RSS

Los cambios en la política monetaria

28 Oct

Artículo publicado en Noticias Obreras, nº 1565, Noviembre 2014, pág: 13-14

Los cambios en la política monetaria_Página_1Los cambios en la política monetaria_Página_2

En los primeros jueves de septiembre y octubre, Mario Draghi comunicó nuevas medidas de política monetaria para los últimos meses de 2014 que se prolongarán durante dos años. Estas medidas intentan luchar contra un peligro que se cierne sobre la eurozona: la bajada generalizada de precios o deflación. Para ello se han articulado dos sistemas de compra masiva de activos financieros privados que pretenden inyectar dinero en la economía que se destine, finalmente, a la inversión privada, de modo que se reactive la demanda, se genere crecimiento económico y se evite que los precios bajen.

Para un no lego en la materia puede parecer paradójico que después de escuchar durante años y años que hay que luchar contra la inflación, esto es, contra la subida generalizada de precios, ahora que no suben y que probablemente bajen, se vea esto como un problema. Ante ello y, antes de entrar en otros aspectos del fenómeno, hay que comentar que está constatado que una inflación moderada (menor de dos dígitos) no crea grandes problemas económicos. Sin embargo, una deflación puede ahondar en la parálisis económica que la genera y traer consecuencias negativas sobre el crecimiento económico.

El motivo principal es que una bajada generalizada de precios provoca que se pospongan todas las compras no necesarias ya que las personas piensan que si van a bajar los precios, mejor esperar a comprar algo a que estén más bajos. Esto hace que la demanda disminuya, que se compre menos y que, por tanto, no solo haya menos crecimiento, sino que los oferentes se vean obligados a bajar más los precios para poder vender. Se crea así una espiral deflacionista difícil de parar (lo que también sucede al contrario cuando las cifras de inflación son superiores a dos cifras).

El Banco Central Europeo (BCE) se ha fijado en sus estatutos un límite máximo de inflación de un 2%. Se trata de un límite restrictivo que no tienen otros Bancos Centrales y que pretende defender la fortaleza del euro beneficiando a aquellos que tienen sus ahorros en esta moneda y que invierten en ella (ya que una inflación tan baja les permite que sus ahorros no pierdan capacidad adquisitiva). Sin embargo, esta política tan restrictiva en momentos de recesión como los actuales ha provocado algunos problemas económicos que ahora estamos pagando, ya que el miedo a la inflación elevada ha provocado que no se hayan realizado políticas como las que ahora se proponen con antelación.

A pesar del ejemplo de EE.UU. donde se llevan aplicando esta clase de políticas desde hace tiempo sin que se dispare la inflación (en contra de las previsiones de los contrarios a las mismas) el BCE no ha querido extender el dinero en circulación para tener controlada la inflación por debajo de un 2%. Esto ha provocado, entre otras cosas, que la falta de demanda comprometa la recuperación (llevamos siete años de crisis y no parece que vayamos a salir en breve de la situación) y que aquellos que tengan deudas no vean el valor de las mismas reducido (lo que habría sucedido si la inflación hubiese sido más alta).

Podríamos pensar que más vale tarde que nunca. Aplicar unas políticas expansivas que permitan sacar más dinero a circulación para poder generar algo de demanda que impulse el crecimiento y que incremente la inflación, es en este sentido bienvenido. Pero, parece que llegamos un poco tarde y que sus efectos no serán los deseados por tres motivos. En primer lugar los bonos que se adquieren son privados (es decir, se financia a empresas privadas) y falta que estas vean como conveniente trasladar estos fondos a financiación de empresas o de la economía, ya que se corre el peligro de que se utilicen simplemente para refinanciar lo que ya se debe y que esta financiación barata no salga del sector financiero. En segundo lugar, al encontrarnos en un panorama deflacionista, no se puede esperar que estas medidas provoquen una inflación que permita a los deudores reducir sus deudas vía la pérdida del poder adquisitivo de la moneda. El tercer motivo es que la cuantía de las compras parece insuficiente para provocar los efectos deseados. El hecho de que en el mismo BCE haya partidarios y detractores de estas políticas ha llevado a Mario Draghi a aplicarlas en una cuantía intermedia que intenta contentar a todos pero que puede resultar insuficiente.

Por otro lado, podemos plantearnos si esta financiación no tendría mejores resultados si se orientase hacia el sector público. Es decir, si en lugar de prestar a los intermediarios financieros para que estos puedan realizar su función de generar beneficios con mayor facilidad, se financiase al sector público directamente, permitiendo que este pudiese reducir sus pagos de intereses y su déficit y deuda pública. Desde el punto de vista del bien común, parece que esta medida podría ser más beneficiosa para la sociedad en su conjunto que la simple financiación privada.

Por todos estos motivos, no cabe esperar unas consecuencias espectaculares de las medidas de política monetaria, en especial para aquellos que tienen más problemas económicos y para los sectores más empobrecidos por la crisis. Las medidas pueden evitar la deflación (lo que ya es un logro por sí mismo y que además es el objetivo que tienen) pero opino que no tendrán muchas más consecuencias positivas. Llegan tarde (lo que no tendría por qué ser un problema), son insuficientes y además, están mal encaminadas apoyando solamente al sector privado y olvidando a un sector público al que la crisis financiera ha maltratado enormemente.

Necesitamos una política monetaria más imaginativa, más agresiva, más audaz que sea capaz de salirse de los cauces más ortodoxos y que ayude realmente a escapar de la recesión en el que estamos y no para ahondar en ella. Como decía un protagonista de una novela de Emilio Salgari “a grandes males, grandes remedios”. Los grandes males no pueden solucionarse ni haciendo lo de siempre ni con remedios tímidos. Hay que saber afrontar las situaciones graves con políticas que estén a su nivel.

 
1 comentario

Publicado por en octubre 28, 2014 en ahorro y finanzas

 

Etiquetas: , , , , ,

Una respuesta a “Los cambios en la política monetaria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: