resto del texto.

Resumo este breve comentario dando la enhorabuena por el planteamiento de las preguntas y animando a que se haga con estas preguntas lo mismo que se ha hecho con el resto de los temas tratados en la carta, es decir, pasar de la pregunta a los hechos y proponer: medidas que concreten este compartir, reflexión política sobre cómo organizar una sociedad para que todos sean favorecidos por ella (especialmente los últimos) y un programa de pastoral que gire en todos sus aspectos (educativo, matrimonial, juvenil, universitario, etc) alrededor de esa opción preferente por los más desfavorecidos.

 

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