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¿Y ahora qué? Apuntes económicos sobre sanidad pública.

03 Feb

Artículo publicado en el periódico Las Provincias, domingo 2 de Febrero de 2014, página 34

y ahora que sanidad publica

Las últimas noticias nos dicen que la comunidad de Madrid ha desistido en su plan privatizador de algunos hospitales públicos madrileños. La dimisión del consejero de sanidad y el nombramiento de otro nuevo, son una prueba palpable de esta decisión y de la voluntad de tomar un rumbo diferente para solucionar algunos aparentes problemas de la sanidad pública madrileña. Además, el hecho de ser la primera Comunidad Autónoma que había tomado este camino, hacía que otras estuviesen esperando para ver sus resultados por lo que esta situación tiene unas repercusiones de alcance nacional.

Supongo que la situación de los responsables políticos de la comunidad de Madrid deberá ser, al menos, de perplejidad. Cuando has tomado un camino firme a pesar de una fuerte oposición popular y aquello que has defendido durante tiempo se desmonta y tienes que retirar tu posición, debes encontrarte desorientado, sin rumbo, sin saber exactamente cuál qué hacer entonces. Si esto es así, escribo este artículo para dar unas ideas sobre qué hacer, qué rumbo tomar, qué sendas transitar. Unas ideas abiertas al debate público pero que pueden ayudar al nuevo responsable de esta Comunidad y a los de otras que estaban expectantes con lo que pasaba en Madrid, para orientar su acción pública en el campo de la sanidad.

La primera idea que me gustaría recordar es por qué es importante un sistema de salud en una sociedad, o dicho de otra manera, que esperamos del sistema sanitario la práctica totalidad de los ciudadanos. Pues bien, aunque parezca obvio, consideramos buenos a nuestros hospitales, a nuestros centros de salud, a nuestro sistema sanitario si atienden bien a sus pacientes, si consiguen curar satisfactoriamente las enfermedades, si son capaces de preverlas… Por lo tanto, el principal objetivo de un sistema sanitario es dar servicio a los ciudadanos. Un sistema será bueno, si cumple bien este objetivo, si ayuda realmente a las personas enfermas. Si se quiere mejorar la sanidad hay perseguir este objetivo primordial y la bondad o no del modelo deberá ser medido por estos parámetros. Cuando olvidamos esto, estamos haciendo un flaco servicio a la ciudadanía y a la función esencial que tiene todo sistema sanitario. Sé que lo que digo debería ser obvio, pero en ocasiones no lo parece…

En segundo lugar, hay que tener en cuenta los límites económicos. Para lograr el objetivo principal se necesitan unos recursos y estos no son infinitos. No podemos pensar que existe un pozo sin fondo del que podemos sacar recursos sin fin. Esto lleva a que la prioridad sanitaria debe combinarse con un uso racional de los recursos. Evitar el despilfarro, aplicar aquellas estrategias que pueden lograr la excelencia sanitaria con un gasto menor, evitar aquellos gastos que no repercuten en una mejora sanitaria, son objetivos secundarios que hay que aplicar para garantizar que los primeros pueden seguir dándose. De este modo, el ahorro puede convertirse en una manera de lograr mejorar las condiciones sanitarias y el servicio en salud que se ofrece. En la medida que se gasta menos para lograr lo mismo, se liberan recursos que pueden centrarse en lo importante, la atención sanitaria de las personas…

Algunos afirman que esto último lo hacen mejor las empresas privadas. Suponiendo que esto fuese así (que no siempre tiene porque serlo) lo que debe hacer el gobierno de turno es aplicar esas medidas o esas maneras de gestionar la salud en sus propios centros públicos. Si la centralización de compras, la reducción del número de menús, el control del material se han demostrado eficaces para lograr ahorros sin que estos repercutan en un peor servicio sanitario ¿Por qué no aplicarlos a la gestión pública? En este sentido, existen estudios rigurosos que aportan evidencias empíricas de medidas eficaces que han logrado ahorros en la gestión sin necesidad de perjudicar a los pacientes, sino todo lo contrario, ya que el dinero liberado se puede utilizar para aquellas acciones que tienen unas consecuencias directas sobre ellos.

Además de estas medidas, hay que tener en cuenta que el mayor activo de la sanidad pública son sus trabajadores, médicos, enfermeros, auxiliares y cualquier otro personal que trabaje con ellos codo con codo. El gobierno que dirige la sanidad pública debe ser capaz de liderar este conjunto de personas para que logren los objetivos sanitarios de una manera eficaz y poniendo todo su ser en ello. El personal sanitario es un personal muy vocacional y entregado a su trabajo porque saben que de ellos dependen la salud y la vida de las personas y porque les toca afrontar día a día, realidades críticas y difíciles como son las que se derivan de la enfermedad propia o de los seres queridos… Por ello, facilitar la motivación de este personal (ya de por si motivado por su propia vocación) y potenciar todo lo bueno que hacen y saben hacer es una labor de liderazgo y dirección que deben potenciar los responsables de la sanidad pública.

Por último, para lograr el objetivo prioritario de la sanidad, hay que potenciar la participación de todos en las estrategias y en las acciones a llevar a cabo. Los equipos directivos deben trabajar conjuntamente con su personal y con los afectados para elaborar sus estrategias y actuaciones. Si se quieren adoptar estrategias que logren mejorar el servicio sanitario e intentar que esto se haga utilizando menos recursos para poder llegar a más (o al menos a lo mismo) quienes están trabajando en el día a día sanitario tienen también algo que decir y que aportar. Deben, por ello, articularse sistemas de consulta, de diálogo, de participación. Es necesario que todos se sientan importantes e involucrados en esa preciosa labor de sanar a los enfermos tan necesaria para una sociedad. En este sentido, creo que también es importante la existencia y utilización real de los comités éticos, ya que muchas de las cuestiones a abordar tienen un componente ético importante. Dar la debida relevancia a estos comités ayuda a la hora de tomar decisiones que tienen unas implicaciones humanas vitales…

 

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