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Artículo publicado en Cresol sobre la reunión de Monseñor Carlos Osorio con los empresarios valencianos

09 Jul

Empresas y Doctrina Social de la Iglesia

El pasado 8 de Junio, Monseñor Carlos Osorio se reunió con representantes de empresarios con el objetivo de “crear grupos de trabajo entre empresarios e instituciones de la empresa que fomentaran el estudio de las prioridades de empleo para sectores sociales más desfavorecidos, así como la formación del propio empresariado en la aplicación de la práctica de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Se trata pues de un reto osado y difícil de plasmar en la realidad que va a necesitar de unos gestores inteligentes, clarividentes y persuasivos que puedan llevar a buen puerto este propósito. Es, pues, una iniciativa interesante e ilusionante que espero y deseo sea un verdadero servicio a la sociedad en la que nos encontramos.

Intentando aportar a través de este artículo mi granito de arena a la confección de estos grupos, creo que podría ayudar mucho a su éxito el que se tuviesen en cuenta los siguientes aspectos.

  1. A pesar de que la estructura empresarial valenciana es, en su mayoría, de empresas familiares, también existe una realidad cooperativa, otra de grandes empresas corporativas y una muy extensa de microempresas que crean solo uno o dos puestos de trabajo (aparte del autónomo propietario) que deberían tenerse también en cuenta.
  2. Creo que habría que tener muy presente que Benedicto XVI en su última Encíclica Caritas in Veritate nos anima a “una colaboración fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad” (57) De manera que se tuviesen en cuenta iniciativas que buscan los mismos objetivos y que ya están trabajando en nuestra provincia. Estoy seguro de que esto sería enriquecedor para ambas partes y que se encontraría una disposición positiva para ello en las otras instituciones.
  3. La detección de los colectivos más necesitados en cuanto al empleo va a precisar la colaboración de instituciones eclesiales como Cáritas y no estaría de más contar con otras entidades tanto eclesiales como no, que trabajan también en la inserción laboral de colectivos desfavorecidos.
  4. Por último, habría que buscar especialistas en temas económicos y de Doctrina Social de la Iglesia así como la colaboración de las instituciones educativas valencianas que educan en estos temas de una manera habitual.

En cuanto a la “nueva cultura de la empresa” hacia la que tendería la actuación de estos grupos de trabajo (tal y como lo describió el arzobispo), sugiero los siguientes temas para tratar de una manera prioritaria:

Intentando aportar a través de este artículo mi granito de arena a la confección de estos grupos, creo que podría ayudar mucho a su éxito el que se tuviesen en cuenta los siguientes aspectos.

  1. A pesar de que la estructura empresarial valenciana es, en su mayoría, de empresas familiares, también existe una realidad cooperativa, otra de grandes empresas corporativas y una muy extensa de microempresas que crean solo uno o dos puestos de trabajo (aparte del autónomo propietario) que deberían tenerse también en cuenta.
  2. Creo que habría que tener muy presente que Benedicto XVI en su última Encíclica Caritas in Veritate nos anima a “una colaboración fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad” (57) De manera que se tuviesen en cuenta iniciativas que buscan los mismos objetivos y que ya están trabajando en nuestra provincia. Estoy seguro de que esto sería enriquecedor para ambas partes y que se encontraría una disposición positiva para ello en las otras instituciones.
  3. La detección de los colectivos más necesitados en cuanto al empleo va a precisar la colaboración de instituciones eclesiales como Cáritas y no estaría de más contar con otras entidades tanto eclesiales como no, que trabajan también en la inserción laboral de colectivos desfavorecidos.
  4. Por último, habría que buscar especialistas en temas económicos y de Doctrina Social de la Iglesia así como la colaboración de las instituciones educativas valencianas que educan en estos temas de una manera habitual.

En cuanto a la “nueva cultura de la empresa” hacia la que tendería la actuación de estos grupos de trabajo (tal y como lo describió el arzobispo), sugiero los siguientes temas para tratar de una manera prioritaria:

  1. Modelos de remuneración que tengan en cuenta las necesidades de los trabajadores y no solo su productividad. Que sean lo suficientemente flexibles para no comprometer la viabilidad de las empresas y que faciliten que la conservación y creación de nuevo empleo sean las prioridades.
  2. Horarios, jornadas y otras medidas que permitan potenciar una armonía entre la vida familiar y el trabajo.
  3. Potenciar unas relaciones laborales que potencien la dignidad de los trabajadores para que su labor remunerada sea una fuente de realización personal y una manera de colaborar en la mejora de la sociedad.
  4. Insistir en la labor social de las empresas que va más allá de la consecución de beneficios para tender hacia el bien común. En este marco habría que encuadrar lo que se viene denominando la Responsabilidad Social Corporativa.
  5. Apostar por empresas que sean competitivas en su entorno a través de productos y servicios que superen la dinámica consumista que se da en la actualidad. Respondiendo así a las demandas expresadas por la última Encíclica papal de un nuevo estilo de vida que se contrapone a una manera de vivir que “tiende al hedonismo y al consumismo, despreocupándose de los daños que de ello se derivan” (CiV 51)

Acabo estas líneas recordando que para que una labor de esta clase tenga éxito debe centrarse en soluciones prácticas y aplicables que resulten en una mejora de la empresa y de todos los colectivos que se relacionan con ello. Estoy convencido de que la aplicación de la DSI aporta estas mejoras y que la constatación empírica de ello puede ser una manera de transforma nuestra economía. Por último, creo que esta labor se debería complementar con otra destinada a mejorar el comportamiento económico diario de las familias para construir no solo una nueva cultura empresarial, sino una nueva cultura económica en la que la gratuidad y la fraternidad sean claves (tal y como indica Benedicto XVI en su Encíclica Caritas in Veritate)

 
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Publicado por en julio 9, 2010 en Estado Social, trabajo

 

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